Intentan salvataje ante cierre de la última clínica privada

La clínica de Bartolomé Mitre 150, de la ciudad de Oliva, está en riesgo de cerrar sus puertas

Hubo reuniones entre los dueños olivenses y propietarios de una sociedad jurídica a partir de la inquietud del SEP. Hay seis mil afiliados de Apross que se quedarían sin prestaciones en la ciudad y una veintena de puestos de trabajo que corren peligro

La clínica de Bartolomé Mitre 150, de la ciudad de Oliva, está en riesgo de cerrar sus puertas

La Clínica Privada San José está en vías de cerrar sus puertas. En la localidad de Oliva ya vieron cerrar las puertas de la Clínica Cruz Azul y del Sanatorio de la Ciudad.

Ahora, con más de 30 años, la San José correrá la suerte de los cientos de centros de salud que pasaron al olvido en los últimos 15 años. Incluso los datos arrojan que apenas quedan 110 centros repartidos entre los 427 municipios y comunas del territorio cordobés y solo 62 gozan de buena salud (valga la paradoja). Las demás atraviesan de manera crónica eternas crisis administrativo-financieras.

Los puestos de trabajo en riesgo abarcan seis enfermeras, tres empleados administrativos, cuatro encargados de limpieza y seis médicos.

Con este final, además seis mil afiliados de Apross quedarían sin prestaciones sanitarias y sin lugares de internación, salvo el Hospital Zonal, que no cuenta con las mismas condiciones generales ni de las otras. Esto motivó que desde el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) comenzaran a movilizarse y a contactar a los directivos del Hospital Italiano, quienes forman parte de una Red Integrada de Salud (así se denomina) compuesta por clínicas del interior provincial a través de una sociedad jurídica, con quienes el gremio tiene un convenio de prestaciones de salud.

Luego de algunas reuniones, surgió la propuesta de “salvataje”, incorporando a la Red a la Clínica San José, “tal como se hizo con el Sanatorio Punilla en Villa Carlos Paz o la Clínica Privada Santa María en Alta Gracia o una conjunción entre lo público y lo privado como hemos alcanzado en Noetinger”, explicó el médico Adalberto “Beto” Robles, directivo de esta Red Integral.

“Y no se trata solo de prestaciones, sino que se avanza en docencia y capacitaciones a partir de un trabajo que suma también a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)”, añadió. Respecto al caso de Oliva, indicó que el dueño actual de la clínica, “José García, es un excelente cirujano con una muy buena clínica y un quirófano que no tienen muchos centros de salud de la ciudad de Córdoba. Sería muy lamentable que cierre sus puertas, porque no se construye un centro así de un día para el otro”.

“Lo que pasa es que en estos casos se gasta y se invierte más de lo que ingresa porque lo que pagan Apross y PAMI muchas veces no alcanza. Hay un ingreso fijo per cápita que es bajo”, detalló.

Narró que visitaron y evaluaron la Clínica San José, y elevaron una propuesta, “que ahora depende de Apross”, quien deberá dar una respuesta o contrapropuesta para definir sobre la cobertura de salud de seis mil de sus afiliados en Oliva y respecto a las fuentes de trabajo. En ese punto, Robles dijo que “en la mayoría de los casos se mantiene el plantel de trabajadores. Se integra la Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL) con todos los activos y pasivos”. Además, señaló que “los dueños pasan casi siempre a ser parte de la gestión”, por lo que no descartó que José García integre en el futuro la administración de la misma clínica.

Robles expuso como ejemplo “el caso del centro de salud municipal de Noetinger, porque en los pueblos chicos cuesta mantener un hospital público, y conjugar lo público y lo privado es lo que se impulsa para poder sostener cobertura de salud donde hace falta”, apuntó. En la misma línea, sostuvo que “es importante un aporte y mejorar el presupuesto de la clínica”, por lo que será necesario que el Estado provincial, y es lo que se gestiona a través de su obra social, brinde un adelanto a modo de préstamo para lograr salvar esta crisis.

Frente a esto, Robles manifestó que para ello “es necesario tener un criterio más sanitario que económico, aunque equilibrado”.

Vale mencionar que el directorio de Apross cuenta con un vocal de municipales (SUOEM), uno de la Unión de Educadores (UEPC) y uno por el SEP. “Depende de la gestión que pueda lograr el SEP”, arriesgó.

La suerte puede cambiar.

 

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