“No hay que ningunear a un ritmo porque esté de moda”

Kevin Johansen desplegará su abanico de estilos en escena

A las 21 presentará junto a su banda The Nada, el disco “Mis Américas volumen 1/2”

Kevin Johansen desplegará su abanico de estilos en escena
Kevin Johansen desplegará su abanico de estilos en escena

La primera actuación de Kevin Johansen en Villa María data de mayo de 2011, ante un Teatro Verdi a la mitad de ocupación. Allí presentaría el disco “Logo” con su leal banda The Nada.

Profundizando su eclecticismo, el cantautor arribará nuevamente a nuestra ciudad acompañado por sus músicos que lo siguen desde hace 15 años, cuando decidiría dejar Nueva York y su periplo por América del Norte y radicarse definitivamente en Argentina.

-Estás presentando “Mis Américas volumen ½” que cuenta con la participación de artistas de diferentes estilos y ámbitos, desde Marcos Mundstock (Les Luthiers), hasta Pity Alvarez, y también tus propias hijas…

– Lo de mis hijas fue algo fortuito. Estaban dando vueltas siempre que grabábamos y metían mano, opinaban, eran nuestros peores críticos. Así que fue algo natural. Con Pity fue algo fabuloso. Fue el mismo día de grabación que con Miranda, mi hija mayor. El llegó, se sabía el tema, lo reescribió con su propia letra para entenderlo mejor porque yo soy muy prolijito, se pidió un whisky y grabó. Fue genial al igual que grabar con Ricardo Mollo (en “Zambaguala del viajero”), o con los demás. El abanico de invitados y de estilos tiene que ver con las Américas que conocí desde el norte hasta el sur, Montevideo y nuestro país. El productor, Matías Chella, me hizo ir a grabar a Nueva York donde tengo viejos amigos, después a Brasil y terminar en Buenos Aires. “Te llevo a ciudades horribles”, me decía en broma.

-Ahora, ¿hiciste “La Bach chata” como ironía a ese ritmo de moda?

-En realidad, yo empecé a escuchar bachata 20 años atrás en Nueva York porque vivía en barrio de dominicanos. Hace varios años ya había grabado “So lazy” a la que definía como una “bachonga”. Pero el título tiene que ver con un homenaje a Les Luthiers y un guiño a Palito Ortega, que por eso está en el disco, porque canto: “La infelicidad jajaja”. Aquí, la bachata, como otros géneros, son denostados porque se pusieron de moda. Pero si uno indaga en su raíz folclórica, en la incidencia del bongó, por ejemplo, es cosa seria. Con el reggaetón pasa lo mismo. Ese género nace del dancehall jamaiquino que después se castellaniza y que luego El General lo empieza a popularizar en los noventa. En algún momento, el tango y el samba también fueron marginados o ninguneados.

-Ya en “Cumbiera intelectual” (2002), te anticipaste al fenómeno de la cumbia pop.

– Ahí le hablaba a la “generación Mafalda”, a la que pertenezco, de clase media y mucha cultura que en un momento empezó a juntarse con pibes más humildes y donde la cumbia pasó de ser ninguneada a ser escuchada en Punta del Este y en Filosofía y Letras.

-En una entrevista decís que te diste cuenta de la influencia de un tema de Stevie Wonder que le había marcado en una composición tuya. ¿Te pasa seguido?

– Pasa que a la oreja no la podemos cerrar voluntariamente y las influencias quedan en un nivel inconsciente. Por ejemplo, con Instrucción Cívica (banda nacional que tuvo en los años ochenta), hicimos “Obediencia debida” que si la escuchás tiene mucho de “House of madness”. Creo que parafraseando a Drexler, “nada se pierde, todo se desforma” (risas).

-Tu amplitud musical también tiene que ver, supongo, con tus recorridas por todo el continente

– Sí, sobre todo en mi infancia que fue muy movida. De Alaska a Colorado, San Francisco, Uruguay y Buenos Aires. Acá yo era el chico nuevo en la escuela donde había dos visiones: o me preguntaban por Disney o me decían “yanqui go home” (risas). De todos modos mi vieja, que siempre fue muy latinoamericanista, muy feminista y anti-colegio de monjas, no quería que fuera “un gringuito”. En casa escuchábamos música de todas las Américas.

 

“Si gana Trump sería cartón lleno”

-Dados tus conocimientos americanos, ¿cómo ves la política actual del continente?

-El otro día decíamos con amigos que Argentina fue precursora, ya que el año pasado ganó el neoliberalismo con Macri. Y ojo, no es juicio de valor, es así. A eso se suma que Colombia haya votado contra la paz y faltaría que Donald Trump gane en Estados Unidos para que sea cartón lleno. Ahora, si gana, sería coherente con todo lo que pasa en el mundo.

Juan Ramón Seia

Otras actividades en el Parque

Antes de Johansen, se harán estas actividades dentro del festival “Villa María vive y siente. A las 17: “Narración para niños pequeños y papás”, con Ale Alliende en la Medioteca. Repite a las 19. A las 18: el grupo Urraka en el Parque de la Vida. A las 20.30: el grupo Son de la Calle en la carpa de “Aromas y sabores”.

 

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