Un referente mundial en Terapia Ocupacional, de visita en la Villa

El especialista arribó a la ciudad en el marco de una actividad organizada por la Licenciatura en Terapia Ocupacional de la UNVM y estará brindando charlas a un gran número de alumnos

Frank Kronenberg es holandés, pero está radicado en Sudáfrica, desde donde dirige dos ONG que buscan rescatar el lado social y tradicional de la disciplina

El especialista arribó a la ciudad en el marco de una actividad organizada por la Licenciatura en Terapia  Ocupacional de la UNVM y estará brindando charlas a un gran número de alumnos
El especialista arribó a la ciudad en el marco de una actividad organizada por la Licenciatura en Terapia
Ocupacional de la UNVM y estará brindando charlas a un gran número de alumnos

Frank Kronenberg es holandés, pero vive desde hace una década en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, junto a su esposa y sus dos hijas. Allí es presidente de una ONG de terapistas ocupacionales que ayuda a abuelas que luchan contra la pobreza y el sida y también es fundador de “Terapia Ocupacional Sin Fronteras”, un movimiento a nivel mundial que busca rescatar la esencia tradicional de esta disciplina.

Referente mundial, docente e investigador en Terapia Ocupacional (TO), Kronenberg está en la ciudad (ayer y hoy) dando una conferencia destinada a estudiantes y profesionales de la Licenciatura en Terapia Ocupacional, profesiones afines y público en general interesado en la temática, desarrollando conceptos acerca de la visión social de la TO, los contextos sociopolíticos de su aplicación y proponiendo un debate crítico de la profesión junto con los asistentes.

 

Ciudadano del mundo

En un español algo mezclado, dialogó con EL DIARIO acerca de su trabajo en todo el mundo.

“Terapia Ocupacional Sin Fronteras” nació a partir de un libro que Frank escribió junto a un amigo español en el que contaron con colaboradores de todo el mundo y a partir del cual se conoció el trabajo que lleva adelante y por el que es llamado de distintos países para contar qué hace y cómo.

“Los orígenes de la profesión, que están en el norte, Chicago, Estados Unidos y en Inglaterra, tenían una visión más social, más activista, pero después de las guerras mundiales se desarrolló de una forma muy biomédica y lo social y político fue dejado de lado”, contó el holandés.

En ese sentido, consideró que “hoy vivimos en un mundo con condiciones muy similares a las que se vivían en el Siglo XIX; similares porque muchas personas están en proceso de movimiento, se trasladan por guerras, por hambre, por muchos conflictos”, y es por eso que “Terapia Ocupacional Sin Fronteras” intenta “rescatar la visión activista, social, política original y construir terapias ocupacionales reconociendo que no existe sólo una forma de hacerlo porque depende de dónde se trabaja, el contexto y las necesidades a las que hay que dar respuesta”.

A su vez, destacó que el desafío “no solamente es adaptar a pacientes que tienen algún diagnóstico médico, porque a veces a la gente le falta diagnóstico, pero es pobre o sobreviviente de guerra”. “Siempre es un trabajo colectivo en el que los profesionales no mandan, sino que tienen que estar, caminar con ellos, ser bienvenidos por las comunidades, aprender con ellos y luego ayudar a reconstruir vidas”, enfatizó quien estará visitando diversos países del continente en las próximas semanas.

El también docente en centros educativos de Bélgica, Inglaterra, Chile, Israel, Estados Unidos y Canadá, entre otros, es presidente de la junta de una ONG que definió como “Abuelas y abuelitas en contra de la pobreza y el sida”.

“Fue fundada por una terapista ocupacional sudafricana en 2001”, recordó, y contó que “la organización es una red de grupos de autoayuda, para que cuando les faltan conocimientos, habilidades o recursos a las abuelas, las apoyamos para investigar sus propias condiciones diarias, identificar qué nos falta y luego, hacer conexiones con profesionales para que transmitan esos conocimientos y las abuelitas lo transmitan a otras abuelitas”.

“Se trata de 10 abuelitas que se reunieron en un espacio, en círculo y cada una tenía la posibilidad de presentarse y decir cuáles eran sus retos, fueron retos superduros, tienen un sueldo mínimo del Gobierno, son jubiladas y casi no les alcanza para sostenerse a sí mismas, pero encima tienen que sostener a unos siete u ocho miembros de su familia. Han perdido a varios de sus niños por sida y hay mucha violencia doméstica en el lugar, lo que hace un bolso lleno de retos, y están luchando para dar respuesta a esto; individualmente es demasiado difícil”, enfatizó.

También contó que “muchas veces son tan duras las situaciones que uno puede pensar que van a suicidarse, pero si pasa esto, si están en ese bajo nivel de motivación de no querer vivir más, lo que hacen es que alguien que todavía no se siente tan mal tiene que llevar algo con lo que pueda producir un ritmo, música y bailan para estar bien del cuerpo, mantenerse unidas y alegres”.

“Nuestra preocupación como ONG es el enfoque desde la sociedad, la humanidad, cómo estamos juntos; el mundo que vivimos está bastante jodido, muy dividido, con muchas heridas y cada vez más violento, entonces tratando de cambiar algo por dentro de un individuo es el gran desafío”, ponderó, sobre la labor que desarrolla.

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