La calle es su lugar

Rebuffo y Menta dijeron que “hacer la calle” tiene un gusto especial en el periodismo

José Menta y Marcelo Rebuffo son dos movileros conocidos de la ciudad. Desde las cámaras de Canal 20 y los micrófonos de la FM Show, ambos cubren la noticia al instante en cualquier punto de la Villa. En una sofocante tarde de febrero hicieron una pausa para hablar de su oficio, del periodismo local y de los casos que más conmovieron a la opinión pública ciudadana

Rebuffo y Menta dijeron que “hacer la calle” tiene un gusto especial en el periodismo
Rebuffo y Menta dijeron que “hacer la calle” tiene un gusto especial en el periodismo

Escribe Iván Wielikosielek

Sus caras son conocidas y a la vez anónimas porque aunque estén en todos lados, no tienen nombre. Como esos rostros repetidos en la borrosa geografía de los sueños. O acaso sus nombres importen menos que sus voces, esas que salen al aire con el sagrado mandamiento de informar. No hay conferencia de prensa o juicio, accidente de tránsito o inundación, gala de lujo o entrega de viviendas, delito o desalojo, que no los tenga entre sus protagonistas en busca de testimonios. Sin tipos como ellos el periodismo local sería infinitamente más pobre. Casi un oficio de burgueses que sentados a una máquina (como quien suscribe) contarían la vida en diferido; alejados del fascinante big-bang desde el que estallan los hechos sociales.

Se llaman José y Marcelo, pero sus nombres no importan, o acaso importen menos que sus voces, esas que les dan la palabra a los que no la tienen y preguntan con profesionalismo, pero también con sentimiento. Y al receptar el testimonio de los que sufren se vuelven como sacerdotes de un confesionario; el único donde “el pueblo” tiene la posibilidad real de hacer catarsis.

Se llaman Marcelo y José, pero acaso sus nombres no importen. Son de las caras más conocidas de la ciudad, pero detrás de cada rostro palpitan dos seres humanos casi desconocidos, y esta nota es una invitación al interior de esos dos corazones.

 

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En un parate en sus trabajos, los movileros sostuvieron que, entre lo más complicado, está manejar “la presión” del día a día

Emociones mezcladas

¿Siempre quisieron ser movileros?
Marcelo: -A mí siempre me gustó trabajar en la calle. No me veo en una oficina ni loco. Tuve un paso por la prensa gráfica haciendo deportes en EL DIARIO, pero no es lo mío. Yo necesito estar en contacto con la gente, que es el gran termómetro de todo lo que pasa. Por eso llevo 15 años haciendo exteriores en radio. Primero en la Líder, luego en la Paradise y hace siete años en la Show. Me gusta la libertad, y ser movilero es el modo más libre de hacer periodismo.

José: -Yo también empecé en gráfica en 2007. Trabajé en el CENMA, en el semanario El Sol, la revista Nativa y Puntal Villa María. Luego entré en el área de Salud haciendo comunicación y desde mediados de 2014 estoy en Canal 20. Uno le va agarrando el gustito al micrófono y al exterior, que es algo muy distinto a escribir. En gráfica vos podés resolver la nota con un llamado, pero en la tele tenés que estar ahí porque requiere sí o sí de la imagen.

¿El trabajo de ustedes tiene mucho de improvisación?
Marcelo: – Hay veces que planificás todo el día, pero salís a la calle y se te suman un montón de notas. A veces el mismo olfato periodístico te lleva a lugares que ni te hubieras imaginado dos minutos antes. Este oficio tiene mucho de azar y la radio en particular es muy espontánea porque estás saliendo en vivo cinco o seis veces por día.

José: -Me ha pasado que después de hacer una nota, alguien me dice “¿puedo decir algo?”, y eso suele ser fundamental o hasta se vuelve primicia. Nosotros en televisión no salimos en vivo, sino que hacemos las notas a la mañana y las editamos de la tarde para la noche. ¡Tenemos que cubrir una hora de informativo cada día! Por suerte me acompaña Martín Alanís. Pero, como dice Marcelo, hay un montón de notas que se te cruzan y las tenés que aprovechar.

¿Cómo ven el periodismo villamariense?
José: -Yo creo que es muy bueno, pero podría ser mucho mejor si no hubiera tanta precarización y hubiera menos exigencia. Si vos tenés que llenar dos páginas por día en un diario o meter cinco notas para la tele, ¿cómo hacés para investigar? Y eso es lo que está faltando en Villa María. No hay ni tiempo ni recursos para hacer notas en profundidad. Y ni sé si hay interés de parte de los medios. Todo es el día a día, el palo y a la bolsa.

Marcelo: -Tiene razón José con lo de la presión. Hay mañanas en las que me levanto y no sé con qué empezar. Y eso tiene que ver con la cantidad de salidas diarias que necesitás, pero también con la vida efímera de cada noticia, que te sirve para hoy pero mañana la tenés que tirar. Pero ojo, la ciudad tiene un ritmo que te obliga a salir permanentemente al aire.

¿Piensan que acá en periodismo todo está por hacerse?
José: -Totalmente. Y por eso mismo es más difícil ser periodista en Villa María que en las grandes ciudades. Acá hay pocas fuentes confiables y muchos hechos que en los medios de una gran ciudad no son noticia, acá sí lo son. Por eso hay que ser creativo, para convertir esos hechos en noticia de interés y generar una información válida. A eso lo sabemos hacer acá, pero no sé si lo saben hacer en Buenos Aires.

Marcelo: -Por un lado, está todo por hacerse y, por otro lado, no me explico que no se hayan escrito libros sobre los casos periodísticos más resonantes de Villa María, como “Operación masacre”, de Walsh, o “El vuelo”, de Verbitsky, narrado por los protagonistas. Acá tuvimos casos muy resonantes como el de Mariela Bessonart o Claudia Rodríguez, que merecen un libro. Además, tenés un archivo inmenso para documentarte. Debe ser por lo que decía José, que falta periodismo de investigación.

Hablan de Mariela Bessonart y de Claudia Rodríguez. ¿Piensan que hubo un incremento de la violencia en la ciudad desde que son periodistas?
José: -Absolutamente. De hecho, esta semana hicimos notas sobre dos casos de violencia que no fueron registrados por otros medios gráficos y que no estaban en los partes policiales. Hay muchísimos más casos de los que salen a la luz y hasta los propios entrevistados decían “lo que pasó no fue casualidad porque Villa María se está volviendo intranquila para todos”. Lo noto también en la calle, donde los que manejan se insultan o se invitan a pelear todo el tiempo.

Marcelo: -Yo hago mucho Tribunales y la mayoría de los hombres que están en el banquillo es porque le pegaron a una mujer o la asesinaron. También hay muchos casos de jóvenes drogados y violentos, o adultos que han abusado de niñas de su entorno familiar. Esto no pasa sólo en Villa María, sino en toda la zona. Percibo la violencia no sólo en los tribunales sino cuando escucho a los chicos que se tratan entre sí usando palabras hirientes.

¿Cuál es la noticia que más les dolió cubrir?
Marcelo: -El asesinato de Claudia Rodríguez. Me tocó estar todo el juicio y lo que más me llamó la atención fue ver que al asesino no se le movía un pelo con todo lo que decían de él los padres o las amigas de la víctima. No podía creer que alguien tan violento fuera a su vez tan indiferente. Todos los casos que cubrí de femicidios o violencia de género me impresionaron mucho. Y siempre eran contra chicas a las que ya golpeaban. Esos hombres se creían que la chica era propiedad de ellos y que le podían hacer lo que querían, como a un muñeco. A esas chicas no las mataron antes de pura casualidad.

José: -Para mí las inundaciones fueron las noticias más difíciles que me tocaron cubrir; no sólo por la magnitud del hecho, sino porque todos descubríamos lo vulnerables que éramos. Nos parece que esas cosas sólo pasan en otro lado, en otras ciudades, en otros países. Hasta que la catástrofe nos golpeó la puerta. Vi gente que había perdido absolutamente todo y que todavía no se pudo recuperar. Vi gente llorando y otros que esperaban en el auto a que el agua bajara para entrar a la casa. Y cuando el agua bajó fue peor todavía.

¿Y las notas más emotivas?
José: -La que más recuerdo fue en la Tecnoteca, cuando tuve que cubrir la presentación de una mano hecha con una impresora 3D. Había sido pedida por una persona que la necesitaba para pasar la revisación médica de camionero. Y cuando vi la emoción de ese hombre que se probaba la mano y podía levantar una copa, fue muy conmovedor para mí. En esos momentos el rol del periodismo es importantísimo porque gracias a esa cobertura se enteró mucha gente que luego vino a la Tecnoteca pidiendo elementos similares. Y gracias a Dios, les mejoraron la calidad de vida.

Marcelo: -A mí siempre me emociona cuando una persona recibe una vivienda. Me acuerdo de una vez en el Salón de los Deportes. Había un matrimonio grande, de unos 70 años, y lloraban abrazados porque luego de 15 años habían salido sorteados. No sabés lo que fue cuando dijeron el número, ¡la señora gritó como un aullido y el hombre no podía hablar de la emoción! Eso me sacó las lágrimas y me demostró que la esperanza de tener una casa es algo que no tiene edad, que puede ser tan emotivo para dos chicos que recién se casan como para una pareja en el otoño de sus vidas.

 

Clarín versus 678

¿Cómo vieron el River-Boca entre periodismo oficial y opositor de la última década?
José: -Me pareció un debate muy positivo porque puso blanco sobre negro en cosas que no estaban muy claras. Antes vos no sabías para quién jugaba cada uno. Pero supimos también que los medios son empresas y que tienen posicionamientos que responden a intereses. Todo lo que te digo es a nivel nacional, porque en Villa María a mí jamás me censuraron una nota. Creo que más allá de estas dos lógicas, en la ciudad hay una real libertad de prensa.

Marcelo: -Hay medios que estuvieron en contra del kircherismo, pero no dijeron toda la verdad. Clarín, por ejemplo, hoy anunció que los empresarios esconden los productos y aumentan los precios. Pero en la época del kirchnerismo no decían lo mismo, sino que la inflación era culpa del Gobierno. Hoy los grandes medios se manejan con “libertad de empresa” y no con “libertad de prensa” y los intereses políticos están antes que todo.

¿Y cómo se informan con medios que priorizan lo proselitista a la búsquedad de la verdad?
José: -Hay que seleccionar no sólo la información, sino también la confiabilidad de la fuente. Seguramente, cada uno tiene un medio más fiable que otro y lo leés como referencia. Pero es difícil decidir a quién creer. Hay que estar muy atento a la hora de informarse. No hay que creerse todo lo que viene del posicionamiento político de uno ni pensar que todo lo que viene del otro lado es mentira.

Marcelo: -Yo leo todos los medios nacionales y provinciales porque no puedo dejar ninguno afuera, pero cuando sabés qué intereses hay detrás, sabés en cuál confiar y de cuál desconfiar.

¿Piensan que los medios locales están menos condicionados que los nacionales?
Marcelo: -Claro. Y eso tiene que ver con que acá los medios son chicos y no están auspiciados por empresas o el Gobierno, sino por la zapatería, el quiosco, la estación de servicio… Entonces no te debés a un discurso único. Eso es bueno porque te da un gran margen de libertad.

José: -Coincido con lo que dice Marcelo. En EL DIARIO mismo he visto tapas que parecían requete K y otras que parecían de la oposición. No es fácil encontrar esa dualidad en un medio de hoy. Eso demuestra que, más allá de la línea editorial que tenga EL DIARIO, está más interesado en informar que en hacer política. Otra cosa positiva de los medios locales es que a diferencia de los porteños, no se meten en la vida privada.

¿Cómo es esto?
José: -Te doy un ejemplo: cuando vienen personalidades nacionales que están involucradas en un caso de farándula, el periodista villamariense no le va a preguntar por esas cosas, sino sólo por el motivo de su visita. Pasó cuando Insaurralde vino a una inauguración en el barrio Ramón Carrillo; a nadie se le ocurrió hacerle ni un chiste con Jésica Cirio.

Marcelo: -Los temas de farándula tampoco se tocan con la gente local. Cuando se separó Nora Bedano de Eduardo Accastello, todas las preguntas en la conferencia de prensa tenían que ver con la división política que eso generaba y no con el divorcio conyugal. Pero Accastello no nombraba a su exesposa. Sólo hablaba de Martín Gill y de Carignano. Y yo le pregunté “¿Y Nora Bedano, señor intendente?”, y él me respondió: “Sí, claro, fue una gran intendenta”. En Villa María no andarían las revistas del corazón ni de chimentos porque no tendrían periodistas que las escriban.

 

Marcelo Caro, movilero de Radio Villa María
Marcelo Caro, movilero de Radio Villa María

Apasionados del móvil

Hacer “móvil” en Villa María es una pasión que abrazan y abrazaron varios periodistas reconocidos en la ciudad.

En la actualidad, uno que ya tiene su larga experiencia es Marcelo Caro, quien desde la calle surge al aire en Radio Villa María, más allá de que tiene su programa bien temprano.

Para Cadena 3, el villanovense Fernando Rasso lleva años en la profesión, moviéndose bastante por la ciudad, mientras que Horacio Lucero, de Radio Ciudad, suele tener también “mucha data”, sobre todo en el plano policial.

Dos recordados movileros siempre vuelven a la memoria. Uno es Néstor Alessio, de Radio Centro, por entonces considerado “el hombre de la calle”, quien falleció en noviembre de 2011. Y otro es el joven Daniel Cardozo, de Mirate, quien perdiera la vida hace un año en un accidente automovilístico.

 

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