Julio: un trompetista entre dos pasiones: el cuarteto y la sinfónica

Ortiz (a la izquierda) en plena faena en la orquesta

Comparte su labor entre la orquesta universitaria y el cantante Lisandro Márquez

Ortiz (a la izquierda) en plena faena en la orquesta
Ortiz (a la izquierda) en plena faena en la orquesta

La Orquesta Sinfónica de Villa María, que inicia su camino sobre la base del Ensamble Instrumental de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), reúne a decenas de historias de vida que tienen un eje común: la música como una constante. Uno de esos relatos es el del trompetista Julio Ortiz, uno de los miembros más antiguos.

Días atrás, el intendente Martín Gill y el rector de la UNVM, Luis Negretti, firmaron un convenio para impulsar la formación de esta orquesta, una experiencia única en ciudades del tamaño de Villa María, y que exigirá iniciar audiciones para alcanzar una formación de 64 músicos.

Julio ingresó en 2006 a la formación, con 19 años. “Hacía falta una trompeta para el Ensamble y me ofrecieron unirme. Desde ese día hasta hoy, nunca dejé de participar”, comenta. Su historia con la trompeta se había iniciado varios años atrás, en Morrison, la localidad donde nació y donde sigue viviendo. A los 7 años se unió a la banda infantojuvenil y a los 9 comenzó a tocar el instrumento que nunca más abandonó.

La carrera de Composición Musical con Orientación en Música Popular lo trajo hacia la UNVM. Terminar la carrera es una deuda pendiente, pero de todas formas Julio sabe que encontró su vocación en la vida. “Nunca dejé de formar parte del Ensamble, vengo a todos los ensayos para poder continuar”, explica Julio.

Además de participar en la Sinfónica que dirige el profesor Luis Nani, el joven músico integra también una banda de cuarteto, otra de sus pasiones. “El cuarteto me gusta, uno nace y en las radios ya lo están pasando. Yo nací escuchando cuarteto, y nunca pensé que iba a tocar en las bandas que escuchaba por la radio”, ya que actualmente también toca en la banda de Lisandro Márquez, ex-cantante de Sabroso.

“Son dos cosas absolutamente diferentes que aprovecho mucho porque el Ensamble me ayuda a no perder musicalidad, a tener la cabeza más abierta. El cuarteto es algo más duro, donde no todo el mundo está dispuesto a tocar”, explica. Las posibilidades que brinda formar parte del Ensamble, como la participación en la presentación de Raphael en el Festival Internacional de Peñas “son cosas únicas”, remarca.

Sobre la Sinfónica, Julio destaca la importancia del proyecto que lleva adelante la casa de estudios: “Es muy raro que en una ciudad del interior haya una orquesta de este tipo, es muy ambicioso. Hace 10 años que vengo en el Ensamble y sé lo mucho que la hemos estado remando, esta posibilidad hace que todo lo vivido tenga más valor”.

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