Inminente salida al conflicto por la ocupación de tierras en Las Playas

Las familias que ocupan las tierras aseguraron que nunca supieron quiénes son los dueños del lote, ya que ante ellos, los vecinos son representados por la comuna, que oficia de nexo. El abogado de uno de los dos propietarios es funcionario municipal

Los vecinos que tomaron un terreno en calle Jorge Newbery tienen expectactivas tras un llamado del intendente Martín Gill. Desde el domingo 27 de diciembre acampan en el predio

Las familias que ocupan las tierras aseguraron que nunca supieron quiénes son los dueños del lote, ya que ante ellos, los vecinos son representados por la comuna, que oficia de nexo. El abogado de uno de los dos propietarios es funcionario municipal
Las familias que ocupan las tierras aseguraron que nunca supieron quiénes son los dueños del lote, ya que ante ellos, los vecinos son representados por la comuna, que oficia de nexo. El abogado de uno de los dos propietarios es funcionario municipal

Hasta mañana o el martes. Esa es la fecha que se pusieron como tope de espera los vecinos que tienen ocupado un terreno ubicado en calle Jorge Newbery al 3300, en el fondo del barrio Las Playas de Villa María.

Allí donde termina la urbanización del sector este de la ciudad, 37 familias están acampando desde el domingo 27 de diciembre pasado, cuando llegaron con la intención de conseguir el techo propio.

Desde entonces mantienen una negociación con la Municipalidad con la finalidad de obtener una respuesta concreta a la necesidad habitacional que presentan.

Ayer se iba a concretar una conferencia de prensa a las 13, pero los vecinos decidieron suspenderla. ¿Qué iban a decir? No se sabe.

Lo que sí se conoció es que el intendente, Martín Gill, se comunicó el viernes con algunos de los pobladores y les comentó que “lunes o martes” habrá una novedad concreta sobre su demanda de viviendas.

Según pudo conocer EL DIARIO, los vecinos nunca se sentaron a dialogar con los dueños del terreno, que serían dos amigos. Es la comuna la que hace de representante de ellos ante los propietarios del predio, que se encontraba abandonado y con muchas malezas.

El abogado de uno de los dueños sería un funcionario municipal.

“Los propietarios están pidiendo mucha plata a raíz de esto. Quieren venderlo a una buena suma de dinero. La idea es que los vecinos puedan comprarlo y en eso se está trabajando”, contó una fuente vinculada a la negociación.

Uno de los ciudadanos que integra la toma de tierras, remarcó ayer ante nuestra consulta que cuando llegaron al lote a fines de diciembre del año pasado, desconocían absolutamente a quién pertenece, y afirmó que, hasta ahora, no se sentaron cara a cara con el dueño ni mantuvieron contacto telefónico.

 

Gran conflicto

Este es el primer gran dolor de cabeza que tiene Martín Gill desde que asumió el poder el 10 de diciembre pasado.

A 17 días de estar en el poder, estalló una problemática de larga data que es la fuerte necesidad habitacional de un importante porcentaje de la población y que evidencia que la cantidad de planes de vivienda que hubo en la era del accastellismo estuvo lejos de la demanda.

Desde el 27 de diciembre, el municipio buscó hacer de nexo entre los ciudadanos y los dueños del terreno y la salida llegaría esta semana.

Los vecinos indicaron que lo que buscan es que el Estado les brinde posibilidades de acceso a sus casas, acompañándolos en la busca de un terreno y en la construcción. Destacan que no quieren que se les brinde nada de forma gratuita, ya que “lo pagaremos, pero teniendo en cuenta nuestra situación económica”.

La mayoría de los hombres de los grupos familiares son changarines o trabajadores de la construcción y también hay madres solas. Entre las 37 familias, hay nada menos que 80 niños.

Antecedentes – Un caso emblemático
Detrás del cementerio, una manzana urbanizada que empezó de esta forma

Dieciséis de julio de 2009. En el hall del primer piso de la Municipalidad de Villa María, Sonia, una vecina del por entonces barrio General Roca (hoy otra vez La Calera), le confiaba a EL DIARIO: “Eramos cuatro familias. Estábamos en mi casa y lo decidimos. Después de las 12, comenzamos una cadena para ir avisando a todos. Y en tres días empezamos con todo esto”.

Se iniciaba un conflicto con 55 familias en pésimas situaciones económicas instalándose en el terreno delimitado por las calles Deán Funes, Castelli, Juárez Celman y las vías del ferrocarril, detrás del cementerio La Piedad.

“Si pasa la topadora para sacarnos del lugar, volveremos. No les va a ser fácil, estamos decididos”, decía la vecina con firmeza.

“Estas son tierras vírgenes, en las que nunca se hizo nada. Entonces vimos que podíamos tener nuestras casas allí. Ya estamos construyendo, hay gente trabajando para eso”, argumentaba.

Los terrenos eran del Estado nacional. El municipio debió gestionar el paso a la órbita municipal mientras los ciudadanos siguieron adelante con su idea, construyeron sus casas y hoy ya es un minibarrio dentro del pequeño y humilde barrio La Calera.

 

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