Los inconvenientes y las gestiones

P13-F1 InundaciónA pocos días del inicio de su gestión, la intendenta de La Playosa Gabriela Nicolino y su equipo de trabajo debieron afrontar los inconvenientes derivados de las constantes precipitaciones caídas, puesto que se inundaron las últimas cuadras (sector noroeste del área urbana) y por dichas exigencias el municipio se dedicó casi exclusivamente a la problemática del agua.

Las obras necesarias comenzaron con la limpieza y profundización de cunetas alrededor del pueblo, colocando un cordón perimetral para prevención; con la ayuda de bomberos y personal policial, se ubicaron alcantarillas sobre el curso hídrico para lograr la rápida evacuación de las aguas y gracias al trabajo de prevención apuntado, se pudo mantener al pueblo sin inundaciones. Por su parte, la zona rural sufre graves pérdidas materiales (ver nota aparte).

Se reunieron en el municipio integrantes del Departamento Ejecutivo, de la Subcomisaría local, de Bomberos y productores rurales de La Playosa, Pozo del Molle, Silvio Pellico y Los Zorros, quedando establecido luego del abordaje de la problemática que sufre la región, que la intendenta Nicolino realizaría las gestiones necesarias para requerir audiencia ante Recursos Hídricos de la Provincia.

Por su parte, y en la misma fecha, los Bomberos Voluntarios de Matorrales, Las Junturas y Villa del Rosario (con apoyo de los efectivos locales) realizaron una gestión de buceo significativa para observar si las alcantarillas que se hallan debajo de la ruta provincial que va hacia Los Zorros estaban obstruidas.

Atento a las gestiones efectuadas ante autoridades provinciales, se concretó un encuentro con funcionarios de Recursos Hídricos, del que participaron titulares del Ejecutivo de James Craik, Los Zorros, Silvio Pellico, Cintra, San Antonio de Litín y La Playosa.

De acuerdo a la situación planteada en toda el área regional por la problemática de las inundaciones, el Departamento Ejecutivo de La Playosa dispuso la declaración de emergencia en su jurisdicción y en lo concerniente a las zonas urbana y rural mediante el decreto respectivo.

 

Con las expectativas bajo el agua

Las zonas aledañas a la ruta 158, a la altura de La Playosa, batallan con un enemigo incontenible: el agua. Asestada la zona por cuantiosas precipitaciones, los caminos se han transformado en ríos, los campos en lagunas y la vida cotidiana de los habitantes en una odisea.

Localidades incomunicadas, gente aislada en las zonas rurales, calles y caminos intransitables (foto), canales desbordados y la producción estancada, imágenes que refieren que se ha llegado a una situación de catástrofe, la que data de tres años, desde cuando precipitaciones de más de 40 milímetros se tornaron un grave problema para la región.

De una semana a hoy, la amenaza que se cernía sobre la zona se transformó en una cuestión de supervivencia que ocupa el pensamiento de los habitantes de manera prioritaria. Algunas localidades, apremiadas por las circunstancias, han buscado soluciones provisorias.

Las zonas rurales, sus habitantes y los productores se encuentran en una situación de impotencia, careciendo de referentes o responsables a quienes acudir frente a esta problemática, extendiéndose el aislamiento geográfico al plano de las ideas, impidiendo cualquier tipo de acción conjunta.

Muchos atribuyen la situación a la construcción de canales clandestinos que desviarían el agua de las precipitaciones de modo distinto al curso natural de las aguas. Otros, en cambio, consideran que se trataría del desvío ilegítimo de cursos de agua para evitar la anegación de cascos urbanos. En todo caso, todas las hipótesis tienen un factor en común: la total falta de acción para paliar las consecuencias o encarar un estudio serio de los posibles orígenes del problema y la situación hídrica de la zona.

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