Con reproches a los artistas locales, los exdueños de Gula invitaron al nuevo local

Gula fue uno de los pioneros en atraer al público con shows musicales

Mientras muchos clientes habituales se lamentan del fin del local gastronómico céntrico, Virgolín y Zayas se ocupan de su nuevo emprendimiento

Gula fue uno de los pioneros en atraer al público con shows musicales

“Gula murió, ya fue”, fueron las terminantes palabras de Mariana Zayas, una de las fundadoras del restobar que cerró sus puertas el último fin de semana.

Si bien confesó ante EL DIARIO su pesar por haber terminado una etapa de lucha comercial de 17 años, se mostró esperanzada con la nueva propuesta que abrió ayer junto a Néstor Virgolín y Santiago, el hijo de ambos, en el bufé del Club Unión Central.

“Toda nuestra familia se ha criado en este club -evocó la mujer- y es un placer volver para servir a los socios y a todo el público”.

Con respecto al desenlace que determinó el final de Gula, Mariana Zayas atribuyó las causas a varios factores: “Por un lado, es imposible conseguir un alquiler céntrico que baje de los 20 mil pesos mensuales, por el otro, desde hace tres años que el hotel que integraba el mismo edificio está inactivo. Además, es notorio que la clientela villamarienses tiene menos dinero que antes”.

Asimismo, se quejó de que “a pesar de que le dimos trabajo a numerosos artistas con nuestros espectáculos del fin de semana, ellos no nos ayudaron a sostener el comercio. Nosotros esperamos siempre que hicieran un movimiento para que la Municipalidad nos cobrara menos impuestos por contratar artistas locales, y para que nos extendieran el horario de cierre de los shows”.

Si bien no está descartado para el futuro, en UC Resto Bar -tal el nombre del renovado bufé de calle Rucci al 200- no hay en agenda shows para las veladas de los viernes y sábados como era tradicional en el local ubicado frente a plaza Centenario.

“Si bien la situación económica actual no es de lo mejor, yo quiero recordar que cuando abrimos Gula corría el año 2000, es decir en plena crisis. Pasamos por muchas dificultades, y aquí estamos dispuestos a este nuevo desafío”, afirmó.

Ahora, la apuesta es brindar un buen servicio, con una carta con preeminencia de pastas, pizzas, más los menús clásicos de Gula, y en pocos días más se anexará la parrilla (“una tradición de nuestra familia, no hay que olvidar que soy Zayas”, dijo la entrevistada).

UC conserva todo el plantel que trabajaba en el local céntrico y en principio estará abierto todo el día, hasta ajustar los horarios de acuerdo a la demanda del público, que en parte componen los concurrentes a Unión Central: sólo el básquetbol convoca a 800 jugadores, además hay una escuela de gimnasia, hay clases de Educación Física de escuelas de nuestro medio. La invitación se extiende a “toda nuestra clientela de Gula, y al resto de la ciudad”.

Para el público más joven, se montará en breve un quiosco. El local, que recibieron sin mobiliario, está siendo acondicionado aún, con ayuda financiera del club.

Una de las últimas esperanzas para la continuidad del local de esparcimiento de calle Buenos Aires al 1100, fue la noticia de que el exhotel sería convertido en un complejo de oficinas, pero los propietarios no dieron más señales. Según pudo saberse también, había varios interesados para hacerse cargo de Gula, pero las negociaciones se demoraron, y sus dueños prefirieron dedicarse a montar la nueva propuesta gastronómica, enclavada en un sector no muy alejado del centro, con varias escuelas en las inmediaciones y frente a un complejo de viviendas pronto a inaugurarse.

 

La despedida

En la red Facebook numerosos habitués a Gula le dieron la despedida con melancolía. Algunos comentarios fueron:

Leonardo Beccaría dijo que “se apaga una luz y se cierran las puertas de los findes divertidos del centro de nuestra ciudad, qué pena”.

Adelma Ranco dio “las gracias por darnos todo lo mejor de ustedes. Los aprecio mucho y me va a costar muchísimo volver a encontrar en otro lugar, la alegría que sentía cada viernes o sábado. Ya nos habíamos convertido en una familia de amigos. Se los va a extrañar mucho”.

Mónica Pucci: “Lo vamos a seguir a Néstor adonde vaya, allí estaremos agradecidos por todos estos años”.

Lili Bravin: “Gracias por tantas noches compartiendo hermosos momentos”.

Natacha Oddino: “Gracias por todo, chicos, gran equipo, vuelvan pronto”.

Mariela Gómez: “Se los va a extrañar”.

Cristina Salas: “Se va a hacer difícil pasar por ese lugar y ver las puertas cerradas”.

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