Perpertua para un feticida

El hecho se produjo la noche del 21 de mayo de 2015, en esta casa de Río Segundo (foto gentileza Día a Día)
El hecho se produjo la noche del 21 de mayo de 2015, en esta casa de Río Segundo (foto gentileza Día a Día)
El hecho se produjo la noche del 21 de mayo de 2015, en esta casa de Río Segundo (foto gentileza Día a Día)

Un hombre fue condenado ayer a prisión perpetua por el femicidio de su exmujer y madre de sus tres hijos, Irma Rodrí­guez, asesinada a cuchilladas y machetazos en la localidad de Rí­o Segundo, en mayo el año pasado.

El jurado popular en pleno, constituido en la Cámara 11ma. del Crimen de la ciudad de Córdoba, encontró responsable por unanimidad a Roberto Julio López (62) por el delito de «homicidio calificado por el vínculo y por femicidio».

El fallo se conoció al mediodía, luego de que en su alegato el fiscal de Cámara, Diego Albornoz, pidiera la pena máxima para el acusado por considerar que se había acumulado «prueba contundente» contra López.

Especialmente, recordó que fue detenido en flagrancia mientras estaba asestando machetazos a su expareja.

El femicidio fue cometido el 21 de mayo de 2015 en San Martín al 200 de Rí­o Segundo, cuando la mujer llegaba a su casa en auto y, al bajar del vehí­culo, López se abalanzó contra ella y sin darle tiempo a nada empezó a atacarla.

Varios vecinos concurrieron a la vivienda de la pareja advertidos por los gritos de la mujer y al llegar vieron que el hombre la estaba acuchillando, por lo que llamaron a la Policí­a.

Cuando arribaron los uniformados comprobaron que el hombre todavía continuaba atacando a la víctima, en este caso con un machete, y que intentaba lesionarse a sí mismo.

En total, la mujer sufrió 16 heridas y falleció en el lugar antes de poder ser asistida.

Rodrí­guez y López tení­an tres hijos en común y estaban separados en el momento del femicidio. Ya habí­an tenido otra ruptura hacía cinco años, pero luego habí­an retomado la relación. Al momento del crimen ella era ama de casa y él camionero jubilado y, tras la separación, la mujer viví­a sola en la casa donde la asesinaron.

En la relación habí­a antecedentes de violencia: en 2009 y 2010 la mujer lo había denunciado, pero en 2011 pidió que se levantaran las medidas de restricción.

 

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