Iba en auto y creyó que era un tren

El auto sobre los rieles obligó a detener la marcha de un tren con 60 vagones cargados

Sobre las vías, el Gol que manejaba el joven de 21 años. A poco más de 100 metros, el tren que pudo ser frenado. Tal vez, la historia absurda del domingo a la mañana, después de una noche de boliche
Sobre las vías, el Gol que manejaba el joven de 21 años. A poco más de 100 metros, el tren que pudo ser frenado.
Tal vez, la historia absurda del domingo a la mañana, después de una noche de boliche

“Las vías me van a llevar derecho”, habrá pensado el conductor del Volkswagen Gol azul metalizado, de tres puertas, patente AZI 698, antes de treparse al terraplén ferroviario y emprender el regreso hacia Villa María.

Así lo hizo, aunque a poco de andar sobre rieles, el joven de 21 años que manejaba el auto alcanzó a percatarse de que el retorno no iba ser fácil y sencillo como lo había imaginado, sino complicado y muy duro, tanto, que en frente se “topó” con una formación de la empresa Nuevo Central Argentino (NCA) que se desplazaba hacia Rosario con 60 vagones cargados.

Por fortuna para él, el maquinista observó el obstáculo sobre las vías aunque, en principio, creyó que se trataba de otro tren que se aproximaba, pero poco después observó que era nada más y nada menos que un auto, cuyo temerario conductor le hacía “señas de luces” para que no lo pasara por encima.

Al fin, el maquinista pudo detener la marcha del carguero a unos 400 metros del auto, que en ese tramo comprendido entre Villa María y Cárcano circulaba a unos 35 kilómetros horarios (velocidad que demanda para frenar el convoy cargado, una distancia no menor a los 200 metros).

Alrededor de las 10 llegó al lugar una comisión policial de Ballesteros, ante cuyos efectivos el joven dio cuenta que vivía en calle La Pampa, en barrio San Martín de Villa María, al mismo tiempo que explicó sobre su decisión de transitar sobre el tendido ferroviario, que había estado toda la noche en un boliche de Villa Nueva y que se perdió al intentar regresar a su hogar, por lo que no tuvo mejor idea que treparse al terraplén del ferrocarril y “encarar” la vuelta con su auto, pero como si fuera un tren.

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