“Cuando terminó el operativo me pidieron disculpas”

Se llevó a cabo ayer un procedimiento judicial en un terreno pegado a la Fábrica Militar donde el empresario Jorge Marchetto almacena explosivos de alto poder. Encontraron unos 50 mil kilos depositados con las medidas de seguridad

Jorge Marchetto no dudó en  dialogar con EL DIARIO sobre lo acontecido ayer en un predio de su empresa
Jorge Marchetto no dudó en
dialogar con EL DIARIO sobre lo acontecido ayer en un predio de su empresa

“Estaba todo en orden”. Con esa frase, las fuentes de la Policía y la Justicia Federal consultadas por este medio sintetizaron la crónica del allanamiento realizado ayer en un terreno destinado a almacenar explosivos. Según pudo conocer EL DIARIO, la investigación se originó por la denuncia de un vecino de esta ciudad, quien aseveró a la Justicia que Jorge Marchetto guardaba allí material peligroso sin las medidas exigidas por ley para ese tipo de actividad.

La causa está caratulada como “Transporte Marchetto, averiguación de delito”.

Con una orden de allanamiento firmada por el juez federal Roque Ramón Rebak, Secretaría Penal a cargo de Facundo Sadi, los agentes ingresaron al predio donde funciona un “polvorín” privado y que está ubicado, precisamente, al lado de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de esta ciudad, en los márgenes del río.

El allanamiento se hizo ayer, justo el día que esa entidad fabril conmemoraba los 79 años de historia.

Al ver los móviles dirigiéndose al lugar, comenzó a circular la versión de que la requisa se iba a realizar en la Fábrica Militar, donde hubo un faltante de casi 600 kilos de pólvora según las denuncias realizadas por el director los días 3 y 25 de mayo. Pero no era ese el motivo.

Luego de trasponer el acceso al predio, el secretario penal de la Justicia Federal de Villa María, junto a los agentes federales y miembros de la División Explosivos de la Policía de la Provincia de Córdoba decidieron convocar a Jorge Marchetto, directivo de la empresa investigada (ver aparte).

Ya con la presencia del empresario, abrieron los contenedores que guardaban en su interior explosivos y detonadores. Además, cotejaron la documentación que habilita a la firma Thor Tecnología en Minería SA, propiedad de los Marchetto. Allí fue que llegaron a la conclusión de que todo estaba en orden, dado que contaban con la autorización del Registro Nacional de Armas y Explosivos (RENAR) y el depósito tenía las medidas de seguridad exigidas por ley.

Cabe señalar que acompañó a la comisión de agentes federales y provinciales y al funcionario judicial el director de la Fábrica Militar, Miguel Angel Tosselli, y el ingeniero en Seguridad que se desempeña en el polvorín castrense, Juan Rufinatti.

Al término del procedimiento, el secretario penal labró un acta en la que expresa que “acorde (a) lo manifestado por el personal idóneo, al no observarse peligro cierto con el depósito de los elementos hallados” se dispone que “se haga entrega del predio al señor Marchetto, no adoptándose temperamento alguno para con el mismo”. En cuanto a las actuaciones, dispone proceder “a su cierre y elevación una vez que se efectúen las diligencias solicitadas”.

 

Jorge Marchetto: “Cuando terminó el operativo me pidieron disculpas”

El empresario Jorge Marchetto dialogó con EL DIARIO sobre la situación que le tocó vivir tras el allanamiento de ayer. “Cuando terminó todo, me pidieron disculpas y me dijeron que no seguían con ninguna investigación porque encontraron todo en orden. Fue un mal momento, nada más”, dijo.

Informó que todo se originó por la denuncia del “padre de un exempleado que hace como dos años tuve que despedir, porque quería sacar explosivos para volar la caja de un banco. Ahora me doy cuenta de que viene de ahí la denuncia”.

Describió que posee un terreno de una hectárea al lado de la Fábrica, donde deposita “explosivos de alto poder”, destinados a la destrucción de montañas para abrir caminos y canteras.

Encontraron alrededor de 50 mil kilos en stock de explosivos, integrados por gelamón (en menor cantidad), que es el que adquiere a la Fábrica Militar de Villa María y en mayor medida, una emulsión en base a nitrato de amonio que compran en Brasil. “Teníamos todo en orden, no sólo los permisos y habilitaciones del RENAR, sino también los contenedores separados por mamelones (montañas de tierra) de cinco metros de alto, el piso con descarga y la pintura ignífuga. Es decir, todo lo que piden en materia de seguridad”.

Dijo además que con la empresa Thor llevan 15 años en el rubro explosivos y que tienen polvorines semejantes al de Villa María en varias provincias argentinas, como Catamarca, La Rioja y Misiones.

“Te digo que hay muy pocas empresas en el país y nosotros somos los más grandes, porque distribuimos y prestamos servicios de demolición. Trabajamos mucho con la obra pública y con la minería. Ahora, como la obra pública está parada, tuvimos que achicar el personal. De los 120 empleados que teníamos en todo el país nos quedaron 48, casi todos de Villa María”, explicó. Hasta hace unos seis años atrás, también se encargaban del transporte de materiales de la Fábrica Militar.

Dijo además que en las mejores épocas distribuían por mes 450 mil kilos de explosivos. “Hoy estamos en 80 a 100 mil porque, como te digo, la obra pública está parada”, concluyó.

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