Merenderos: Cáritas observa leve incremento en la demanda

Ibal indicó que en Villa Nueva “hay más pobreza que en esta ciudad aunque en el centro que tenemos se mantiene el número de concurrentes, creció un poco pero nada exagerado”

Hay más niños y niñas que asisten a los centros de la entidad pero “no es nada exagerado”. Además, en el Botta por ejemplo, la demanda “históricamente ha sido mayor que nuestras posibilidades”

Ibal indicó que en Villa Nueva “hay más pobreza que en esta ciudad aunque en el centro que tenemos se  mantiene el número de concurrentes, creció un poco pero nada exagerado”
Ibal indicó que en Villa Nueva “hay más pobreza que en esta ciudad aunque en el centro que tenemos se mantiene el número de concurrentes, creció un poco pero nada exagerado”

Mientras en algunos comedores comunitarios de la ciudad se acentuó este año la cantidad de niños y niñas que asisten a almorzar o cenar, en los merenderos que funcionan bajo el ala de Cáritas el incremento fue leve.

Así se desprende de lo que le dijo la directora de la entidad diocesana, Gilda Ibal, a EL DIARIO.

Contó que en el centro que existe en barrio San Nicolás la cantidad de nuevos chicos “no fue importante”.

“Sí hubo un incremento mayor en el Felipe Botta, pero la demanda allí es histórica, siempre ha sido más alta de lo que podamos brindar”, comentó. Incluso dijo que a veces hay lista de espera.

Mientras, en la vecina Villa Nueva se detectó mayor necesidad de asistencia. “Hay más pobreza que en esta ciudad aunque en el centro que tenemos se mantiene el número de concurrentes, creció un poco pero nada exagerado”, afirmó.

En esa localidad abrieron recientemente el San Francico de Asís en barrio Las Quintas, en el sector donde están los hogares de Cáritas.

“No puedo hacer una evaluación sobre la situación en este lugar porque arrancamos ahora. Están yendo 20 a 30 chicos, se les da la merienda y se implementará un taller”, especificó.

Asimismo, dijo que desde la institución se le hace un aporte en efectivo al merendero Rayito de Luz, que funciona en barrio Las Playas al frente de Liliana Costabello.

Ibal explicó que “para recibir dinero del gobierno nacional, el centro debe funcionar cinco días, no menos” y que por eso dejaron de obtener fondos, por ejemplo, las Hermanas Adoratrices o un centro misionero de Las Acacias.

En este marco contó que el Madre Teresa y el que se abrió en barrio Las Quintas funcionan con fondos de nación y dinero de Caritas nacional a través de donantes privados.

“Uno trata de sostenerlos, los merenderos se mantienen con plata de Nación”, confirmó. Ante la consulta, apuntó que esto se dio con la anterior gestión y con la actual desde este mes. Hasta el anterior se venía solventando con las partidas que habían quedado pendientes del último convenio firmado con la administración gubernamental que estuvo hasta diciembre.

Mientras, “los del San Nicolás y Felipe Botta funcionan con dinero de la provincia y para ello recibimos una partida bastante grande”.

Ibal aseguró que los controles sobre la rendición de cuentas y el manejo de dinero es muy estricto, desde hace mucho, tanto de parte de provincia como de Nación, con un seguimiento constante.

 

Ibal sostuvo que es muy estricto el control de partidas que envían Nación y Provincia.

 

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