La guerra de carteles sin cuartel

Los carteles fueron el eje de las disputas en medio de la breve y torrentosa campaña local rumbo al 2 de agosto
Escribe: NET –  De nuestra Redacción

Un cartel acá, otro más allá y la campaña con derecho a roces se empezó a colorear de rojo punzó.

El primero en saltar fue el frente “Creo” cuando vieron los afiches del oficialista Martín Gill ubicados en forma prolija y ordenada sobre el rostro del candidato de la triple alianza Juan Zazzetti.
Al  “Delfín” (Polack) del Frente Cívico se le pusieron los pelos de punta pero se calzó los guantes diplomáticos y salió al cruce con un pedido de “respeto”.
“Nosotros respetamos a todos sin tapar a nadie y es por eso que reclamamos transparencia. Pedimos que la campaña sea respetada, que sea respetado el trabajo de los compañeros que se abrigaron con sus convicciones por la madrugada para promocionar un mensaje de cambio para la ciudad y que sea respetado, fundamentalmente, el ejercicio democrático que conlleva nuestra campaña”, escribió el candidato a concejal de la boleta de Zazzetti.
Son cosas de la campaña y la guerra de carteles siempre ha sido un condimento “picante” de las actividades proselitistas.
En medio del huracán Eduardo Accastello cuestionó el “conocimiento” político de Zazzetti con la frase “es médico”.
Todos estos disparos cruzados comenzaron a ejercer una especie de polarización entre las dos fuerzas: Villa María para la Victoria y Juntos por Villa María-Creo.
Y empezó a salir humo negro. Pero la “pintada” que disparó una serie de comentarios de tono subido fue la que apareció con la leyenda: “Los radicales de Alfonsín elegimos a Martín Gill intendente”.
Tamaño revuelo se armó en la red social. La Juventud Radical  publicó el cartel con la siguiente frase: “Esto tiene nombre, apellido e intención.  Mercenarios políticos que ultrajan el nombre de Alfonsín para hacer negocios y seguir viviendo del Estado con algún contrato”.
La mayoría de los dardos salieron directos al cuerpo del dos veces candidato a intendente de la UCR José “Bachicha” Sánchez.
Bachicha hoy muy allegado a las Madres de Plaza de Mayo es uno de los dirigentes que resolvieron acompañar a Martín Gill.
Y no fue ni novedad ni sorpresa si se tiene en cuenta la historia reciente.

En las filas de Moreau
El excandidato, que no se sintió nunca acompañado por un sector importante del radicalismo, está militando en las filas del Movimiento Nacional Alfonsinista que conduce Leopoldo Moreau.
Moreau tiene bien “blanqueada” su posición en apoyo al “modelo nacional y popular” de Cristina. Hasta el punto que fue la propia presidente de la Nación la que rindió homenaje a Raúl Alfonsín en la sede de dicho movimiento. Y en su discurso, muy aplaudido por cierto, invitó a levantar las banderas de Yrigoyen y Perón.
Siguiendo con la cadena de sucesos, Bachicha fue el promotor (según dicen) de una reunión entre Moreau y Eduardo Accastello.
Los que tienen memoria recuerdan a la perfección que el bonaerense integrante del Movimiento de Renovación y Cambio dirigido por Raúl Alfonsín, estuvo en Córdoba apoyando la candidatura a gobernador de Accastello.
Hoy, esa línea bajó a Villa María para dar la mano al diputado nacional y candidato a intendente Martín Gill.
Bachicha no está solo en esta cruzada. Varios nombres conocidos del radicalismo lo acompañan y comparten la decisión de apostar a Gill y no a la alianza de la UCR con el PRO.
Pero la definición de Bachicha también tiene otras aristas ya que Gill fue uno de los que se movió para que las Madres… pudieran tener su universidad o instituto de los derechos humanos.
En una reunión de amigos, Sánchez se mostró dolorido por algunos comentarios en contra de su persona tirados en la red social.
Y recordó que muchos de su partido “lo traicionaron” en 2007 y le hicieron perder la elección.
“Ya puse demasiado la cabeza por el radicalismo, fui candidato a intendente en 2003 cuando nadie quería agarrar, me comí que muchos trabajaran para Raúl Costa en 2007 en mi contra y ahora todavía hablan”, dijo Bachicha por lo bajo en un encuentro informal con amigos.
Y siguió adelante con su respaldo a Gill.

El peronismo cordobés
En las filas del peronismo que responde a José Manuel de la Sota y la fórmula electa Schiaretti-Llaryora, también hubo movimientos sísmicos.
Con cierta diplomacia pero sin pelos en la lengua, Cámpora dejó entrever que la lista presidida por Juanchi González no tenía el apoyo de algunos dirigentes que responden a Unión por Córdoba.
La militante social, que lidera desde hace años el Ateneo Eva Perón, le puso el cuerpo a la boleta que se armó a último momento y con escaso o nulo (según dicen) apoyo de fondos.
“Somos los candidatos de la fuerza que ganó las elecciones provinciales el pasado 5 de julio”, repite Cámpora para refrescar la memoria de algunos con alta capacidad de olvido.
La mujer, que mamó desde la cuna el peronismo, agregó: “Hay dos maneras de hacer política: la del servicio y la del bolsillo. Nuestra lista tiene dirigentes sociales y de servicio, no de bolsillo.”
Clink caja. Para quién fue el palo no lo dijo pero dejó brillando una frase: quien quiera ver que vea, quien quiera oír que oiga.
Una campaña con derecho a roces, como todas.

 

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