Un final que removió conciencias, pero influyó poco en el sistema de salud

Retrato realizado por la médica Elena Picas
Retrato realizado por la médica Elena Picas
Retrato realizado por la médica Elena Picas

“Un héroe del cambio de la Medicina”, “su honorabilidad y su ética”, algunas de las consideraciones ante la consulta de EL DIARIO

Al conmemorarse ayer 15 años del suicidio del médico René Favaloro, diversos profesionales de nuestro medio se refirieron al efecto que produjo la muerte del eminente cirujano del corazón, creador del método “by pass” y fundador del centro de salud que lleva su nombre en Buenos Aires. En general, los profesionales consultados dijeron que si bien la trágica decisión de Favaloro sirvió como llamado de atención sobre los problemas sanitarios argentinos, los cambios sólo han sido levemente positivos, fundamentalmente en la esfera pública. Para mejorar más, coincidieron, el primer paso debería venir precisamente del sector oficial. Así, para el profesional y docente Eduardo Saurina, “Favaloro se convirtió en un héroe del cambio en la Medicina; se tomó conciencia de los déficits del sistema de salud, pero no hubo grandes cambios”. Citó como ejemplos que las coberturas que prometen las obras sociales no se cumplen totalmente y hay un gran retraso en la colocación de los stents (dispositivos cardiovasculares). En tanto, el presidente de la comisión parlamentaria de Salud Humana de la Legislatura provincial, Norberto Podversich, dijo que “hay un proyecto de federalización de la salud, para que el habitante de Jujuy tenga la misma calidad de atención que el de Capital Federal, pero está estancado en su desarrollo. Yo atribuyo la demora a que hay mucho dinero en juego y hay sectores que no quieren desprenderse de esos recursos”. En cuanto a la decisión del famoso cardiocirujano de quitarse la vida, Podversich consideró que “si bien es cierto que tenía problemas económicos, evidentemente había asociado un componente depresivo. Piense que en nuestra provincia se cerraron en los últimos dos años 150 clínicas en el interior, y por ello nomás ya tendríamos muchos casos de suicidio de dueños de clínicas”. Por su lado, el director de la Clínica de la Familia, Darío Quinodoz, reconoció que desde la muerte de Favaloro “en Salud Pública ha habido cambios positivos, tales como el programa de inmunización donde Argentina ya es líder en el mundo, y en lo que se refiere a mi área específica, la Infectología, hay buenos programas contra el HIV y la hepatitis”. En cambio, en el sector privado “se sigue sometido a la permanente crisis” , por lo que consideró que desde 2.000 “el balance general es levemente positivo”. Quinodoz reclamó más incentivos para formar especialistas que ya escasean en la zona, tales como pediatras, neurólogos y anestesistas. “La falta de esos especialistas, mientras hay sobreoferta de dermatólogos, por ejemplo, es un escollo al desarrollo del sistema de atención de la salud”. César Rivera, miembro del Círculo Médico, comentó a título personal que “más allá de la tristeza que nos dejó la muerte de aquel gran médico, que era una figura emblemática por su honorabilidad y su ética, el sistema de salud no ha cambiado casi nada”. No obstante, reconoció que el PAMI ha mejorado sustancialmente el primer nivel de atención, y en otros rubros también, aunque está pendiente de mejora el segundo nivel, es decir, las clínicas”. Añadió que “el Plan Sumar, del Gobierno nacional, es una buena iniciativa, que yo creo que debería ser la base para generar una especie de seguro nacional de salud con centro en la prevención”. Rivera agregó que el Círculo Médico local “considera que los problemas del sistema sanitario no se solucionan desde un solo sector. Por lo tanto, a la vez que procura volver a centralizar el pago a los profesionales, promueve una mesa amplia de diálogo con todas las partes involucradas”.

Una de las cartas que dejó Favaloro 
En una de las cartas que dejó Favaloro, escribió: Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un sólo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto. ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país. Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente). Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda. El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno. Cabe mencionar que al momento de su suicidio, el interventor en el PAMI era Horacio Rodríguez Larreta.

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