Los lectores también escriben

Los cambios

 

Señor director:

Soy de la generación que pensaba que podía construir una sociedad más justa. Con errores y aciertos propusimos cambios que no sólo no fueron escuchados, sino que generaron tal odio por parte del poder económico (las grandes empresas nacionales y extranjeras y la oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural), que se tradujo en la represión más feroz, fundamentalmente contra los jóvenes trabajadores, estudiantes y de todo aquel que fuera sospechoso de querer modificar las injusticias de la sociedad.

No alcanzando para ello el gobierno civil, impusieron la dictadura cívico-militar de marzo del 76, con sus secuelas de desaparecidos, torturados, presos y el terror generalizado. Producto de la movilización popular y la derrota que sufrió la dictadura en las Malvinas, se abrió una instancia democrática, que resultó con el triunfo de Raúl Alfonsín, quien no cumplió con las expectativas generadas, pero que dejó un gran legado que es el juicio a las juntas militares que impusieron el terror durante la dictadura. Legado en alguna medida desvirtuado luego, con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

La UCR debió entregar el gobierno anticipadamente, fundamentalmente por la falta de una política que contemplara las necesidades de la clase trabajadora y demás sectores populares.

En ese estado de situación asume Menem, quien años después diría que si hubiera dicho lo que iba a hacer no lo votaba nadie. Fue cooptado por los grandes empresarios, conformando un gobierno de derecha. Terminó su segundo mandato con una desocupación y una pobreza no conocidas en nuestro país, que fue profundizada por la Alianza, cuyo eje lo constituyó la UCR en sociedad con un Frepaso inferior numérica y territorialmente, que abandonó el Gobierno dejando la Plaza de Mayo con muertos y heridos, el 25% de desocupación y más del 50% de la población en la pobreza.

Luego de una serie de gobiernos interinos y más o menos en igual rumbo al descripto, aparece un gobernador desconocido por el grueso de los argentinos -Néstor Kirchner- quien manifestó que no dejaría sus principios en la puerta de la casa de gobierno, y es el primer presidente de la democracia que se abraza a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo, ordena descolgar el cuadro del asesino Videla y aplica políticas para, como él decía, sacarnos del infierno.

Y luego, Cristina Fernández, quien debe aplicar las medidas que nos llevan a esa sociedad mejor por la cual luchamos en los años 70:

Crear cinco millones de puestos de trabajo. Recuperar el valor del salario mediante paritarias, que hace que el mayor reclamo por parte de los trabajadores haya sido para no pagar el mal llamado Impuesto a las Ganancias. La recuperación de los fondos de jubilaciones y pensiones que permitió no sólo incrementar las jubilaciones sino que también posibilitó que más de tres millones de trabajadores sin aportes (debido a las crisis vividas) pudieran jubilarse. De no ser así estarían muchos de ellos deambulando en busca de solidaridad pública. La recuperación de Aerolíneas. De YPF. Del sistema ferroviario.

Hoy gran parte de los trabajadores mal creídos de ser clase media, pueden tirar por la borda todo lo conseguido y permitir que llegue un gobierno que ya no tengan como eje al PJ ni a la UCR, sino que quien ejerza el predominio sea la herencia de la dictadura, y lo señalo no sólo por Macri, sino por todo el equipo de ministros que ya se sabe nombrará, proveniente de Shell, de Techint, de Monsanto, etcétera. Por lo tanto, entiendo que puede ser un gobierno peor que el de Menem o el de la Alianza.

Para terminar digo: ¿qué puede salir de una alianza entre el que dijo que “el dinero de la Asignación Universal por Hijo se va por la canaleta del juego y de la droga”, (dejando claro cuál es el criterio que tiene de los sectores populares) y el que dijo que va a terminar con el “curro de los derechos humanos” (es decir, basta de buscar nietos apropiados por la dictadura cívico-militar, basta de detener genocidas torturadores y asesinos?

Roberto Battaglia

militante social

DNI 6.562.177

 

Las cosas por su nombre

 

Señor director:

Nuestra historia reciente conoce de promesas grandilocuentes que tuvieron consecuencias muy costosas para la sociedad: revolución productiva, salariazo, un dólar un peso, Argentina país del primer mundo…

Hoy, los impulsores de aquellas políticas nos hablan con la misma falta de sinceridad. Bajo el paraguas del “CAMBIO” nos quieren hacer tragar un modelo económico que ya vivimos y que fue nefasto para las mayorías trabajadoras de nuestro país.

El anunciado “cambio” de Macri no es otra cosa que liberar el mercado para que el valor del dólar lo fije el mismo mercado y devaluar fuertemente la moneda generando pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Liberalizar el comercio con su consecuente impacto en la destrucción de nuestra industria nacional y el aumento del desempleo.

Bajar salarios a empleados y jubilados y suspender las paritarias. Impulsar un fuerte ajuste en áreas claves del Estado que repercutirá en la pérdida de empleos públicos, en el recorte del presupuesto a la salud y la educación pública, en la quita de subsidios a servicios como el gas, la electricidad, el transporte, en políticas como la AUH y las tantísimas otras prestaciones sociales que hoy financia el Estado nacional.

Sus políticas van a destruir el mercado interno afectando a las Pymes y a los pequeños comerciantes y buscará volver al endeudamiento externo arrodillándose ante a la usura internacional, el FMI, pagando a los buitres…

Se abre entonces un momento crucial, considero que tenemos como ciudadanos una responsabilidad histórica, por lo menos para todos aquellos que creemos en la libertad, pero también en la necesidad de seguir construyendo un país con mas justicia, más igualdad, más solidaridad, menos individualismo… Acá no se trata de tirar globos de colores, saltar y bailar, estamos poniendo en juego el presente y el futuro de nuestro país. Lo que hoy tenemos no es el paraíso pero lo que nos espera con estas políticas se parece mucho a la segunda parte de una película de terror que ya vimos y también sufrimos.

Tan sólo espero aportar a la reflexión de todos.

Gonzalo Garlaschelli

DNI 30.169.014

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