A dos años del cierre del City Hotel, los trabajadores no tuvieron respuesta

Hace dos años, los empleados reclamaron en la puerta del hotel junto al gremio. Hoy sólo tienen empleos informales y muchas dificultades para reinsertarse en el mercado formal del trabajo

Se cumplen mañana dos años del cierre del City Hotel. Su propietario, Juan Carlos Ballabriga, nunca apareció a dar respuestas a sus empleados

Hace dos años, los empleados reclamaron en la puerta del hotel junto al gremio. Hoy sólo tienen empleos  informales y muchas dificultades para reinsertarse en el mercado formal del trabajo
Hace dos años, los empleados reclamaron en la puerta del hotel junto al gremio. Hoy sólo tienen empleos informales y muchas dificultades para reinsertarse en el mercado formal del trabajo

El lunes 5 de mayo de 2014, los trabajadores del City Hotel fueron a cumplir como siempre sus tareas, pero se encontraron con la puerta cerrada y un sugestivo cartel que decía: “Cerrado por reformas”.

A dos años de aquello, que significó el cierre definitivo del hotel céntrico, la vida de los nueve empleados no pudo volver a ser igual. “Yo conseguí un trabajo lindo, haciendo lo mismo en la conserjería de otro hotel, pero sólo remplazo francos; es decir, no tengo un trabajo a tiempo completo como tenía antes”, dijo María “Vicky” Carballo.

“Algunas compañeras tuvieron que dejar de alquilar para ir a vivir con familiares porque los trabajos que consiguieron no son formales y el sueldo no es el mismo. Así no podés alquilar. A otros nos quedaron deudas porque veníamos pagando las cosas en cuotas y, sin previo aviso, nos quedamos sin trabajo”, agregó.

“Estar sin empleo fijo es feo, pero te sigue doliendo como se dieron las cosas porque hasta el último día que trabajamos el dueño, Juan Carlos Ballabriga, nos decía que éramos una gran familia. Y después puso el cartel, cerró las puertas, nos dejó sin trabajo y no apareció ni siquiera a dar una explicación”, concluyó.

Cabe señalar que el hotel está ubicado sobre calle Buenos Aires, frente a la plaza Centenario. Contaba con 35 habitaciones y en épocas de esplendor, estaba colmado de viajeros.

Al momento del cierre, no está claro si la economía del hotel estaba quebrada porque seguía funcionando con normalidad, con ocupación completa.

 

Ni noticias

Desde ese mismo 5 de mayo de hace dos años atrás tuvo participación el gremio gastronómico, que en Villa María tiene a Fernando Gómez como principal referente (ver recuadro). El mismo asistió junto a un inspector del Ministerio de Trabajo para dejar constancia de la situación generada con la desaparición del empresario.

Sin embargo, no lograron que el propietario del hotel se presentara a negociar el pago de lo adeudado, que incluía el sueldo de abril de 2014, parte del aguinaldo del año anterior y, por supuesto, las indemnizaciones de ley.

“En la última audiencia, Ballabriga quiso que vayamos todos a Córdoba porque él no se podía trasladar a Villa María, pero, en definitiva, nunca apareció”, informó Gómez.

La cuestión es que, entre idas y venidas, pasaron dos años y los nueve empleados siguen sus vidas con empleos informales, magros ingresos y pocas esperanzas de cobrar lo que Ballabriga les debe.

En el sindicato estaban analizando los caminos a seguir porque, según informó Gómez, la abogada aún no presentó el reclamo en la Justicia y sólo quedó la instancia administrativa en el Ministerio.

Ayer, una nueva letrada asumió la asesoría y determinaría los pasos a seguir.

Fernando Gómez habla sobre la situación del sector
“Hay tres empresas menos que restaron empleo al sector gastronómico”

El secretario general de la Unión de Trabajadores del turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra) Seccional Villa María habló con EL DIARIO y señaló que “el City fue el primero de tres comercios simbólicos que cerraron sus puertas en esta ciudad y que dejaron sin empleo a sus trabajadores”. “Después del hotel, cuyo empresario nunca dio la cara, le siguió el comedor La Casona, donde tampoco dieron respuestas claras a los reclamos. El último fue el bar Tercer Tiempo, que ahora reabrió como delivery, pero sólo tomó a dos empleados de todos los que tenía”, planteó Gómez.

“Esto tiene que dar un giro, si no, vamos a estar muy mal”, concluyó.

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