Inmensa y solidaria voz

Jorge Rojas ofreció, como el año pasado, un recital de variadas emociones. Poco antes de cantar con La Sole padeció un corte de energía. También invitó a participar de la fiesta a beneficio que se ofrece en el Chaco Salteño

sole y rojasTras la actuación magistral de Raphael y la elección de la nueva Reina de Peñas (ver aparte), Soledad Pastorutti -esta vez asumiendo el rol de coconductora del Festival-, no pudo con su genio y ofreció un tema especial previo al arribo de Jorge Rojas.

sole y coroJunto al Coro de Lengua de Señas de Villa María, dirigido por Verónica Bartoloni, interpretó «El tren del cielo».

Para la presentación del «ex-Nochero» subió al escenario Rony Vargas. Dado que la televisación todavía no había dado el «ok» para el ingreso del cantante, el animador ilustró sobradamente la tarea solidaria que realizan tanto Jorge como sus hermanos en el Chaco Salteño.

El cantante, nacido en Neuquén y radicado desde pequeño en tierras norteñas, colabora con la institución escolar donde compartió con alumnos, en su gran mayoría, provenientes de la etnia autóctona chorote. «El artista ha logrado crear una cooperadora por la cual puede hacer que los chicos continúen sus estudios en Leones, provincia de Córdoba, y que otros puedan seguir y recibirse de arquitectos, por ejemplo», subrayó el conductor.

Declaración de principios

El concierto de Rojas, desarrollado ante un Anfiteatro ya repleto, comenzó puntualmente a la medianoche aunque, esta vez, sin la compañía de sus hermanos Alfredo y Lucio.

En primer momento, abonó terreno para hilvanar piezas alusivas a la sensibilidad introspectiva, otras con impronta ligada a una declaración de principios, y algunas, claro está, con cierto pulso romántico.

«Vuelvo» y «Hoy» (canción que popularizara Gloria Estefan), dieron paso a «Lo que el tiempo me enseñó», una letra con cierto halo denunciativo firmada por Tabaré Cardozo que pregona: «El tiempo me enseñó que los valientes escribirán la historia con su sangre, pero la historia escrita de los libros se escribe con la pluma del cobarde».

Acto seguido recrearía «Uno mismo» y minutos después «La yapa», pieza que suele interpretar su colega y compañero de la velada, el Chaqueño Palavecino.

 

Un corte de energía

Al momento de presentar una de sus piezas relativamente nuevas, la zamba «Ya no vendrás», padeció un percance. Tanto las luces como el sonido quedaron en «off», en plena performance. Al restablecer la energía, Rojas intentó explicar un tanto en serio y un tanto en sorna, que «estas cosas suelen pasar y a veces la temperatura hace que sucedan estas cosas. Puede fallar», acotó a la manera del recordado Tusam.

Sin problemas a la vista, el vocalista retomó sin drama el curso de la obra y del recital en su conjunto. Con los planetas sonoros alineados y los dones brotando a borbotones de su garganta, regaló una de sus páginas preferidas, la balada «Mía».

A posteriori, convocó a su amiga, La Soledad, para cristalizar una de las postales de la velada: la hermosa «No saber de ti», en dueto. «Todo un caballero, un señor por lo que hizo aquí y lo que hizo en Cosquín por mí», retribuyó la gran figura de Arequito.

Para coronar su hora y media de concierto, optó por el perfil más entusiasta y contagioso de su cancionero. Repasó su «Milagro de amor» (dedicado a Dios), «Otra pena», con la cual se prestó a saludar bien de cerca a los espectadores, y «No te vayas carnaval».

Ya, en camino a la bajada de telón, apostó por «Voy a celebrar», cantó un «Feliz Cumpleaños» para una fanática y «Lejos de ti» y “Donde estará mi primavera”.

Al cierre de esta edición quedaban por subir al escenario: el «Canario» José Vélez, en su regreso al «Anfi», y el Chaqueño Palavecino que contaría con 11 parejas de la Agrupación Folklórica Villa María en escena.

 

Print Friendly, PDF & Email