Uso racional de productos con antisépticos y desinfectantes

En los últimos años se ha hecho notoria la respuesta de los microorganismos a antisépticos y desinfectantes
En los últimos años se ha hecho notoria la respuesta de los microorganismos a antisépticos y desinfectantes
En los últimos años se ha hecho notoria la respuesta de los microorganismos a antisépticos y desinfectantes

El uso prolongado de agentes antisépticos genera resistencia bacteriana y alteraciones hormonales. Por lo tanto, el lavado de manos y la higiene corporal en el hogar deben realizarse con jabón común, sin los aditivos mencionados.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) se encuentra llevando a cabo una evaluación técnica sobre el particular, cuyos resultados serán la base de los pasos regulatorios a seguir.

En el siglo XX, el descubrimiento de los antibióticos se vislumbró como la solución definitiva a las enfermedades producidas por agentes infecciosos, el cual constituía entonces uno de los mayores problemas de la salud pública a nivel mundial.

Sin embargo, las bacterias, como todo ser vivo, poseen mecanismos biológicos que les permiten adecuarse a diversas presiones ambientales. El uso indiscriminado de los antibióticos y la presión selectiva ambiental ejercida por los antisépticos y desinfectantes generaron en los microorganismos una respuesta de supervivencia para evadir con eficiencia la acción bactericida.

La resistencia que ejercen las bacterias a los antibióticos, antisépticos y desinfectantes es un problema de salud pública que se evaluaba que se superaría mediante la incesante generación de nuevos y potentes fármacos. Sin embargo, un informe de la Organización Mundial de la Salud (WHO Antimicrobial resistance: global report on surveillance 2014) concluye que desde 1985 apenas se han descubierto y desarrollado antibióticos capaces de sustituir a los que están perdiendo eficacia.

En los últimos años se ha hecho notoria la respuesta de los microorganismos a los antisépticos y desinfectantes, como así también la presencia de mecanismos de resistencia cruzada entre aquéllos y los compuestos farmacéuticos más utilizados en el tratamiento de las enfermedades infecciosas. Y el problema se agrava con la aparición de lesiones de origen químico que afectan a las áreas expuestas a esos agentes con excesiva frecuencia, en particular en las manos.

En ese contexto resulta imprescindible adoptar medidas de concientización sobre la utilización de jabones u otros productos que contienen antisépticos y desinfectantes para el lavado de manos y la higiene corporal. Se trata de garantizar su uso responsable, sin comprometer la salud ni la utilidad de los recursos terapéuticos.

En la actualidad, se encuentra científicamente comprobado que la concentración de agentes antisépticos no elimina la totalidad de los gérmenes y que su uso prolongado genera resistencia bacteriana y alteraciones hormonales. Por lo tanto, es importante comprender que en el hogar el lavado de manos y la higiene corporal deben realizarse con jabón sin aditivos antisépticos. Esta medida es demostradamente efectiva para sus fines y no genera efectos adversos.

Por todo ello, ANMAT actualmente lleva a cabo una evaluación técnica de los productos descriptos, teniendo en cuenta la población a la que están destinados y el balance riesgo-beneficio de su exposición. Los resultados de dicha evaluación serán la base de los pasos regulatorios a seguir.

Mientras tanto, ANMAT recalca que el uso de productos con agentes antisépticos y desinfectantes debe ser restringido a lo realmente necesario, cuando sean indicados por profesionales de la salud, ya sea en centros hospitalarios como en hogares.

 

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