En pocas horas, se perdieron 30 fuentes de empleo

La distribuidora de Pritty, Gensy SRL, cerró sus puertas sin previo aviso, con la misma modalidad de Planeta Aberturas. La representante de la marca de gaseosas aseguró que no hubo otra salida que bajar la persiana

Sorpresivamente, la distribuidora de Pritty en Villa María cerró sus puertas dejando a 10 trabajadores sin empleo. Por otra parte, la empresa láctea Saputo, de Tío Pujio, suspendió a 20 contratados

En Saputo suspendieron a 20 contratados por 45 días. Les pagan igual una compensación y esperan volver a tomarlos cuando se normalice la provisión de leche
En Saputo suspendieron a 20 contratados por 45 días. Les pagan igual una compensación y esperan volver a tomarlos cuando se normalice la provisión de leche

De un día para otro la región perdió 30 puestos de empleo directo. Se trata de trabajadores lácteos, de comercio y camioneros.

Los primeros son de la planta láctea de Tío Pujio, donde decidieron suspender por 45 días a 20 contratados. “Son los que estaban remplazando a trabajadores de planta que tenían licencias por enfermedad o por accidentes y, por lo tanto, tenían contratos eventuales”, aclaró Pedro Fernández, titular de la seccional local de Atilra, el gremio lácteo.

Por otra parte, ayer y sin previo aviso, cerró sus puertas la distribuidora de Villa María de la marca de bebidas gaseosas Pritty, dejando a otros 10 trabajadores en la calle. “Argumenta que se le cayó la concesión de la bebida y por eso cierra”, dijo Mario García, secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC) de esta ciudad.

 

La distribuidora de Pritty, Gensy SRL, cerró sus puertas sin previo aviso, con la misma modalidad de Planeta Aberturas. La representante de la marca de gaseosas aseguró que no hubo otra salida que bajar la persiana
La distribuidora de Pritty, Gensy SRL, cerró sus puertas sin previo aviso, con la misma modalidad de Planeta Aberturas. La representante de la marca de gaseosas aseguró que no hubo otra salida que bajar la persiana

Comercio y camioneros

En la distribuidora Gensy SRL, ubicada en el barrio San Juan Bautista, trabajaron con normalidad hasta el martes. Nada hacía suponer lo que ocurrió ayer, cuando la decena de trabajadores fue a cumplir con sus tareas y se encontró con un escribano que les entregaba los telegramas de despido, dos policías y representantes de la empresa que les ofrecían media indemnización. La mayoría tiene varios años de antigüedad. Son tres los que están encuadrados dentro del Sindicato de Camioneros y siete en el de Comercio.

Gabriela Navarro, secretaria gremial del CEC, acompañó junto a la abogada del gremio a los empleados.“Recibieron el dinero que ofrecían, pero eso no significa un acuerdo. Creemos que no corresponde aplicar el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo”, que establece que si el cierre de una empresa es por razones externas, tiene derecho a abonar la mitad de la multa por despido.

“Vamos a llevar el reclamo al Ministerio de Trabajo y citaremos a la gente de Pritty porque es responsable solidaria”, agregó la dirigente.

Por su parte, el contador Germán Riccetti y el abogado Leandro Fiol, asesores de la distribuidora, explicaron que fue un caso “distinto al de Planeta”, en alusión a la otra empresa que cerró intempestivamente sus puertas dejando a 12 trabajadores en la calle.

“Gensy recibió la carta documento de Pritty por la que rescinde el contrato el 31 de marzo. Imagínese que la distribución de esa marca representa el 87% del total del trabajo de la empresa. Estuvimos estos días tratando de encontrar soluciones y como no las hubo, la representante de la firma, Nancy Piatti, decidió vender un camión y con ese dinero afrontar el pago de las indemnizaciones para dejar todo en regla”, explicaron.

No tienen explicaciones de la decisión que tomó Pritty, pero indicaron que cerrar las puertas de la distribuidora “era el único camino”.

Ahora, la historia seguirá en el Ministerio de Trabajo, donde se dirimirá en instancia administrativa si corresponde abonar el total de la indemnización a los trabajadores o sólo una parte, como hizo Gensy.

 

Mario García (CEC)
Mario García (CEC)

Otros comercios

Mario García también fue consultado sobre la situación de otros comercios grandes de la ciudad, dado que circulan versiones de despidos y retiros voluntarios en grandes superficies comerciales.

“Nosotros no tenemos información oficial sobre ese punto”, indicó García, y sólo destacó que hace aproximadamente 15 días mantuvieron una reunión con directivos del híper Libertad, “quienes indicaron que en el caso de Villa María no cierran los números si se compara con la inversión que hicieron. De todos modos, no hablaron de despidos”, explicó.

“De todos modos, estamos muy preocupados, porque el impacto que ha tenido el aumento en los precios ha disminuido las ventas y sabemos que siempre el hilo se corta por lo más débil, o sea, los trabajadores. Igual, valoramos que hasta el momento los comercios están sosteniendo que no van a desprenderse de los trabajadores y que aguantarán lo más que puedan esta crisis”, concluyó García.

 

Pedro Fernández (Atilra)
Pedro Fernández (Atilra)

Lácteos, con un panorama desalentador

Pedro Fernández reconoció la preocupación de Atilra porque las usinas lácteas de la región están produciendo “en promedio, un 50% menos”. “La realidad es esa: no hay leche y no veo que en el corto plazo se reactive la producción, porque hay lugares donde todavía no se puede entrar pese a que tuvimos ocho días sin lluvia”, dijo.

Esto hace que las fuentes de empleo pendan de un hilo. “Por ejemplo, el caso de Saputo. Ellos suspendieron a los 20 contratados de manera eventual por el lapso de 45 días y les pagan como compensación 5.000 pesos por el primer mes y 2.500 por los 15 días restantes. Además, prometieron reincorporarlos después de ese lapso, si hay materia prima”, dijo.

“A los trabajadores de planta, los sostienen haciendo tareas de mantenimiento, porque procesan menos leche. De los 1.900.000 litros diarios de leche que procesaban en Tío Pujio, hoy están recibiendo, en promedio, 950 mil”, planteó. En total, Saputo tiene a 450 operarios.

Situaciónes similares atraviesan otras plantas lácteas. “En la cooperativa de James Craik, donde se desempeñan 65 trabajadores, están haciendo turnos reducidos, de cuatro días a la semana. Allí, de 100 mil litros diarios que procesaban, están en 38 mil”, informó.

Otra de las empresas por las que EL DIARIO le consultó a Fernández es Noal, usina láctea que tiene unos 250 trabajadores. Esa firma ubicada sobre la ruta 2, incorporó a una veintena de nuevos operarios hace 15 días atrás, en medio de la crisis del sector lácteo. Sin embargo, hoy está adelantando las vacaciones al resto de los trabajadores porque no hay producción, aunque conservan todos los puestos de trabajo, incluso los de los ingresantes.“Deben haber tenido algún proyecto nuevo de producción para contratar”, razonó Fernández.

“Pese a la falta de leche, hay que reconocer que no hubo despidos masivos y que las plantas están poniendo buena voluntad para conservar a la gente. No sabemos por cuánto más”, dijo.

Por otra parte, informó que pese a la crisis, no van a dejar de negociar los aumentos de salarios “hoy más que nunca, con este contexto inflacionario”.

En ese punto, informó que en la segunda reunión paritaria, las empresas nucleadas en el CIL y Apymel, que reúne a las grandes y a las chicas, respectivamente, pidieron postergar las negociaciones hasta septiembre. “Nosotros rechazamos esa pretensión y estamos haciendo asambleas informativas en todas las plantas. Sabemos que aún estando mal las cosas, los productos lácteos aumentaron en la última semana entre un 25% y un 30%. Nosotros no podemos dejar de lado la negociación, porque es imprescindible el aumento salarial”, concluyó el dirigente lechero.

 

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