«La ruptura Gobierno-Clarín fue lo mejor que le pasó al periodismo»

Llonto fue uno de los disertantes más destacados en las Jornadas Pucara que se realizaron en la ciudad

Comunicador, docente y abogado “ad honórem” de Madres de Plaza de Mayo, Pablo Llonto participó de las Séptimas Jornadas de Comunicación Audiovisual que se realizaron en el Centro Cultural Leonardo Favio. Extrabajador de Clarín y El Gráfico y actual redactor de Caras y Careta y la revista virtual Hipercrítico, Llonto reflexionó sobre el papel que jugarán los nuevos medios para contrabalancear la hegemonía informacional del país

Llonto fue uno de los disertantes más destacados en las Jornadas Pucara que se realizaron en la ciudad
Llonto fue uno de los disertantes más destacados en las Jornadas Pucara que se realizaron en la ciudad

Escribe Iván Wielikosielek
Especial para EL DIARIO

Cuando voy al encuentro de Pablo Llonto en un bar frente a Plaza Ocampo, a mi cabeza viene aquella frase de Goeorge Orwell: “El periodismo que no molesta, más que periodismo son relaciones públicas”. Y entonces me pregunto si, según la definición del escritor inglés, podría decirse que actualmente hay periodismo en Argentina.

Porque lo que este humilde comunicador ve por todos lados son “relaciones públicas”. Es decir, obsecuencia mediática para con los de la misma camiseta y repulsión automática a los de la otra vereda. Nunca un medio oficialista reconoce un acierto en la oposición y nunca un medio opositor reconoce un acierto en el oficialismo.

¿Puede ser todo tan blanco o tan negro en nuestro país? ¿Nos hemos convertido los argentinos (o nos han convertido a los argentinos) en cerebritos de laboratorio formateados para aceptar un discurso único y desechar el resto? ¿Qué nos ha pasado para que la defensa de cualquiera de los dos discursos esté por encima de la “búsqueda de la Verdad”? ¿Hay dos verdades en la Argentina? ¿Hay dos mentiras? ¿O hay dos voces que dicen algunas verdades y demasiadas mentiras?

Dicho de otra manera, ¿nos merecemos los argentinos, con nuestra rica historia periodística (desde Roberto Arlt y Dante Panzeri hasta Osvaldo Soriano y Rodolfo Walsh) estos dos modos de periodismo que nos han impuesto y que consisten, básicamente, en denigrar al que piensa distinto? A muchas de estas preguntas, de momento retóricas, muy pronto me las irá contestando, según su punto de vista, el hombre que el pasado viernes disertó en el Leonardo Favio sobre el periodismo que se viene en Argentina.

Entonces, Pablo, ¿cuál fue el eje de tu charla?
-Básicamente hablé sobre lo que me produjo una ruptura con el periodismo clásico y me impulsó a buscar un modo alternativo. Porque en la década del 90 tuve un cuestionamiento muy fuerte sobre lo que estábamos haciendo desde nuestra profesión. Uno siempre se quejaba de las condiciones de producción en las que estaba sumergido y le echaba la culpa a factores externos; que el jefe de redacción no te daba libertad, que el dueño, que el gremio … Y llega un momento en que te decís: ¿y qué hago yo para que la cosa cambie? En este cuestionamiento me influyó muy mucho el chileno Camilo Taufic.

¿Y qué hiciste para que las cosas empezaran a cambiar?
-Empecé a formar grupos con colegas para reflexionar por qué y para qué hacíamos periodismo y dejarnos de quejar de esos factores externos. Hoy, por suerte, tenemos muchos más elementos que hace 20 años para que te haga el click. Tenemos la Ley de Medios, el derecho a la comunicación o la posibilidad de debatir sobre temas que antes no se tocaban; como el poder de los medios hegemónicos. Pero primero tenemos que saber para qué somos periodistas y recién después decidir qué tipo de periodismo queremos hacer.

En el fondo, el tuyo es un planteo vocacional…
-Vocacional y cien por ciento sincero. Puse el ejemplo del deporte. ¿Para qué queremos tener un nuevo medio deportivo? ¿Para seguir cubriendo River y Boca? ¿Y qué pasa con el deporte amateur? ¿Qué hay del atletismo, del hockey, del básquet e incluso del “otro fútbol” que se juega en miles de clubes de todo el país? ¿Quién saca una nota con la historia de esta cancha que tenemos al frente, por ejemplo? Este es el tipo de cuestionamientos que debemos hacernos antes de pensar en abrir un medio o colaborar en otro ya instalado.

Los criterios editoriales siempre condicionan a los periodistas. Sin embargo, es bueno preguntarse qué se puede hacer desde ahí en vez de quejarse de lo que no se puede…
-¡Claro! Es un poco lo que te planteaba antes. Yo mismo me siento orgulloso de haber trabajado para El Gráfico, que a pesar de haberse vuelto un medio comercial que priorizó el fútbol y los clubes grandes, en 1999 me dejó sacar un suplemento sobre un atleta desaparecido durante la dictadura. Fue una victoria en medio de tantas derrotas.

¿Había que tener convicciones políticas para presentar una nota así?
-Convicciones políticas y sobre todo saber que miles de veces te van a decir que no. Pero que te reboten no tiene que condicionarte hasta la “autocensura”. Porque muchas veces es uno el que se dice “no presento más notas así, si total me van a decir que no”. Yo creo que si la nota que vos proponés sale de tu preocupación más honda, va a terminar jugando a favor de ese diario o de esa revista.

¿Y qué hay de la creación de un “medio propio” para dejar de ser empleado?
-Precisamente es lo que estamos incentivando desde la Universidad de La Plata. Les decimos a los alumnos que no se queden esperando la aprobación del jefe, que los que estén laburando en un medio den pelea, pero que traten de pensar en la creación de cooperativas. Porque hoy la Ley de Medios nos da muchas alternativas que están muy poco aprovechadas. Pensá que de 44 universidades nacionales sólo tres tienen canal propio. También hay que crear productoras con programas que encuentren pantalla en otro lado.

¿Te referís a producir programas alternativos?
-En cierto modo, sí. Y volvemos a la pregunta del principio: ¿para qué se hizo el periodismo? ¿Para seguir reproduciendo el mismo modelo y promocionar lo que ya está promocionado o para darles voz a los que no tienen voz y visibilizar a los que están invisibilizados? Son posturas diferentes y estaría muy bueno que las debatiéramos cada día, no que siguiéramos una línea periodística por inercia.

 

“Primero tenemos que saber para qué somos periodistas y recién después decidir qué tipo de periodismo queremos hacer”, expresó Llonto
“Primero tenemos que saber para qué somos periodistas y recién después decidir qué tipo de periodismo queremos hacer”, expresó Llonto

Lanata vs. Víctor Hugo

¿Cómo ves la polarización del periodismo entre el Grupo Clarín y el oficialismo?
-Me parece extraordinaria. Yo creo que la ruptura entre el Gobierno y Clarín es lo mejor que le pasó al periodismo argentino; que de una vez por todas haya un enfrentamiento declarado.

¿Por qué lo decís?
-Porque son dos tipos de periodismo esencialmente distintos. Uno es comercial y mentiroso, aún con su larga historia; y el otro es nacionalista y anticomercial. Y aunque a este segundo todavía haya que construirlo, necesita enfrentar al otro para fortalecerse. Es lo mismo que pasa en la Medicina. Hay una comercial y otra humana. Las dos hacen medicina ¿qué duda cabe? Pero el punto de partida y sobre todo el punto de llegada es muy distinto en cada caso.

¿Y cómo te imaginás ese “periodismo nacionalista a construir”?
-Debe ser profundamente autocrítico. Acá no se puede mentir ni ocultar información. Lo que pasó en las elecciones de Tucumán, por ejemplo, tiene que estar en la pantalla en ese mismo instante. ¡Vos no lo podés invisibilizar por más que no te convenga como gobierno! O sea, no podemos hacernos los pelotudos y decir “en Tucumán no pasa nada” o pasar la información una hora y media después como realmente sucedió. ¡Eso no sirve! Pero nosotros tenemos que salir en vivo diciendo lo que “realmente” pasa en Tucumán.

¿Y por qué pensás que eso no se hizo?
-Porque el periodismo está muy viciado y muchas veces los ejecutores de esas medidas son personas muy cerradas. Yo me pregunto quién es el director del canal que dice “lo de Tucumán todavía no”. Lo que pasa es que para salir en vivo y decir lo que está pasando, tenés que tener periodistas formados políticamente. Y eso es lo que está faltando en Argentina. Ese es el gran desafío de las carreras actuales.

¿Por qué pensás que no hay buena formación periodística en el país?
-Porque todavía tenemos docentes que te dicen “escriban este artículo como si fuera para Crónica, y luego como si fuera para TN, Clarín o 678”. ¡Y no podés hacer eso! ¡Hay que formar para que cada uno sea el mejor periodista del mundo, no para que sea funcional a determinados medios! Y para eso, vos tenés que ser autocrítico y no negar tu impronta, amén de las tendencias de los medios del momento. Tenés que estar dispuesto a cambiar las condiciones hegemónicas haciendo un periodismo comprometido y de alto vuelo. Y eso, para mí, siempre será sinónimo de darle voz a los que no tienen voz.

¿Qué pasa con Internet?
-Es la gran pregunta y a la vez el gran desafío. Nosotros, los más viejos, siempre les echamos la culpa a los más jóvenes (risas) ¡Pero no podemos entender cómo las nuevas generaciones no han sido capaces de construir una “punto com” que compita con las hegemónicas! ¿Cómo puede ser que “clarín punto com” siga siendo la página de noticias más leída del país? ¿Entonces quiere decir que la verdad la tienen ellos?

 

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