La muestra de maquetismo, un clásico de la ciudad que se apresta a cumplir 20 años

Convertida en una de las principales referentes de la actividad, cerró ayer la muestra número 19 de maquetismo “Un mundo en miniatura”, organizada por la Agrupación Maquetista Villa María

Matías, el benjamín de los hobbystas, viene de Río Ceballos. Detrás, su sonriente mamá
Matías, el benjamín de los hobbystas, viene de Río Ceballos. Detrás, su sonriente mamá

Mientras sus organizadores comenzaron a imaginar la edición vigésima, que tendrá lugar en el mismo salón Bomarraca en 2016, declararon su satisfacción a EL DIARIO por la convocatoria del encuentro que reunió a 22 aficionados de nuestro medio y a unos 40 visitantes de varias provincias.

Para Miguel Ferreyra, cultor del ferromodelismo y uno de los dirigentes de la agrupación, “la de Villa María es casi la única ocasión que los maquetistas del centro del país tenemos ocasión para exponer nuestros trabajos, ya que la ciudad de Córdoba ha debido suspender en dos ocasiones su exhibición”.

Es así como año a año se suman nuevos colegas del maquetismo y el coleccionismo, como es el caso del cañadense Roberto Scheitlin, que cultiva el antiguo arte de armar navíos dentro de botellas de vidrio.

Y es también la ocasión para que el más joven de los maquetistas de que se tenga noticia, Matías Luque, de sólo 10 años, venga a mostrar sus creaciones en papel. Matías, en compañía de su mamá, se llegó por quinta vez desde Río Ceballos, con su colección que inició a los cinco años, con una antigua nave a vela, hecha a escala.

Ahora ofrece a la vista de los visitantes diversos modelos, entre ellos el ambiente interno de una carnicería. Matías aprende el oficio con Daniel Mejía.

La muestra número 19 exhibió numerosos objetos a escala de artefactos bélicos, y hasta una colección de Beto Hernández de dos mil piezas para armar un juego de guerra. Otro rubro muy representado fue el de los coches de carrera y hasta un maquetista de Río Segundo, llamado Luis Di Palma, como el extinto piloto de automóviles, mostró varios modelos reducidos de antiguos coches fúnebres.

Los maquetistas villamarienses, como el citado Ferreyra, y como Julio Benítez, Fernando Capriotti y Jorge Barbagallo, tuvieron predilección por detallados complejos ferroviarios que cada año agrandan y mejoran. El más voluminoso, el de Barbagallo, precisa ya de 10 horas para su traslado y armado, con su compleja red de líneas férreas, material rodante de lo más variado e instalaciones adjuntas siempre en expansión.

Otro aficionado representó ejércitos de la guerra de la Triple Alianza, al conmemorarse 150 años de ese cruento episodio latinoamericano.

Complementando la exhibición, varios coches y motos de colección, como el Citroën Mehari de nuestro fotógrafo Roberto Zayas, y un atractivo Ford modelo T, de José Pestaña, fabricado en 1923.

El organizador Ferreyra dijo a nuestro cronista que la muestra tiene un alto costo, y que se debe financiar con todo lo que está al alcance de la agrupación, como por ejemplo, bonos contribución, polladas, las cuotas de sus 22 asociados, y el alquiler de mercadillos de autos de juguetes y otros productos. “Cada año nuestro temor a no cubrir los costos es mayor”, confesó Ferreyra, quien recordó que ahora sólo se garantiza la comida de los visitantes, pero no el hospedaje, como antaño.

El hobbysta remarcó que “los que nos dedicamos al ferromodelismo tenemos que ser muy exactos y fieles a los objetos reales, porque en Villa María hay mucha gente que conoce mucho de ferrocarriles y nos critica la más pequeña falla”.

Asimismo, aclaró que “sólo con nuestras maquetas villamarienses podríamos llenar este salón, por eso es que sólo presentamos algunas para dar lugar a nuestro colegas de otras localidades”.

Con el cálculo de alrededor de unos 6.000 visitantes se cerró ayer por la tarde la exposición que contó con la presencia de expositores de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. Un espacio particular ocuparon, como es costumbre, los miembros de la Agrupación Centro de Aeromodelismo, promocionando su campo de vuelo “Rubén Güelfi”, ubicado en ruta provincial 2, entre el cruce a Cabral y el barrio Villa Oeste.

Algunos entusiastas mencionaron que la realización de ciertos modelos lleva hasta unas 300 horas de trabajo en los momentos libres.

Ayer, además, se realizó la entrega de certificados a todos los expositores participantes y también se sortearon 13 modelos a escala entre los participantes y asistentes que adquirieron bonos de contribución de 10 pesos. Se aclaró que aunque los poseedores de bonos ganadores no estuvieran presentes, igualmente se les haría llegar el premio a su domicilio.

En tanto, hoy comienza la preparación de la muestra número 20, que ya se anticipó contará con una abundante publicidad previa, así como novedosas creaciones de los amantes del maquetismo.

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