¡Sos un maestro!

Ahí estás, en medio de todos ellos. En el centro estás vos. Domingo Sarmiento, Rosario Vera, Carlos Fuentealba, Eduardo Requena, todos bajo la Carpa Blanca de la Dignidad, y en el centro estás vos, seño, profe… Desde aquellos días de mi portafolios marrón a estos años de cargar la mochila multicolor del presente y del futuro que llevo de la mano, que se llama Porvenir o Esperanza o Ilusión u Optimismo, porque vos me llenaste la vida de sinónimos. Me secaste las lágrimas de tristeza de pibe y las lágrimas de alegría a estas alturas, ni muy arriba ni muy abajo; acá nomás, al medio, para seguir comprendiendo que justamente al medio de mi conocimiento, de todo cuanto puedo saber, estás vos, que sos un maestro, mi maestro, mis maestros, mis profes. Adentro y afuera del aula, ¿eh? Porque en los tiempos que corren, necesitamos la modesta sabiduría del que te acomoda el jopo o el flequillo y te pide que te portes bien, que atiendas, que entiendas al diferente…

Me olvidé de las flores, como siempre… Pero no me olvidé de vos. ¡Feliz Día y gracias!

 

Tus alumnos de la Cooperativa de EL DIARIO

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