Tomaron varios testimonios por Joel y habría cambio de carátula

La fiscal Liliana Sánchez tomó nuevas medidas tras recibir el caso de parte de su par Rubén Caro (foto gentileza diario Día a Día de Córdoba)

La fiscal cordobesa Liliana Sánchez tomó diversas medidas en las últimas semanas. La carátula del caso sigue siendo “muerte de etiología dudosa”

La fiscal Liliana Sánchez tomó nuevas medidas tras recibir el caso de parte de su par Rubén Caro (foto gentileza diario Día a Día de Córdoba)
La fiscal Liliana Sánchez tomó nuevas medidas tras recibir el caso de parte de su par Rubén Caro (foto gentileza diario Día a Día de Córdoba)

La Fiscalía a cargo de Liliana Sánchez receptó durante toda la semana diversos testimonios tendientes a buscar el esclarecimiento de las razones que llevaron a la muerte al adolescente villamariense Joel Solá, de la cual anteayer se cumplió un año.

Así lo confirmaron a EL DIARIO fuentes judiciales.

Sánchez se ausentó de su Fiscalía a cargo en la capital cordobesa durante el jueves y el viernes por problemas de salud, pero su equipo tomó testimonio a dos personas, una cada día, al igual que ocurrió en el resto de la semana, aunque no trascendieron detalles sobre las identidades de los testigos.

La carátula judicial continúa siendo, a un año del fallecimiento, “muerte de etiología dudosa”, pero se especula que cerca de fin de mes la funcionaria dará un vuelco en el caso, cambiará la carátula y habrá imputaciones. Sí, se sabe que con todos los indicios y elementos recolectados no es posible que se archive el caso por inexistencia de delito.

Joel Solá murió el 12 de noviembre de 2014 tras pasar durante varias horas por diversos nosocomios de salud luego de que, según se dijo, se tragara una tapa de gaseosa mientras se hallaba detenido en un calabozo de la Departamental San Martín de Policía en Villa María. Se encontraba ahí por haber sido aprehendido en la madrugada acusado de “tentativa de hurto”, aparentemente por intentar sustraer un elemento que se hallaba en el interior de un automóvil estacionado en inmediaciones del Casino local, en el microcentro, sector donde vivía por esos días junto a su padre, aunque era de La Calera.

Tras el episodio en la Comisaría lo llevaron al Pasteur y luego a Córdoba por decisión de la jueza de Niñez, Cecilia Fernández, quien remarcó que siempre pensó en la protección del chico, que tenía 16 años y vivía en condiciones de extrema vulnerabilidad. Lo llevaron al Complejo Esperanza pero pasó también por el Hospital Neuropsiquiátrico y el Hospital de Urgencias, donde finalmente murió.

La ampliación de autopsia pedida por el fiscal cordobés Rubén Caro abrió un abanico de posibles causas de la insuficiencia respiratoria que derivó en su deceso: adicción a las drogas, el estrés que le produjo la detención y todo el operativo que sobrevino después y los medicamentos que se le suministraron.

Entonces el fiscal convocó a un comité de ética que finalmente apuntó -según lo que se conoce extraoficialmente- hacia la atención recibida en el Neuropsiquiátrico. Como este centro está bajo jurisdicción de la fiscal Sánchez, Caro le giró el expediente.

Ahora la fiscal tomó diversas medidas y se presume que avanzará hacia médicos del Neuropsiquiátrico, aunque no se descarta que también apunte a otros actores.

Ayer, al presentarse la Marcha de la Gorra (ver página 8), las docentes Derna Montero y Soledad Felipe demandaron el esclarecimiento del caso y lamentaron que la mamá de Joel, Marta García, haya fallecido sin tener justicia.

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