Un comisario opera ilegalmente una empresa de seguridad privada

El perfil público en Facebook de Quiroga se exhibe con fotos y escritos promocionando una empresa privada, algo prohibido por las leyes que regulan esta actividad

Se trata de un ilícito para personal en actividad de la Policía de la Provincia que este oficial a cargo de la Subcomisaría de Arroyo Cabral desarrolla, por lo menos, desde 2013. Una olla que se destapó tras el fallecimiento del suboficial retirado Marcelo Arancibia

El perfil público en Facebook de Quiroga se exhibe con fotos y escritos promocionando una empresa  privada, algo prohibido por las leyes que regulan esta actividad
El perfil público en Facebook de Quiroga se exhibe con fotos y escritos promocionando una empresa privada, algo prohibido por las leyes que regulan esta actividad

-Hola, quería averiguar por los servicios de una empresa de seguridad privada.
-Hola, este es el número de la Policía de Arroyo Cabral. ¿Qué necesita?

-Me dijeron que podía consultar a este número porque necesitaba seguridad privada, que preguntara por el subcomisario Quiroga, ¿puede ser?
-Ah… Dame un segundito.
(…)
-El comisario no está en este momento, si quiere dejar un número o decirme dónde necesitaba el servicio, yo le comento y después él se comunica con usted.

-¿A Quiroga a qué hora lo puedo encontrar?
-Después de las 19 está seguro.

-¿El me puede dar la información para contratar la empresa de seguridad?
-Claro, claro, porque él es el titular.

La conversación que un periodista de EL DIARIO mantuvo con el sargento ayudante Walter Jara al llamar al número fijo de la Subcomisaría de Arroyo Cabral permitió confirmar lo que un grupo de policías denuncian en voz baja: el comisario Claudio Quiroga maneja una empresa de seguridad privada, una actividad vedada y un ilícito “muy grave” según las leyes que rigen esta actividad. Y lo hace, incluso, desde una dependencia oficial de la Policía de la Provincia de Córdoba.

Luego de que este medio diera a conocer que Marcelo Arancibia -el suboficial retirado que falleció haciendo adicionales el pasado sábado 3 del corriente-, había expresado su deseo de denunciar a un excomisario inspector local y un grupo de policías en actividad por estar al frente de una empresa de seguridad privada, diferentes efectivos en actividad aportaron datos que permitieron destapar lo que Arancibia manifestó antes de morir. Según pudo saberse, Quiroga sería socio del apuntado por Arancibia, aunque ese dato no pudo ser confirmado.

La Ley Provincial 9.236, en su artículo 33, dice: “Queda prohibido al personal en actividad de la Policía de la Provincia de Córdoba, de la Policía Judicial, de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas de Seguridad, del Servicio Penitenciario y de organismos de Inteligencia, y a quienes hayan sido dados de baja de los citados organismos por causas graves, constituir personas jurídicas, gestionar, instalar, realizar o promocionar, por sí o por interpósita persona, los servicios citados en el Artículo 1º de la presente ley, ni desempeñarse en los mismos o en tareas relacionadas”.

 

¿Director logístico?

La empresa que Quiroga maneja se llama Sepriv y cuenta con la habilitación correspondiente de la Dirección de Prestadores Privados de Seguridad. El Ministerio de Seguridad la habilitó tras confirmar “el cumplimiento de los requisitos legales exigidos por los artículos 17, 18, 24 y 25 de la Ley 9.236”, según consta en el Boletín Oficial de la Provincia del 28 de junio de 2013. Este aval lo consiguió porque la firma está registrada a nombre de su esposa, Rosana Mariela Cacciavillani.

Quiroga fue cuidadoso en ese aspecto, pero no en cuanto a la promoción y el manejo de la misma. Este medio accedió a una carpeta con la que Sepriv se presenta ante los potenciales clientes. Allí, Quiroga figura como “director logístico” de la agencia de seguridad que tiene asentamiento en Río Cuarto (Pasaje Medrano 2535).

Más allá de estos datos concretos, la llamada a la Subcomisaría de Arroyo Cabral terminó de confirmar que el ilícito, de hecho, puede comenzar a gestar incluso desde una dependencia de la Policía de la Provincia, con un llamado para requerir información por esos servicios.

 

Un Facebook que habla

En su cuenta personal de Facebook, el comisario difunde/promociona con fotos y descripciones esta actividad paralela sin ningún tipo de tapujo.

De hecho, entre los comentarios de las fotos, el policía deja respuestas como, por ejemplo: “Gracias por opinar y darme muchas energías para continuar con este difícil emprendimiento”.

A su vez, su número personal figura entre los datos de contacto de la empresa. “Sepriv resguarda vidas y bienes, procurando que la sensación de seguridad se traduzca en bienestar”, es una de las frases que estampó en su perfil en la red social, casi como describiendo algo que debería pregonar sólo por el uniforme de las fuerzas policiales activas que porta.

“Lo hace con total impunidad”, fue una de las opiniones que genera este accionar.

 

Mucho trabajo

Según las fuentes consultadas y por relevamiento propio, en la ciudad, la empresa de Quiroga fue contratada y opera actualmente en un club, en dos barrios, en una clínica, y en algunos comercios, además en eventos específicos. Además, en Río Cuarto “tiene más de 60 objetivos”, puntualizaron, “con varios autos, cuadriciclos, ha hecho mucha plata con la seguridad… o la inseguridad”.

La frase en común por parte de las distintas fuentes, la mayoría policías en actividad, fue: “Es algo que todos saben que él tiene, que es ilegal, pero que nadie se anima a denunciar por miedo a represalias”.

También realiza trabajos para diferentes localidades de la zona.

 

Un policía que necesita inseguridad

El expolicía fallecido, Marcelo Arancibia, mencionaba en unos chats que este medio difundió días atrás que estaba tratando de imponer la empresa en el mayorista donde él desarrollaba tareas, algo que pudo ser confirmado por este medio.

En ese sentido, la consideración general fue que para que una empresa de seguridad paralela a su función de policía pueda ser rentable “necesita que haya inseguridad”.

“Si hace bien su trabajo como policía, protegiendo a la sociedad, no debería tener sustento la empresa. Para que la empresa de seguridad funcione, debe haber inseguridad, entonces ¿cómo no pensar que libera zonas para que haya delincuencia para que su empresa sea rentable?”, fue uno de los planteos.

Fueron varias las voces que, al explicar el accionar de Quiroga, denunciaron que “libera o debilita algunas zonas por cierto tiempo para después ir a ofrecer su empresa”. “Como policía da más seguridad. Gana fortuna con algo que es un abuso tremendo”, remarcó otra fuente policial.

Es imposible no preguntarse cómo es que ningún superior o, incluso, el Tribunal de Conducta Policial, tenga conocimiento del ilícito que desde hace años viene desarrollando el comisario, hoy, en Arroyo Cabral.

A su vez, según la habilitación con la que opera, Sepriv está autorizada para trabajar con hasta 10 empleados, cuestión que por la cantidad de puntos en donde dan el servicio que la propia empresa informa, es algo que también estaría transgrediendo.

“No hay nadie que no sepa que Quiroga hace esto”, fue otra sentencia, al unísono.

 

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