Tocando el cielo

Tren a las Nubes
Tren a las Nubes
Tren a las Nubes

Salta tiene mil maravillas naturales y algunas hechas por la mano del hombre. Entre ellas, el famoso Tren a las Nubes, un emprendimiento que lleva al viajero a pasear por los cielos de la provincia, abundancia de quebradas y paisajes de altura que dejan absorto al más piantado. Desde hace 43 años (con algunos parates en el medio), el convoy transita alguno de los rincones más espectaculares del norte argentino.

Siempre hacia arriba. Así es el recorrido, que parte de la ciudad de Salta, a 1.180 metros de altura, hasta llegar al Viaducto La Polvorilla, emplazado a 4.220. En el medio, se despliegan 217 kilómetros de emociones, una quincena de estaciones (umbrales a rincones remotos) y unos rieles que convidan con cantidad de puentes, túneles, curvas, zigzags y rulos (los famosos “loops” que le dicen los anglosajones, como el ingeniero estadounidense Richard Maury, autor del proyecto). Todo, en un marco montañoso estelarizado por la Cordillera de los Andes, imponente y majestuosa.

 

De la mañana a la noche

La aventura comienza en la estación de la capital provincial, ubicada en la zona centro. Siete de la mañana marca el reloj cuando comienza el dulce traqueteo. Tras el servicio de desayuno, las estaciones El Alisal y Chorrillos dan lugar a los zigzags. Ya a partir de las 11, los mozos sirven el almuerzo en el coche comedor, bien a la vieja usanza (aunque los vagones, de moderno perfil, se animen a contradecir aquella idea).

Luego de la comida, es tiempo del primer rulo. Y ahí nomás, del segundo. A las 14, el precioso pueblo de San Antonio de los Cobres saluda por la ventanilla y cerca de las 15 hace lo propio el Viaducto La Polvorilla. Hasta allí, el boquiabierto pasajero habrá conocido la esencia del Valle de Lerma, de la Quebrada del Toro y, fundamentalmente, de la Puna. Una mezcla de áridos multicolores mechada de lagunas, guanacos, flamencos, cactus… y nubes.

Pero lejos está de terminar la acción con el acceso al punto más elevado del tour. Tras unos minutos de relax y contemplación con la vista puesta en cerros y precipicios, la vuelta a San Antonio de los Cobres depara un paseo trascendental. El que lleva a caminar las callecitas de tierra de la aldea, de casas de adobe y cultura andina.

DONDE
Provincia de Salta 
CUANDO
Salidas: miércoles y sábados (diciembre, enero y febrero, cerrado)

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