Seis décadas de gauchadas

p19 TradicionTodavía falta, pero los amante de lo telúrico ya están de para bienes palpitando lo que será la Semana de la Tradición del Norte Cordobés, que tendrá lugar del jueves 21 al domingo 24 de enero en Deán Funes, 270 kilómetros al norte de Villa María. Se trata de uno de los festivales más antiguos de nuestra provincia y del país, que honra la idiosincrasia local a través de un perfil bien gauchesco; 60 ediciones cumple de esos menesteres, y mal no le va.

El evento se desarrollará fundamentalmente en el Anfiteatro Fuhad Cordi y, como cada año, estará caracterizado por una doble faceta: de un lado, un escenario anfitrión de algunos de los artistas más convocantes del universo del folclore. Del otro, cantidad de actividades en la que los protagonistas son caballos y jinetes.

En el primer caso, la grilla viene abultada, de la mano de nombres como los míticos y cada vez más populares Manseros Santiagueños, Los 4 de Córdoba, Facundo Toro, Los Huayra, Roxana Carabajal y el humor de Doña Jovita. Además, participarán artistas y bandas locales y del resto del país, de muchos ardores y talento. En cada una de las tres primeras noches habrá ocho números en escena, mientras que la cuarta (el domingo), tres serán los dueños de las tablas. Entre ellos, el grupo cuartetero La Fiesta y una delegación venida especialmente desde Chile.

En cuanto a la actividad del campo, el programa también trae promesas de espectáculo y espíritu rural, reflejado incluso en unas tribunas repletas de paisanos ataviados con sus sombreros, alpargatas y jarras de recio vino. En ese sentido, cabe decir que los principales referentes son el Campeonato de Destrezas Gauchas (de jueves a sábado, a las 21 horas) y la jineteada (de viernes a domingo, a las 22).

Aparte, el jueves 21 a partir de las 17 horas se llevará a cabo la Tradicional Cabalgata del Pregón. Un verdadero rito para los habitantes de Deán Funes, quienes subidos a sus caballos y luciendo los estandartes de las distintas agrupaciones gauchas de la ciudad y la región, marcan uno de los momentos más emotivos del festival.

 

Grilla de espectáculos folclóricos:

Jueves 21: Los Huayra, Doña Jovita, Los Hijos del Viento, Pachecos, El Gringo Pacheco, Julián Oderich, Paquito Ocaño y El Mulato. Entrada general: 80 pesos.

Viernes 22: Los Manseros Santiagueños, Los 4 de Córdoba, Víctor “Diferente” Quinteros, Dúo La Copla, Cintia Mariel, Martín Bravo y Lucas Ibáñez y Román Ramonda. Entrada general: 80 pesos.

Sábado 23: Facundo Toro, Roxana Carabajal, Guitarreros, Los Palmareños, Los Romanceros, Los Queñuas y La Callejera. Entrada general: 80 pesos.

Domingo 24: La Fiesta, Herencia del Chamamé y Manu Reré (Delegación República de Chile). Entrada general: 150 pesos.

Donde: Deán Funes

Cuando: del 21 al 24 de enero

 

RUTA alternativa – Una plaza muy boliviana

 

Por el Peregrino Impertinente

No será de las más grandes, pero si es de las más bellas. Se llama plaza Murillo, y maravilla a todo viajero que desemboca en La Paz. Un rinconcito único de la mayor urbe de Bolivia, donde cualquiera puede pararse en un banco y gritar a los cuatro vientos: “En esta ciudad no se puede jugar al fútbol, la pelota no dobla”, antes de que le partan la mandíbula con una plancha. Lástima que Passarella nunca se animó.

Ubicada en pleno centro, la explanada presenta una figura sublime, de fuente, verdores y estatuas, y un carácter general elegante y popular al mismo tiempo. Del variopinto perfil son culpables los ingenieros españoles que empezaron a darle vida hace cinco siglos, aunque más los bolivianos que la riegan de encanto cada día: “Yo sólo le hecho agua pues”, dice el placero, y por las dudas revisa la manguera.

Alrededor de la plaza se lucen algunos de los edificios más emblemáticos de la nación altiplánica, como la Catedral Metropolitana, el Palacio Legislativo, la Prefectura de La Paz y el Palacio del Quemado. Este último recibe su nombre de los incendios sufridos en el pasado, y aloja las oficinas del presidente Evo Morales. “Niego rotundamente que ese par de datos haya despertado en mí ideas tan diabólicas como lujuriosamente seductoras”, se defiende un agente de la CIA, mientras se excita armando figuras abstractas con fósforos.

Pero como ya se dijo, acaso lo más atractivo del lugar radique en la gente. Esos hombres y mujeres que decoran la postal con sus trajes típicos (sobre todo las damas de sangre indígena, ataviadas con largos vestido y bombín), en un rededor de vendedores ambulantes, miles de palomas y sabia andina. “Ya mismo me consiguen una camionada de bolivianos”, dice un director de turismo de tierras criollas, inspirado con el concepto.

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