Para estar adentro de la pintura

A punto de cumplir los 85 años, la Escuela Superior de Bellas Artes sigue siendo referente ineludible para los artistas de la ciudad. Fundada en 1931 por el pintor italiano Antonio Arborio, la “Emiliano Gómez Clara” pasó de ser una simple academia a tener cinco titulaciones de Nivel Superior y tres de Nivel Medio. Su directora Fabiana Romano habló del presente de la institución y de las artes visuales en la Villa María del Siglo XXI

p16-f1Acaso el profesor Arborio nunca se imaginó el gran edificio de la calle Rawson. Tampoco la titulación superior de grado ni mucho menos los cientos de alumnos entrando y saliendo de “su” academia. No. Los inmigrantes italianos tenían sueños mucho más modestos. Y acostumbrado como estaba a deambular por diversos domicilios para enseñar plástica, este pintor diplomado en Milán se hubiese conformado con menos. De hecho su premio mayor llegaría 16 años después, cuando en 1947 la “academia” fuera declarada “escuela provincial”. Y ahí se debieron terminar las ambiciones de este hombre, pionero indiscutido de la pintura villamariense. Sin embargo, a 68 años de aquella tarde del ´47, cientos de alumnos de la ciudad y la región se están inscribendo o rinden examen en las ocho carreras de grado. (La primitiva academia se ha vuelto escuela integral de arte de toda la zona). Y en el contexto de esas inscripciones y esos exámenes, tiene lugar esta charla con su directora, Fabiana Romano, que al igual que Arborio acaso tampoco se pueda imaginar el futuro de la “Gómez Clara”. Aunque cada día modele con la masilla del tiempo los días por llegar. “Esculpir en el tiempo” decía el ruso Andrei Tarkovski. Y no era sólo una excelente definición de cómo hacer cine sino también escuelas, esas que trascienden la época pero también la imaginación de quienes (con sus manos empastadas de yeso fresco) cada día levantan el mañana.

 

p17-f1Manual humano para enseñar el arte

-Hace 23 años que sos docente de la escuela y desde 2011 su directora ¿cuál es la marca registrada de Bellas Artes?

-Creo que su permanente actualización. De ahí que la vieja academia de dibujo haya hecho eclosión y hoy contemos con ocho carreras y mucha proyección a futuro. Pero a eso no lo ves en tiempo presente, como nos pasó hace unos años con los talleres de publicidad y decoración de interiores. Nunca pensamos que de ahí surgirían muchas de las actuales tecnicaturas.

-Pasaron de formar maestros a graduar profesores…

-Sí. Y eso tuvo que ver con la restructuración provincial y nacional. Tuvimos la necesidad de transformarnos en un profesorado de Nivel Superior. Ya no podíamos seguir generando “maestros de artes plásticas” porque ese título había quedado obsoleto. Necesitábamos formar profesores de Nivel Medio. Y eso fue lo que pasó a partir de 2008.

-¿Cuáles fueron las consecuencias de esa reestructuración?

-Que al tener una propuesta de nivel superior hubo una jerarquización de la escuela y pasamos a tener un nuevo respaldo académico. Ayudó muchísimo que el 89% de nuestros docentes tenía formación universitaria y pudimos hacer frente al desafío.

-Para alguien de la época de Arborio, sería raro ver en Bellas Artes alumnos de “Diseño e Indumentaria”¿mermó el deseo de pintar?

-No mermó, pero tampoco creció porque la vocación de un artista no responde a las modas. En cuanto a las nuevas carreras, tenemos períodos de crecimiento muy marcados. Hasta hace poco, el “boom” era Diseño Gráfico con 80 alumnos por año. Pero ahora pasó a ser Diseño e Indumentaria, que tiene mucha salida laboral. El profesorado de Arte, en cambio, mantiene su número. Y si bien hay años que tenemos grupos pequeños, se compensa con las tecnicaturas.

p17-f2-¿Cuál es la diferencia entre profesorado y tecnicatura de arte?

-Como técnicos te preparamos para desenvolverte en montajes de muestras, talleres privados, ilustración de libros y actividades de museo. Con el profesorado preparamos docentes. Pero son docentes que pasaron por la experiencia artística. Muchos de nuestros alumnos, al terminar el profesorado, hacen la tecnicatura y completan su recorrido artístico. Otros se hacen artistas y siguen viniendo a la escuela como ascriptos a las cátedras. Es un feedback muy positivo para ellos y sus alumnos.

-¿Qué se actualiza y qué permanece en la enseñanza del arte?

-Lo que se actualiza son los movimientos. Y le damos preponderancia a lo que pasa en Córdoba y el país. Al tener docentes que además son artistas en actividad como Gabriela Manfredi, Cecilia Orso, Celeste Martínez, Malena Cassasnovas, Juan Massafra o “Coqui” Podestá, estamos capacitados para brindar esa información. Lo que no cambia son las herramientas de la plástica: la línea, los puntos, el espacio, los volúmenes, el estudio de las formas y las leyes del color. Son temas de los que se habla en toda la escuela.

 

De qué hablamos cuando hablamos de pintura

-Han habido muchos cambios en el arte a partir de las nuevas tecnologías ¿queda lugar para el arte clásico en el Siglo XXI?

-Yo creo en la coexistencia de todas las variantes artísticas. Hoy podés ser un paisajista al óleo, pero ser actual y con un lenguaje que movilice. Pero si querés estar al tope de la vanguardia, seguro vas a tener que responder a la nueva ola conceptual que prácticamente defenestra al pintor de caballete. A veces, por esas tendencias, muchos dejan de pintar y adhieren a los nuevos circuitos de legitimación. Pero ese es sólo uno de los tantos circuitos. Después hay otra cantidad de gente que practica la pintura y no tiene tanta visibilidad, pero es muy buena. Lo maravilloso es que vos podés elegir. El secreto está en liberarte sin ningún “no” como precepto.

-En un momento de plena eclosión posmoderna ¿por qué se sigue vendiendo la pintura hiperrealista?

-Tiene que ver con que la nueva legitimación del arte se está volviendo cada vez más elitista y difícil de entender. Y la mayoría de las personas que no han sido educadas para apreciar el arte, tienen una conexión inocente con una obra. Y por eso se conmueven con lo figurativo. Para apreciar el arte abstracto hay que haber pasado por una “pérdida de la inocencia”. Más allá de eso, el arte figurativo se vendió y se venderá siempre.

-Muchos pintores de la ciudad se quejan de falta de ventas ¿a todos les pasa lo mismo?

-No; son muchos los pintores de Villa María que venden. Lo que pasa es que cada artista está en ámbitos diferentes y falta un lugar que los nuclee como en su momento fue la galería “Los Cuatro Gatos”. Su dueña, Marina Bossa, hacía de nexo maravilloso entre productores y clientes. Hoy, mucha gente que quiere comprar arte local, pero no sabe cómo hacerlo. Hace rato que Villa María está madura para tener una galería de prestigio.

-¿Cuál es el perfil del coleccionista villamariense?

-Conozco tres o cuatro personas de la ciudad que son “coleccionistas” natos. Se trata de un tipo de consumidor que funcionaba hace 40 años. Es gente que viene de la época del Di Tella, del hippismo y de un tiempo donde estaba de moda ser intelectual y leer a los grandes filósofos. En ese tipo de sociedad, comprar arte era algo natural. Cuando Molina Rosa hizo su primera exposición en Villa María en los ´70, estaba muy agradecido porque había vendido todo. Eso no podría haberse dado en una sociedad que no valorase el arte.

-¿Y el consumidor actual?

-A diferencia del coleccionista, el consumidor de hoy compra más como inversión que por deseo de convivir con el arte. Lo hace como quien compra futuro. Y eso está buenísimo también, porque la obra de arte jamás se devalúa. A lo sumo mantiene su precio.

-¿Los alumnos de Bellas Artes están en condiciones de vender obra?

-Hay muchos que sí, y de hecho las jornadas de venta que organizamos en la escuela han sido muy positivas en este aspecto. Si en la ciudad hubiera un galerista, vendría a este tipo de eventos para detectar los nuevos talentos. Hay muy buenos pintores que egresan de la escuela, pero al tiempo pierden el incentivo por falta de promotor, y es una pena.

-Llevás cuatro años como directora de Bellas Artes y fuiste cuatro años directora del Museo Bonfiglioli ¿qué me podés decir de esos cargos?

-Que fueron desafíos inmensos y en ambos fui parte de una gran reestructuración. En el museo fue mucha puesta en orden y catalogación de obra. Yo crecí mucho con el contacto de muestras y artistas de todo el país. Echamos a andar un carro que estaba esperando impulso. Y a pesar de que sólo éramos dos especialistas, con Sebastián Borghi hicimos un montón de cosas…

-¿Qué mencionarías?

-Lo primero, ¡que pintamos de blanco los paneles para que los artistas tuvieran un marco decente! (risas). Luego diseñamos los catálogos con un formato identificable del museo y también dibujamos un logo. También empezamos con la restauración de cuadros de la colección. Nuestra idea era que las mejores muestras llegaran a Villa María…

-¿Y lo lograron?

-¡Claro! En nuestra gestión trajimos la muestra del Museo Evita, que fue un hito en la ciudad. Con decirte que el intendente vino por única vez al museo (risas). Luego trajimos colecciones privadas y la muestra que Carlos Alonso donó a la provincia: “Manos Anónimas”. Hemos traído obras de Antonio Seguí, de Miguel Ocampo… pero siempre con una revalorización del artista local. O sea que en forma paralela poníamos una muestra villamariense.

-¿Cómo es, hoy, la relación entre la Escuela de Bellas Artes y el Museo?

-Siempre tuvimos una relaicón muy fluida, sobre todo desde que Analía Godoy se hizo cargo del Bonfiglioli. Con decirte que ya hemos diseñado actividades conjuntas. Nosotros necesitamos trabajar con el museo. Nuestros técnicos tienen que hacer pasantías allá viendo cómo se monta una muestra, cómo se exhibe y se embala una obra, cómo se mantiene restaurada una colección. Todos los escritos de investigación de los catálogos, las visitas guiadas y las actividades con los chicos tienen que ser aprendidas por los alumnos de las tecnicaturas.

-El año pasado, cinco artistas de Bellas Artes expusieron en el Museo…

-Sí, fue en octubre en una muestra múltiple: Verónica Navarro, Mariana Casagrande, Darío Doñate Alvarez, Paola Frossasco y Camila Paris. Y es lo que te decía antes sobre la calidad de muchos de nuestros egresados, además de ser profesores y excelentes artistas son nuestro orgullo.

 

Ocho carreras que largan mañana

Además del Profesorado de Arte de 4 años de duración, la “Emiliano Gómez Clara” cuenta con tres Tecnicaturas Superiores en Artes Visuales (con orientación en Grabado, Pintura y Escultura) y cuatro Tecnicaturas Superiores en Diseño (Gráfico, Comercial, Interiores y, por último, Indumentaria y Complementos); todas de tres años de cursado.

Cabe destacar que el cursillo de ingreso comienza mañana lunes y las clases oficiales el lunes 21 de marzo. Para más información se puede consultar en la oficina de la ESBA (Rawson 1651) a los teléfonos (0353) 4619025 y (0353) 4533695 o al correo electrónico bellasartesvmgmail.com. También a las páginas www.bellasartesvm.com.ar y www.bellasartesvillamaria.blogspot.com.ar

Iván Wielikosielek

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