Los colores de una fiesta

EL DIARIO EN RUSIA

Escribe: Gabriel Márquez
ESPECIAL PARA EL DIARIO DESDE RUSIA

Los colores de todos los países se “mezclaron” ayer en la capital rusa, antes, durante y después de la ceremonia inaugural

La espera se agotó y la Copa del Mundo Rusia 2018 se puso en marcha. Temprano, junto con un grupo de argentinos que generosamente me hizo un lugar en el automóvil que alquilan, emprendimos el viaje hacia la capital rusa para vivir bien de cerca la jornada inaugural.

Son 60 kilómetros los que separan a Bronnitsy de Moscú, unidos por una moderna autopista. Sin embargo, el trayecto no fue fácil. La cantidad de vehículos que pugnaban por ingresar a la capital atoraron la vía de comunicación, lo que redundó en un viaje que se extendió durante casi dos horas.

Rige aquí una máxima vehicular de 90 kilómetros por hora, con una amplia red de radares que controlan prácticamente por toda la ruta la conducta de los automovilistas. Eso sí, a diferencia de nuestro país, no hay alterados, apenas si se escucha alguna bocina alertando una maniobra incorrecta.

Llegó el momento de la separación con mis compañeros de viaje; ellos a la ceremonia inaugural y yo a concretar el exigido trámite de Fan ID, identificador de hinchas que resulta un requisito ineludible para ingresar a los estadios. Recorrer el ingreso de la zona de fans, a pocos metros del estadio y a dos kilómetros del Fan Fest, fue una experiencia increíble. En una cola de aproximadamente 30 personas, conté rápidamente 20 naciones diferentes.

En el Fan Fest, sector destinado a los fanáticos con pantallas gigantes y múltiples servicios, la multitud impacta. Se estima que 25 mil personas disfrutaron de una experiencia única, cargada de pasión y en una convivencia, por ahora, armoniosa. Es una gran celebración, llena de matices, realmente imperdible para aquellos que anden por estos lados.

Pero la fiesta no solo se vivió allí. En el centro de la ciudad, su corazón comercial y en inmediaciones de edificios históricos, los hinchas de las distintas naciones se agruparon y celebraron.

La movida latinoamericana copó las calles. Un gran número de simpatizantes peruanos se movilizaban en masa, dejando oír sus canciones típicas y celebrando su regreso a la competencia después de 36 años. “Estamos ilusionados y sabemos que vamos a realizar una gran Copa del Mundo”, aseguraron, a la vez que repitieron muestras de gratitud eterna para Ricardo Gareca, el entrenador que les devolvió la sonrisa.

México, Costa Rica, Colombia también aportaron cantidades significativas de hinchas. No se percibieron tanto uruguayos y brasileños, quizás porque el destino de sus selecciones ha quedado a contramano de esta ciudad.

Como era previsible, ayer aparecieron los hinchas locales con un gran despliegue de banderas, caras pintadas y un largo festejo después de la goleada ante Arabia Saudita.

Como siempre, la atracción son los argentinos. Arman una fiesta a cada paso, con una energía y una desfachatez envidiable. No deja de asombrar el número; se estima que más de 40 mil compatriotas pasarán por estas lejanas tierras, muchos de ellos llegando a Rusia sin entradas.

Ya más cerca de la hora del partido, la atracción se trasladó a los bares, algunos con pantallas de led inmensas, para ver la ceremonia inaugural y el primer partido.

 

Como siempre, los argentinos dijeron presente. Esta vez en Rusia, donde se espera la presencia de 40 mil compatriotas, muchos de ellos sin entradas

Una ceremonia breve, pero perfecta

Un video muestra a un niño ruso jugando con una pelota de fútbol en distintos lugares de Moscú, acompañado por música de Tchaikovsky interpretada por Yuri Bashmet (violín) y Danil Triifonov (piano), ambos ganadores del premio Grammy.  La cámara real, en vivo, muestra por primera vez el estadio y aparecen el niño del video con Ronaldo y Zabivaka, la mascota oficial. De esta manera el mundial se puso en marcha. Segundos después, comienza el show musical. Robbie Williams brinda un breve, pero impactante show, con “fuck you” incluido ante la cámara oficial. Aida Garifulina, soprano local, lo acompaña en “Angels” y la versión logra conmover.

En el campo de juego una austera y sincronizada labor permite observar una gran pelota de fútbol, con sus gajos repartidos por el terreno en un “composé” de distintas tonalidades de verde. Es un Mundial cargado de pasión, pero puesta casi en forma exclusiva por los hinchas foráneos. En las calles, a diferencia de lo que pasa en nuestro país, los ciudadanos rusos intentan seguir con su vida con normalidad. Lo logran a veces, ya que la “invasión” es tan significativa que altera inevitablemente el desarrollo cotidiano.

Se acaba la jornada inaugural y es hora de volver a “casa”, a Bronnitsy. El regreso es con combinación de recorridos en metro y micro, para comprobar que es la mejor de las opciones. Esta vez el trayecto se cumple en algo más de una hora y 20 minutos. Las novedades en el búnker argentino son que hoy será jornada de entrenamiento, con presencia de medios y la chance de dialogar 15 minutos abiertamente con los jugadores. Luego la selección viajará a Moscú y allí esperará el compromiso de mañana, en el debut ante Islandia, en el estadio del Spartak.

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