«Vivimos en un país ultra corrupto»

“MI utopía es un país democrático, participativo, donde podamos empezar a construir una cultura no violenta”

La titular de la ONG indicó que el escenario político es cada vez más complejo y que es muy preocupante el avance de la contracultura de la violencia

“MI utopía es un país democrático, participativo, donde podamos empezar a construir una cultura no violenta”
“MI utopía es un país democrático, participativo, donde podamos empezar a construir una cultura no violenta”

“Tengo la sensación que estamos en un país mafioso, cargado de corrupción”. Fue una de las primeras expresiones de la presidenta de la ONG Comunidad y Cambio, Graciela Pérez De Celis.

La facilitadora social, como se define, hizo una pausa en su agenda y dialogó con EL DIARIO sobre el contexto político y social que vive el país.

“Mi compromiso es político social, no partidario. Desde ese lugar (la ONG) me siento libre para decir lo que pienso”, aclaró con una sonrisa apenas iniciada la entrevista.

Pérez De Celis tiene una mirada “integral” del escenario político que a su entender “se complejiza cada vez más”.

“Estoy muy preocupada porque más allá de que estoy contenta porque tenemos un gobierno democrático que sucedió a otro gobierno democrático tengo la sensación de que estamos en un país mafioso.

Me da mucha pena porque la gente tiene una gran incertidumbre, veo un país con mucha violencia, de la sublime y de la concreta, donde agredir pareciera ser la única forma de comunicarse”, indicó.

Con un fuerte trabajo en el terreno del desarrollo integral de las personas, en la campaña del buen trato y en el Foro de Mujeres, Pérez De Celis pone énfasis en la necesidad de “replantearnos un montón de cosas para retomar el rumbo”.

“Nos debemos replantear un montón de cosas honestamente. Nada es blanco y negro, ni aún los que dicen que están en una vereda u otra.

Hay una inmensa gamas de grises en el medio, navegamos en esos grises, la vida es así, nada es absoluto.

Cuando uno ve las redes sociales están cargadas de un simplismo, se postean cosas como determinantes de algo cuando la realidad es muy compleja.”

 

“Creyendo en la utopía”

Su trabajo parte “desde la esperanza” y la construcción de la paz. Se confiesa de las personas que creen en las utopías.

“Mi sueño, mi utopía es un país democrático, participativo donde podamos comenzar a construir una cultura no violenta, con algunos valores que me parecen básicos como el amor al prójimo, el amor es respeto, la honestidad.

El proyecto capitalista nos hizo mucho daño. Nos hizo perder el sentido de comunidad y Nación, ese sentido que de esta situación salimos todos juntos o no sale nadie.

Sé que es difícil pero por algún lado hay que empezar y que cada uno aporte su granito de arena, como dice Eduardo Galeano la diferencia se marca con los pequeños fueguitos que cada uno enciende.”

Graciela Pérez De Celis habló también de los derechos humanos de las personas con relación al trabajo y la dignidad que lleva implícito.

Una de sus preocupaciones, según dijo, es la inflación y remarcó la importancia de crear fuentes de trabajo.

“Hay momentos donde el Estado debe salir a paliar la crisis, pero no estoy a favor de que se cree dependencia.

El trabajo es uno de los derechos humanos, toda persona tiene derecho a ganar el sustento para dar mínimamente comida, techo y educación a sus hijos.

No puede ser que tengan que depender de una dádiva que genera servilismo.”

 

La violencia

Uno de los temas centrales de preocupación, según destacó Pérez De Celis, es la corrupción.

“Vivimos en un país ultra corrupto que uno no sabe quien es quien. Es la sensación que estamos en país mafioso”, precisó y dio como ejemplo el narcotráfico, la trata de personas y otros actos delictivos.

En este escenario que ella observa, la violencia también tiene su parte.

“Los adultos deberíamos dar modelos alternativos de comunicación y uno ve tanta violencia en los programas de la televisión, como si la exaltación de la agresión y tratar mal al otro aumentara el rating.

Nosotros en la campaña por el buen trato, trabajamos mucho con los adolescentes pero termina siendo poco con esta contracultura violenta que está presente todo el tiempo por donde vayas”, señaló.

Seguidamente, expresó: “Tenemos 32 años de democracia, la democracia tiene miles de defectos en la práctica pero es lo mejor que tenemos como organización social.

¿Hemos aprendido algo? A veces me da la sensación que en algunos aspectos vamos para atrás. Amo la libertad como un bien de la Humanidad, un bien que solo lo tenemos si podemos elegir y a veces creemos que es solo ir a votar, pero no, eso es un primer paso.”

Precisamente, la reflexión de Pérez De Celis apuntó a ciertas prácticas de participación.

“Está muy buena la participación pero ciertas formas de expresarse tienen una carga de violencia e imposición al otro.

¿En qué nos diferencia de los tiempos que no queremos volver a vivir? No podemos aceptar las imposiciones. Tenemos que encontrar otros caminos.”

 

Nuevas palabras

A Graciela Pérez De Celis no le gusta definirse como una “militante social”, prefiere la palabra facilitadora que es una persona que “crea puentes y facilita los vínculos”.

En este sentido, también dejó una de sus reflexiones durante la extensa charla con EL DIARIO.

“Me preocupa que todo el mundo hable de militancia y no sé si se entiende lo que quiere decir.

Para mí militancia habla de milicias, de obediencia debida a un jefe, de cosas que no quiero que existan más en mi país.

Creo que deberíamos encontrar nuevas palabras”, indicó.

 

“El permiso de tener esperanza”

Consultada sobre los cambios de gobierno que tuvo el país a partir del 10 de diciembre, Graciela Pérez De Celis respondió:

“Siempre que el pueblo elige me doy el permiso de tener esperanza y darle un tiempo a los nuevos gobiernos”.

Alejada de la función pública, fue integrante del Gabinete municipal durante la gestión de Miguel Veglia, Pérez De Celis dedicó la mayor parte de su tiempo a las organizaciones no gubernamentales.

Fue presidente de la Fundación Kairos y hoy es titular de Comunidad y Cambio.

“Quiero dedicar toda mi energía a la ONG. Nosotros no recibimos fondos de nadie, el 98% del trabajo es voluntario y trabajamos para construir la paz y el desarrollo integral de las personas. Ese es mi compromiso hoy y me siento libre para decir como veo las cosas”, concluyó.

 

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