Un ejemplo para ser imitado

Parte del plantel “Canario”, el viernes, en cancha de Ameghino
Parte del plantel “Canario”, el viernes, en cancha de Ameghino
Parte del plantel “Canario”, el viernes, en cancha de Ameghino

Es una buena forma de sumar. No es habitual ver a distintos deportistas asistiendo y apoyando (de alguna manera) a colegas del mismo u otro deporte que compiten en distintas instancias.

Por diferentes motivos, a veces por celos, por envidias y hasta egos, distintos proyectos deportivos pasaron a competir a instancias de nivel interprovincial y nacional, y muchas sin sentir el apoyo o el acompañamiento de otros sectores del deporte local y regional.

Es por eso que reflejamos en estos párrafos lo que comenzó con asado, hace una semana y continuó con el acompañamiento en la cancha. La pasada semana, los planteles de básquetbol del Club Florentino Ameghino y el de vóley de Biblioteca Rivadavia, compartieron un asado de camaradería, donde estuvieron reunidos jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes.

El viernes por la noche, el plantel de Rivadavia fue invitado a la cancha para acompañar a Ameghino en su partido por el Torneo Federal, donde enfrentaba a los mendocinos del mismo nombre que sus invitados: Rivadavia.

Algunos de los jugadores del “León”, que estuvieron el sábado, acompañando a Rivadavia
Algunos de los jugadores del “León”, que estuvieron el sábado, acompañando a Rivadavia

La devolución de gentilezas se dio un día después, cuando fue Biblioteca Rivadavia el que tuvo el mismo gesto, justo en su debut en la Liga Argentina A2. Y entonces, fue Ameghino el que estuvo ocupando un lugar en la tribuna, acompañando al “Canario” en el partido ante Rosario Central.

Si bien se han visto en algunas ocasiones la presencia de distintos deportistas de diferentes disciplinas, acompañando a un determinado representante local que compite en un estamento superior, lo realizado por estas dos instituciones es un buen ejemplo a imitar.

Entonces queda el interrogante abierto para otros; si seguimos repitiendo la política del jardinero de ligustrinas, que cuida que todas las ramas estén parejitas y que la rama que quiere sobresalir y crecer, se la poda; o empezamos a crecer entre todos, con el apoyo mutuo y acompañando al rival, al colega o al club amigo, aunque sea dando su apoyo en una tribuna.

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