Sin respuestas por el cargo que ganó se encadenará a la Escuela del Trabajo

El próximo lunes, la docente Adriana Gigena se encadenará al IPET 49

La docente Adriana Gigena esperaba desde hace más de un año por el puesto de preceptora al cual accedió por concurso y fue impugnado por su condición de mujer “quiero que me devuelvan lo que me pertenece y me sacaron injustamente”, expresó la educadora

El próximo lunes, la  docente Adriana Gigena se  encadenará al IPET 49
El próximo lunes, la docente Adriana Gigena se encadenará al IPET 49

Hace más de un año, a la docente Adriana Gigena le negaron la posibilidad de ser preceptora en el internado de la Escuela del Trabajo (IPET 49), cuestión que denunció y se mantenía transitando, sin resolución alguna, por los canales burocráticos del Estado provincial.

Pocos días atrás, la trabajadora que ganó legítimamente el concurso de cargos (obtuvo el mayor puntaje), también se desempeña en la escuela Abraham Juárez y tiene algunas horas cátedra como docente de Artes Plásticas, vivenció un nuevo impacto emocional luego de enterarse que el cargo que pretendía fue nuevamente concursado y ocupado por uno de los hermanos de la directora de la entidad educativa, Myriam Saura.

“Estoy indignada. El próximo lunes me voy a encadenar en la escuela hasta que se resuelva esta situación que considero sumamente injusta”, manifestó Adriana en diálogo con EL DIARIO.

Ante lo determinado por la Dirección de la institución, Gigena, a comienzos de semana, presentó inmediatamente la impugnación a la designación efectuada.

Ayer, las autoridades escolares se expidieron a través de una nota, informando que no hacían lugar al recurso presentado y por ende, el familiar de la principal directiva del IPET 49, pudo seguir cumpliendo su función.

“Lo que pretendo es que me devuelvan el cargo que estoy reclamando, me paguen el retroactivo desde agosto de 2014 que fue cuando se efectivizó y que si no me permiten hacer la tarea específica de preceptoría por ser mujer, me hagan hacer otra cosa pero con el cargo de preceptora”, advirtió la entrevistada.

“A la escuela le dieron una solución y a mí no. Si no hago algo, mi caso y reclamo va a caducar el año que viene y finalmente me quedaré sin nada”, dijo la consultada.

“Por estar inmersa en este reclamo, se pasaron muchas oportunidades en cuanto a otros cargos permanentes que yo también podría haber aprovechado. Quiero que reconozca esto incluso económicamente, yo he perdido mucho en este camino”.

“Que me devuelvan lo que me impugnaron y me permitan trabajar que eso es lo que busco”, concluyó Adriana.

La tarea a realizar

El trabajo que debe realizar el preceptor dentro del internado comienza a las 18 y concluye a las 22.30. El jueves se agrega una guardia desde las 23 hasta las 6.

“Estoy en el piso donde están los más chicos. Son alumnos muy buenos, tranquilos. Los conozco del aula. Además, soy una persona mayor y los chicos tienen entre 11 y 13 años. Mi tarea es ayudarlos a hacer las tareas y acompañarlos en los juegos que tienen disponibles, como ajedrez, dominó o ping pong. Es un trabajo que perfectamente puede hacer una mujer. Sobre dormir en el internado, hay que señalar que uno trabaja, es decir, no te ponés el camisón y te olvidás de los chicos hasta el otro día. Además, el preceptor tiene una habitación aparte de donde duermen los chicos”, indicó Gigena en la nota lograda por la periodista de nuestro medio, Patricia Gatti, en agosto del año pasado.

Cabe consignar que Adriana recibe el acompañamiento a su reclamo de profesores de la escuela y del sector “Tribuna Docente”.

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