Sobre los designios de la muerte

La obra se estrenó el sábado pasado a sala llena

A las 22 se presentará la obra de Lorca a cargo del Elenco de Teatro Independiente con 20 actores en escena

La obra se estrenó el sábado pasado a sala llena
La obra se estrenó el sábado pasado a sala llena

El Elenco de Teatro Independiente está más “lorqueano” que nunca. Luego de adentrarse en los lúgubres aposentos de “La casa de Bernarda Alba” el año pasado, decidió ir por más esta temporada al navegar los tremebundos ríos que afloran en “Bodas de sangre”. Vale acotar que para 2017 el ETI intentará alcanzar la trilogía con “Yerma”.

Inspirada en un caso real ocurrido en 1928 en Almería, España, la obra se interna en un deliberadamente peligroso trío amoroso (va de suyo decir que los sentimientos no comulgan regularmente con los números impares), pero a la vez describe el entramado familiar de época, basado en las estructuras de poder que se asientan en la cantidad de tierras fértiles y de los correspondientes hijos varones que las puedan trabajar.

El rasgo simbólico de la “sangre” opera no sólo por el carácter crucialmente trágico de la pieza, sino también como sello representativo de un linaje, un legado, una estampa de pureza heredada, que se pone en juego (y también en riesgo), en cada enlace matrimonial. Se evidencian reminiscencias shakespereanas entre “los Félix” (entorno de Leonardo, el amante), y la familia del novio a modo de la antagónica dupla de “Capuletos y Montescos”.

También se afirma un certificado doloroso del destino: la reproducción de la muerte violenta (por rencor o venganza), es infinita.

 

Todo sobre la madre

Como toda aproximación a Lorca es una verdadera apuesta (y máxime por su poética y giros idiomáticos en los parlamentos), el director Walter Stäuble ha decidido con astucia echar mano a recursos que adornen y aporten a una puesta que, cabe remarcar, utiliza casi todas las dimensiones del escenario.

En un par de pasajes, Stäuble introdujo a los alumnos del taller teatral a fin de ornamentar coreográficamente la pieza. Asimismo, convocó a Laura Beccaría para encarnar una muerte bien rupturista, por momentos fantasmagórica y por otros, con raptos psicóticos.

Además, integró a la cantante Laura Rodríguez para ser la luna, una ayudante de la muerte mortíferamente angelical.

El reparto, en rigor, está encabezado por Adriana Molinero en su papel, sin dudas, consagratorio: la madre. Al igual que en “Bernarda”, Lorca instituye a la figura materna como tótem rector del devenir de los acontecimientos. A pesar de las diferencias conductuales y de carácter, de la “ceguera” afectiva de Bernarda y de la intuición de la madre en “Bodas”, ninguna de las dos puede salvar a los suyos de la fatalidad.

El elenco se completa con Tamara Pardo como la novia, Paula Tissera como mujer de Leonardo, Pablo Bosco como padre, Ivanna Bruera como vecina, Graciela Della Rosa como criada, Mónica Bavarisco como suegra de Leonardo, Gastón Guerini como amigo y Alexis Pineda y Leonardo Negro (en su vuelta al ETI), quienes logran protagonizar un convincente desenlace mortal en el clímax de la lucha entre el novio y el amante.

Juan Ramón Seia

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