Cómo el trabajar con la niñez puso en tela de juicio todos los esquemas

En el caso de niños y niñas de clases populares, además, “hay una doble relación de poder: la del poder del adulto y la de clase”, subrayó Pavcovich

Reveló que los marcos teóricos fueron interpelados por los niños y niñas cuando se intervino en los territorios. Infancia, desigualdad, situación de pobreza, idealización, en la charla con EL DIARIO

En el caso de niños y niñas de clases populares, además, “hay una doble relación de poder: la del poder del adulto y la de clase”, subrayó Pavcovich
En el caso de niños y niñas de clases populares, además, “hay una doble relación de poder: la del poder del adulto y la de clase”, subrayó Pavcovich

Paula Pavcovich es magíster, docente e investigadora y coordina el Centro de Educación Popular para la Infancia y Adolescencia (CEPIA) lanzado hace dos años producto de muchos trabajos de investigación. Tras exponer días atrás en el simposio sobre infancia, adolescencia y juventud desarrollado en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), dialogó con EL DIARIO sobre cómo los niños y niñas de las clases populares interpelan desde sus territorios a las casas de altos estudios.

“Los niños nos están diciendo que son sujetos iguales que los adultos, con experiencias diferentes”, apuntó la entrevistada, y dijo que no se está habilitando la escucha de los chicos (en la imagen, niños de la ciudad)
“Los niños nos están diciendo que son sujetos iguales que los adultos, con experiencias diferentes”, apuntó la entrevistada, y dijo que no se está habilitando la escucha de los chicos (en la imagen, niños de la ciudad)

“El trabajar con la niñez implicó una experiencia muy fuerte para nosotros porque nuestros marcos teóricos empezaron a ser interpelados por la vida de los chicos, nos puso en tela de juicio. A nosotros los pibes nos fueron concientizando del lugar de adultos”, señaló.

“Los niños nos están diciendo que son sujetos iguales que los adultos, con experiencias diferentes. Te interpelan o te dicen que no todo pasa por el discurso del amor, que está bueno, pero a veces detrás del mismo está la imposición de lo que creemos los adultos que viene a solucionarles la vida a los chicos y no habilitamos la escucha de los chicos”, ahondó.

En todo esto emerge el tema de la palabra, “entonces hay dos grandes posiciones, la de que cuando hay situaciones de judicialización están manipulados por los adultos y, por otro lado, la idealización absoluta como si efectivamente fueran sujetos plenamente autónomos y no estuvieran atravesados en sus relaciones con los adultos”.

Pavcovich remarcó que “para que los chicos te digan lo que les pasa tiene que haber una construcción de vínculos muy fuerte, que lleva un proceso, si no actúan igual que nosotros, van a decir lo que creen que queremos escuchar, como hacemos los adultos”. Por eso, afirmó que “son sujetos sociales iguales que un adulto”.

“Esto de construir un vínculo supone procesos más o menos largos, pero a veces desde el Estado, en cualquier nivel jurisdiccional, se imponen ciertas formas de trabajar con ellos sin tener en cuenta el proceso de construcción de vínculos para iniciar un diálogo, ver cuáles son los intereses”, advirtió.

Cuestionó que “en general, en todo lo que tiene que ver con políticas sociales, tanto de niños como de adultos, no se tiene en cuenta la dimensión procesual, que los cambios vienen con el tiempo, que a veces hay muchas frustraciones porque en realidad no estás interpretando el interés del otro, sea adulto o sea niño”.

La investigadora describió que en el caso de niños y niñas de clases populares, además, “hay una doble relación de poder: la del poder del adulto y la de clase”, por lo que evaluó que “hay que trabajar más con los adultos, por ejemplo, en cómo actúan ante chicos de estos sectores cuando están en lugares de la ciudad que no son los del barrio, donde hay un montón de ofertas muy interesantes para los pibes, pero los adultos dan un trato diferencial entre clases, lo que no digo que sea intencional”.

Cree que a este trato la infancia de sectores vulnerables lo “va haciendo cuerpo” e indicó que “la idea del CEPIA es qué vamos haciendo con las experiencias en Las Playas, en La Calera y con el proceso de acercamiento a adolescentes que se está dando en el Felipe Botta”.

 

Lo que pasa en las escuelas

Más tarde tocó el tema de los niños en la escuela. “Hay una diferenciación clasista en la consideración del sujeto de conocimiento y a veces los niños de clases populares en espacios escolares son considerados niños pobres, sujetos de pobres conocimientos, por eso la idea de la pobreza es muy complicada. Ahora en un contexto en que está emergiendo es muy complicado hablar de niños de clases populares como niños pobres porque esa es una llamada al orden. Van haciendo cuerpo la idea de la pobreza”, recalcó.

“La idea de la pobreza en la sociedad es la idea de la carencia, entonces aparecen como chicos que carecen de posibilidades para estudiar, carecen de capacidades para disfrutar de un espacio cultural común en el centro de la ciudad, carecen de modales, carecen de futuras capacidades para estudiar, entonces se engancha la idea de pobreza con la idea de inseguridad y de control social”.

“El discurso de la pobreza es muy complejo y me asusta que vuelva aparecer de nuevo la idea del niño pobre, que hay que controlarlo porque es diferente a los otros y se va construyendo el futuro de que ese nos va a generar inseguridad al resto”, manifestó.

 

Los limpiavidrios

En el marco del diálogo con este cronista se tocó la situación de los adolescentes que limpian vidrios de vehículos. “Una cosa es hablar de niños pobres y otra, en situación de pobreza. Porque el niño pobre es “pobre naturalmente” y nadie se pregunta por qué; en cambio, cuando hablamos de situación de pobreza, tiene una causa y si está en ese trabajo de limpiar vidrios, implica plantearnos por qué están en esa situación y por qué otros no. Por qué hay situaciones de pobreza, por qué hay situaciones de riqueza y empezamos a plantearnos la cuestión de la desigualdad. La pobreza te lleva a la carencia, la desigualdad a la injusticia y si hay injusticia es porque no estamos garantizado la ciudadanía de ese chico, los derechos de la infancia”, ilustró.

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