Patrimonio arquitectónico e histórico, ¿cambios en la conservación?

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Escribe Jesús Chirino

La conservación de construcciones importantes de la ciudad no debe confundirse con un gesto de conservadurismo en lo político, por el contrario es algo que está más asociado a una política que plantea cambios con rostro humano.

La necesidad de preservar aquellas edificaciones que, por distintos motivos, se han convertido en suerte de hitos urbanos está relacionada con la atención de una necesidad vital y profundamente humana que no es otra que poder vivir en un paisaje que continúe siendo familiar luego de incorporar los cambios deseables e inevitables.

Todos los ciudadanos tenemos derecho a envejecer en un entorno urbano reconocible.

Amén de esta consideración, distintas declaraciones internacionales acerca del patrimonio arquitectónico señalan a éste como un capital espiritual, cultural, social y económico, otorgándole también un valor educativo determinante para las nuevas generaciones, a la vez que su conservación está asociada a la calidad de vida de los ciudadanos.

 

Buena señal

En el caso de Villa María, una ciudad en camino a cumplir 150 años de vida, desde el Estado local se han mantenido diferentes políticas acerca de la conservación del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico del lugar.

Por estos días el intendente municipal en funciones presentó la restauración de la fachada de la casona construida en el solar donde se ubicó la primera sede del municipio local.

Edificación situada en calle Mendoza al 800. Esa antigua sede de la administración municipal fue declarada de interés histórico y arquitectónico por el Decreto Nº 1.029, dictado por el intendente Miguel Veglia en 1998. Ahora, en la Intendencia de Martín Gill, ha sido restaurada.

El esmero puesto en volver a darle brillo a la casona municipal puede significar un cambio de la política local acerca de la conservación y restauración de las construcciones consideradas parte del patrimonio de la ciudad.

 

Mantener la fachada con aspecto original

Un paso decisivo en relación a la conservación en la ciudad, fue dado el 22 de agosto de 1985 cuando se dictó la Ordenanza Nº 2.144 que en su primer artículo establece «declarar de interés público municipal la conservación de los edificios que por sus características posean valor histórico y/o cultural». Es claro que al declarar de «interés público» se establece que el Estado local, de manera insoslayable, juegue un papel en esto, incluso desde el punto de vista económico.

La misma norma, en su segundo artículo, señala que los edificios ingresados en esa categoría «no podrán ser demolidos o sufrir modificaciones en su fachada o estructura de frente que no sean las de conservación o remodelación sin perder su aspecto original». El texto de este artículo es de gran importancia a la hora de valorar el rol del Estado local en cuanto a la real conservación de aquellas edificaciones de las cuales sólo restan parte de sus fachadas.

La misma ordenanza que nos ocupa estableció que el Poder Ejecutivo municipal colocara «una placa con la indicación que el inmueble ha sido declarado de interés público municipal, y especificaciones del motivo». En algunas construcciones aún están los carteles con la leyenda que explican el porqué han sido declaradas de interés arquitectónico e histórico.

Tiempo después, durante el año 1988, dado que no se avanzaba con lo dispuesto por la norma citada, el Concejo Deliberante sancionó la Ordenanza N° 2.460 estableciendo un plazo de sesenta días para la reglamentación de la Nº 2.144, señalando textualmente que ésta «…prevé la preservación de los edificios que componen el patrimonio cultural de la ciudad».

 

Deterioro y algo de conservación

En abril de 1990 el Concejo Deliberante de la ciudad volvió a ratificar «en todos sus términos la vigencia de la Ordenanza N° 2.144», lo hizo mediante el dictado de la 2.817 que declaró «de Interés Público municipal la conservación del Edificio propiedad de la Sociedad Italiana de Villa María» prohibiendo su «demolición total o parcial, las modificaciones en su fachada o estructura que alteren su aspecto original y el esquema funcional y uso actual. Sólo se podrán autorizar trabajos de conservación o remodelación que tengan por objeto mantener o mejorar su aspecto original».

Pero recién en 1992, mediante la Ordenanza Nº 3.122, se creó la Comisión de Patrimonio Histórico integrada por dos representantes del Departamento Ejecutivo, uno por el Concejo Deliberante y dos del Colegio de Arquitectos.

Esta comisión desarrolló un importante trabajo que concluyó en un dictamen que fue tomado en cuenta para el dictado del Decreto del Poder Ejecutivo Municipal Nº 418/95. Mediante esta norma el intendente declaró de interés histórico y arquitectónico ocho inmuebles de la ciudad.

Entre ellos el antiguo Colegio Mariano Moreno situado en calle Corrientes esquina Mariano Moreno. Acerca de la conservación de esta edificación el decreto dice que es una «casona familiar, construida en 1890. Desde 1929 funcionó como colegio dirigido por el profesor Juan Rocchi. A partir de 1958, también Instituto Secundario Manuel Belgrano. Esquina sin ochava y destacado patio interior. Estilo italianizante. Ubicación: Corrientes 698».

Debemos señalar que no sólo habla de la fachada sino que destaca el patio interior. En el mismo Decreto Nº 418 se declara de interés histórico y arquitectónico otras construcciones, entre ellas el edificio de Administración de Ferrocarriles ubicado en Sabattini 140, construido en 1915. Casona que actualmente se encuentra en un estado de franco deterioro y es deseable una pronta intervención del municipio.

 

Construcciones desprotegidas

El contraste de la realidad con lo establecido en el ya referido Decreto Nº 1.029 puede darnos una idea de la errática política de conservación llevada adelante en la ciudad. Esa norma declaró de interés histórico y arquitectónico construcciones que sufrieron importantes modificaciones o que directamente ya no están. Un caso es la Casa Ramírez (antigua fábrica de alpargatas) que se erigía en la esquina de San Juan y Alem donde actualmente se levanta un moderno edificio. Esta misma norma le dio igual estatus a los «Portales» y a la «tribuna» histórica de la Plaza Manuel Anselmo Ocampo.

Todos conocemos que ha existido una disputa judicial acerca de la posible venta de ese espacio público para ser destinado a la construcción de un hotel. La Justicia se expidió acerca de ese tema, pero nada existe acerca de voltear la tribuna. De construirse allí un hotel quizás alguien deba pensar si se modificará el decreto que declara de interés, para la conservación, a esa antigua tribuna del lugar.

La restauración de la fachada de la antigua casona municipal de calle Mendoza al 800 puede presentar, insistimos, un cambio de rumbo a lo que se ha venido haciendo con la conservación de aquellas edificaciones importantes desde lo arquitectónico, histórico y en definitiva desde lo cultural para nuestra ciudad. Hasta ahora el interés privado, y la defensa que suelen hacer los funcionarios del mismo, ha marcado el poco respeto por lo legislado desde el municipio.

El tiempo dirá si estamos ante un cambio.

 

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