Pasaron cuatro testigos y el juicio a Jacinto Taibo sigue el miércoles

Jacinto Taibo estuvo en silencio durante toda la audiencia y sólo intercambió palabras por lo bajo con sus abogados defensores

Un chico de 14 años, vecino de María Ercilia Benítez, la joven asesinada hace dos años; dos efectivos de la Subcomisaría playosense y un médico policial comparecieron en la segunda audiencia del proceso oral en el que intervienen jurados populares

Jacinto Taibo estuvo en silencio durante toda la audiencia y sólo intercambió palabras por lo bajo con sus abogados defensores
Jacinto Taibo estuvo en silencio durante toda la audiencia y sólo intercambió palabras por lo bajo con sus abogados defensores

Un adolescente que vive frente a la casa en la que fue asesinada María Ercilia Benítez (24), dijo ayer que en horas de la siesta del sábado 16 de noviembre de 2013 vio a Jacinto Fabián Taibo (34) caminar por las inmediaciones, circunstancia que agregó un nuevo elemento de prueba -aunque indiciario- en contra del trabajador rural acusado del femicidio.

Se trata de Emanuel Antonio Merlo, de 14 años (12 al momento del hecho), quien compareció en la Cámara del Crimen de Villa María con la inocencia propia de un chico de su edad, aunque sin evidenciar temor frente a la relevancia del acto jurídico que protagonizaba.

Emanuel fue el primero de una serie de cuatro testigos que declararon en la segunda audiencia del juicio que se le sigue a Taibo, quien está acusado como presunto autor de “homicidio doblemente calificado”, un gravísimo delito que es castigado con la pena máxima prevista por la legislación argentina: prisión perpetua.

El jovencito playosense ratificó la declaración informativa que había prestado pocos días después del asesinato, aunque luego de hacer algunos esfuerzos de memoria por el tiempo transcurrido.

 

Javier Rojo, el médico policial que realizó la primera inspección ocular sobre el cadáver
Javier Rojo, el médico policial que realizó la primera inspección ocular sobre el cadáver

Antes de las 14.30

De todos modos, afirmó haber visto a Taibo antes de las 14.30 de aquel sábado. “Salí al patio y cuando entré, lo vi doblando la esquina”, dijo Emanuel.

La vivienda donde está domiciliada la familia Merlo se encuentra ubicada sobre calle Rivadavia, entre San Juan y Mendoza, al frente del inmueble en el que vivían Benítez y su pequeña hija “Mili”, de sólo 4 años cuando se produjo el crimen.

El testigo precisó que observó al acusado girar en la esquina de Rivadavia y Mendoza, por la vereda de la casa de la víctima. Asimismo, dijo que no escuchó gritos ni golpes, por lo que no le dio mayor importancia.

También refirió que, en varias ocasiones (obviamente anteriores al hecho que se investiga), vio llegar a Taibo al domicilio de Benítez a bordo de una Ford EcoSport negra, bajarse, golpear la puerta y, como nadie le abría, se retiraba momentos más tarde.

 

El cabo Marcelo Paz (izquierda) fue el primer policía en llegar al lugar del hecho, mientras que el agente Luciano Palacios fue comisionado para entrevistar a vecinos playosenses
El cabo Marcelo Paz (izquierda) fue el primer policía en llegar al lugar del hecho, mientras que el agente Luciano Palacios fue comisionado para entrevistar a vecinos playosenses

Dos uniformados

También comparecieron el cabo Marcelo Paz y el agente Luciano Palacios, efectivos policiales que todavía cumplen tareas en la Subcomisaría de La Playosa y que tuvieron intervención funcional después de descubierto el homicidio.

Paz fue el primer uniformado en llegar al lugar del hecho, luego que los padres de María Ercilia la encontraran muerta sobre la cama matrimonial de la vivienda, mientras que Palacios fue comisionado un par de días más tarde para interrogar a los vecinos de las inmediaciones sobre si habían visto a Taibo la tarde del homicidio.

 

El médico policial

El cuarto y último testigo fue el médico policial Javier Rojo, quien constató el deceso de Benítez, verificó que había indicios de ahorcamiento y realizó una inspección ocular sobre el cadáver, describiendo minuciosamente las marcas y lesiones que presentaba.

Fijó la data de muerte entre seis y ocho horas previas al momento de hacer el informe (las 20.45 de aquel sábado), por lo que la joven correntina habría sido asesinada entre las 12.45 y las 14.45.

La madre de María Ercilia, Gregoria Fleitas, había sido citada para declarar en la víspera, pero por su delicado estado de salud y a sugerencia del médico forense de Tribunales, finalmente no compareció.

 

Jacinto Froilán Taibo, padre del acusado
Jacinto Froilán Taibo, padre del acusado

En silencio y expectante

El padre del acusado estuvo presente en las dos audiencias. Al igual que el jueves, Jacinto Froilán Taibo ocupó ayer uno de los bancos ubicados en el fondo de la sala de audiencias de la Cámara del Crimen junto a dos allegados y siguió con marcada expectativa -aunque en silencio- el desarrollo del debate.

Por momentos se lo ve muy apesadumbrado, pero siempre busca intercambiar miradas afectuosas con su hijo.

 

Compás de espera

A la espera de nuevas pruebas, como el testimonio de una médica de La Playosa, solicitado por los codefensores Luis y Lisandro Caronni, y un informe telefónico requerido por el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, el juez René Gandarillas dispuso un cuarto intermedio hasta el miércoles a las 9 para la continuidad del proceso penal.

Finalmente, cabe señalar EL DIARIO tomó fotografías del adolescente declarando, pero las mismas no se publican por expreso pedido del presidente del tribunal dada la condición de menor del testigo.

 

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