Los cimbronazos de SanCor y La Serenísima aún no se sienten en la región

El anuncio de la semana pasada de La Serenísima en el sentido de que el 31 de julio cerrará su planta clasificadora de la ciudad santafesina de Rufino, debido a que no recibe la cantidad de leche suficiente para que el funcionamiento de la misma pueda ser sustentable, encendió una luz amarilla en esta región, sede de la segunda mayor cuenca láctea del país.

Enseguida llegó desde Brinkmann la noticia de que SanCor va a mantener “por un tiempo” las instalaciones que posee en esa localidad cordobesa, “sólo para la maduración de quesos, aunque irremediablemente se marcha hacia el cierre, según trascendió desde la misma empresa, ya que esa unidad tiene un alto déficit de productividad y el tratamiento de fluidos “es llevado a la planta de Morteros”.

 

¿Y por casa?

Ante ese panorama, EL DIARIO consultó en la delegación regional de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra) acerca de la situación de las fábricas instaladas dentro de su jurisdicción. “Afortunadamente, en nuestra región no tenemos plantas de SanCor ni de La Serenísima que están atravesando esa situación tan delicada”, manifestaron voceros de la entidad de calle Belgrano.

“Por ahora, acá estamos peleando para que paguen el aumento” acordado en las paritarias, señalaron los portavoces, con lo cual se despejó el panorama y quedó en claro que en las usinas lácteas de la zona la situación todavía transcurre por carriles normales.

Print Friendly, PDF & Email