Nunca te olvidaremos

Juan Carlos Mulinetti
Juan Carlos Mulinetti
Juan Carlos Mulinetti

Los almanaques suelen volvernos a la realidad. Juntar la historia con el presente y allí emerge la nostalgia y los vacíos que no se pueden llenar. Este día es una de esas fechas señaladas. Te lo digo a vos, querido Mula… Ya pasaron 33 años y te juro que por ahí pienso que fue ayer. La impronta de la vida y tu incondicional entrega al servicio, aquel día te convirtieron en héroe, en ese ser superlativo que la ciudad nunca olvidará y los amigos lloraremos en silencio.

Eras el jefe de Bomberos -para los más jóvenes que ignoran tu grandeza- y en un acto de arrojo propio de los solidarios sin concesiones te arrojaste desde las compuertas. Lograste salvar una vida. Pero, vaya ironía, Juan Carlos, el agua te llevó la tuya.

Paradoja ese río que te vio nacer y que tanto disfrutamos los villamarienses, lloró en silencio como un toro embravecido cuando te dio su estocada final. La siesta se oscureció y los villamarienses se conmovieron. Te ibas para siempre… (es un decir, claro).

Hablar de Mulinetti es una mezcla de agua y fuego. La pasión desde chico de ser un referente bomberil, con maestros como Gianinetto y Massetti, y llevar a la institución señera, solidaria por excelencia como los Bomberos Voluntarios de Villa María, a la cima no sólo de la Provincia, sino toda la Argentina, que reconoce a esta entidad que hoy forja sus 64 años.

Sé que sobrarán anécdotas, historias y hasta aventuras de la vida de Juan Carlos… El niño- hombre que se perdió en las dimensiones intemporales.

Un líder nato. Un maestro por convicción. Un ser cuya dimensión estaban más allá de su estatura. Padre de cinco hijos y de otros cientos que se formaron con el uniforme bomberil.

Por algún lugar del infinito estará su halo dando vueltas. Apagando incendios o socorriendo vidas. Seguramente dialogará desde la distancia, con su hermano Miguel o algunos de sus pibes. O ajustará en el repaso diario cosas de los autobombas, las mangueras, los salvavidas.

Hasta siempre, querido Juan Carlos. Inolvidable Mula. Hasta siempre, ya que hasta el último instante de cada uno de quienes nos formamos bajo tus órdenes, tu dimensión nos alcanzará para continuar creyendo que pocas veces la existencia nos permite conocer a alguien tan grande como vos…

Tengo la certeza de que la Villa nunca contará con un bombero igual.

Sigues en tu lugar, jefe. Tus amigos de la tropa y la ciudad tiene de vos un pedazo de tu ser en ese rincón de la memoria que no sabe de olvidos.

Para vos Mulita, nuestra infinita gratitud…

Miguel Angel Sponer – Bombero Voluntario

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