Eduardo Rodrigo rompió el silencio desde Bouwer

Eduardo Rodrigo, retratado en Bouwer por el fotógrafo Facundo Sarría

El extitular de la financiera habló de todo: persecuciones, espías, Bugliotti, la muerte de Suau y su futuro en la causa… “Yo ya estoy condenado”

Eduardo Rodrigo, retratado en Bouwer por el fotógrafo Facundo Sarría
Eduardo Rodrigo, retratado en Bouwer por el fotógrafo Facundo Sarría

Por primera vez desde que estalló el escándalo CBI, Eduardo Rodrigo habló con la prensa. En Bouwer desde diciembre del año pasado, aseguró al periodista Juan Cruz Taborda Varela, de la revista Matices, que todo se magnificó y que no hubo delito en la causa. Denuncia persecución de agentes de inteligencia a su familia. Mientras estudia abogacía en el penal, acusa a Euclides Bugliotti y dice que en el anterior gobierno nacional se vivió una dictadura constitucional (…).

Cree que la opinión pública ya lo condenó.

– ¿Estudia abogacía porque no está conforme con sus defensas? Ya tuvo tres abogados.

-No. Mi causa es extremadamente compleja. No te preparan en la Universidad para entenderla. Hay una reticencia general de los abogados a todo lo que tenga que ver con lo numérico. No creo que existan causas que tengan esta complejidad y tecnicismo. Hay muchas confusiones y malas interpretaciones que llevaron a esto, que es mucho más chico.

-Todo empezó con una muerte y una carta, lo que no es menor.

-Es lo más importante y casi se ha dejado de hablar. Ha quedado en una gran nebulosa. Sigo opinando lo mismo. No creo que Jorge se haya suicidado. No sé si lo indujeron a matarse. Y estoy cada día más convencido de que a la carta no la escribió él. Nombra socios que todavía no aparecen, menciona políticos que han sido investigados y que no aparecen; clientes e inversionistas que tampoco están.

-¿Usted tenía una relación de amistad con Suau?

-No, él era socio de dos personas que eran amigas mías. Julio César Ahumada, que era mi hermano, fuimos compañeros de la Facultad; y Aldo Ramírez, con quien teníamos una amistad ya de más grandes. Jorge era socio de ellos en unos emprendimientos que tenían. A los hijos de Jorge los debo haber visto dos veces en mi vida, él tenía las oficinas en el centro, yo en el Dino. Igual, fue el único que en el momento complejo me acompañó. Cuando empezaron los problemas, él estuvo.

-¿Ahumada y Ramírez?

-Nada. Nunca pude volver a hablar con ellos.

Rodrigo ha declarado por horas ante la justicia y publicó un libro para contar su versión. Dice que aún le queda más por decir. Pero no sobre CBI, sino acerca del accionar del Poder Judicial. “Voy a demostrar errores que cometieron y las malas interpretaciones que hicieron. Tiene que ver con la sobredimensión del caso, porque creo que se buscó, a través de esta causa, otro fin. La imaginación fue que, a través de la carta, existían relaciones políticas que iban a provocar, después del caso del narcoescándalo, un terremoto en la ciudad y en la provincia que generase, con cierta intencionalidad política, un cambio de gobierno. Con el tiempo se fue descubriendo que no existía.

El primer día de mi declaración me acerqué al Fiscal (Enrique Senestrari) y le pregunté si tenía custodia por el caso CBI. Me dijo que no. Y le dije que había visto a un periodista en televisión que decía que era el caso más importante en la historia de Córdoba a nivel económico. El me dijo que iba a ser el más grande de la historia de Córdoba. Le dije que se iba a equivocar, porque lo que yo creía que buscaba, no lo iba a encontrar, porque no puede encontrar lo que no existía”.

-Si Suau no se suicidó ni escribió esa carta. ¿Quién tuvo la intencionalidad de eliminarlo y dejar un testimonio en el que lo deja expuesto a usted?

-En mi caso particular, dice que yo tomaba decisiones y que él no las compartía. No dice más que eso.

-Menciona lavado de dinero.

-Hay que entender lo que es el lavado. Ahí empiezan todas las confusiones. La carta provocó un desvío gigantesco de lo que le pasó a él. Hay temas que son de índole personal, yo no tengo la respuesta. Estoy convencido de que no tiene nada que ver con la empresa. Tendrán que investigar si él tenía otras cuestiones que lo pudiesen estar comprometiendo.

-Lo de Suau sucede cuando CBI comienza a desmoronarse, Bugliotti mediante.

-Yo dije que Bugliotti no renueva el contrato de alquiler y hace circular el rumor de que nos íbamos a fugar. Sólo eso.

-¿Ahí comienza la caída?

-Exactamente (…).

-Sigamos los hechos. Después de lo de Suau, se dijo que funcionaban como financiera sin autorización del Banco Central.

-No éramos una financiera. Prestar dinero está permitido. Tomar dinero está permitido en la medida que no lo uses para prestar, sino para financiar tus inversiones. Desde que CBI se creó, antes de que yo ingrese, tomó dinero y con eso financió la obra del Dino, la construcción de Villa María, el local de la calle Rivadavia y lo de San Juan. No sólo lo físico, sino también el capital de trabajo. Nunca se financiaron préstamos. El Banco Central dice que no hubo intermediación financiera. ¿Qué es intermediación? Tomar dinero de terceros para prestarlo con habitualidad y hacer publicidad. Se tiene que dar en conjunto todo eso. La publicidad agrava la pena. Yo demostré que el dinero que se tomó no fue para prestar, que gran parte de las operaciones que hizo la empresa, las que prestó, lo hizo con recursos propios y que el resto fueron operaciones de cuenta y orden de terceros. Hubo muchas confusiones, hay poca experiencia y es muy técnico. Muchos dicen que no pagábamos impuestos. A la provincia le pagábamos unos $350 mil por mes en Ingresos Brutos, $100 mil mensuales a la Municipalidad, IVA hasta casi 500 mil por mes. ¿Estábamos ocultos? La AFIP debe haber ido 6, 7, 8, 10 veces. Nunca encontraron nada.

-Lo que está instalado es que CBI funcionaba como una mesa de dinero y que pagaba tasas de interés altísimas. Y no hablo sólo de rumores.

-No. Había gente a la que sí le habíamos tomado dinero, que era el que se utilizaba para invertir. Está todo registrado. Nosotros le ofrecíamos a la gente buscarle alguien al que le pudiera interesar su dinero. Demostré cómo funcionaba. Venía alguien que te decía: quiero una inversión a 60 días, que estaba conformada por una cantidad de cheques de terceros que los habían ofrecido, esos cheques tenían vencimientos. Estaba todo identificado.

-¿Qué participación tenía Bugliotti en CBI?

-Lo que es real es que venía para colocar una determinada cantidad de cheques para conectarlos con determinados personas. Uníamos las partes, ni más ni menos. Todos hablan de los 40 millones. Me fui de vacaciones a Pinamar y de repente no me atendieron más el teléfono y después recibo la carta que me dice que no me renuevan más. Y a partir de ahí me empezó a llamar gente, que estaban siendo avisados desde la oficina de Bugliotti que nosotros nos fugábamos.

-¿Por qué no les renueva el contrato y hace correr el rumor?

-No tengo idea.

-¿Qué interpretación hace?

-Que toda la gente iba a CBI y no a su financiera.

-¿Veía un negocio importante que se llevaban ustedes?

-No es un comportamiento que él no haya tenido antes. Lo hizo con los bares, con las farmacias. Con distintos negocios que le sirvieron para mover su mall y terminó quedándoselos él. Una forma de actuar que se ha repetido, quedarse con el negocio. Por las cajas de seguridad, por las relaciones que podés hacer.

-¿Por qué Bugliotti iba con ustedes y no hacía negocios con su propia financiera?

-Vos, en cualquier actividad, tenés excedente de dinero y buscas dónde colocarlo. Seguramente él se dedicaba en su financiera a financiar créditos personales y acá quería hacer otros negocios.

Para Rodrigo, su causa generó la operación mediática más grande que haya habido en Córdoba. “Escuchaba cosas que se decían en los medios y me decía que no podía ser. Nunca entendí por qué en esta causa, además de la Fiscalía, la Procelac, la AFIP, intervenía también la ex-SIDE”. Según el detenido, los servicios de Inteligencia acosaron a todo su círculo íntimo y lo vincula al anterior Gobierno nacional: “¿Sabés lo que es tener una hija de 19 años que la frenan en la calle preguntándole tonterías? ¿Sabés lo que es que te mandé un mensaje de texto diciéndote algo de un tercero y ese tercero al otro día lo tenía arriba de la mesa? ¿Sabés lo que es que hoy me ofrezcas un trabajo y que al otro día te caiga la AFIP? ¿Sabés lo que es tener a tu hija en una aldea en Italia sin saber el idioma y tener que dejar el estudio? ¿Vos sabés lo que es eso? ¿Vos creés que uno es merecedor de eso? Cuando iba a los Tribunales y veías el expediente y después veías lo que salía en la prensa, ¡no tenía nada que ver! Nayi dijo que tenía 240 clientes que tenían $53 millones. ¿Dónde están? Todo el mundo habla de cientos de millones. ¿Dónde están? Vamos al expediente, vamos a la Justicia (…) Se hubiera evitado la pérdida de $80 millones. La quiebra fue pedida por $115 mil. En los bancos había dinero de sobra para cubrirla. ¿Qué hubiese pasado si se depositaba? ¿de qué íbamos a hablar?”

-Uno escucha su versión y cree que hay una especie de conspiración en contra suyo.

-No, no, no. No tomo las cuestiones como algo personal. No soy nadie importante.

-¿Entonces? En la carta de Suau es el primer citado, está preso y todo apuntó a usted.

-La carta dice que Rodrigo es un déspota que tomaba decisiones. Nada más. (…) de los 37 imputados hay gente que no conozco. Relaciones extrañísimas, lo de Red Bus: están los contratos.

-¿Las coimas que incluyen a Siemens y al hombre de Mestre, Juan Pablo Ostanelli?

-El contrato con Siemens fue en octubre de 2011, lo hizo Giacomino. Yo les decía que perdíamos dinero con eso. Igual la relación fue sólo con Siemens.

Rodrigo ya pidió la eximición de prisión y realizó pedidos de investigación sobre el fiscal Senestrari y los síndicos que, dice, actuaron con mala fe. “Ya saqué a mis hijos del país. ¿Vale la pena criarlos acá? Están trabajando de mozos. Está bien. Pero tuvieron que dejar de estudiar (…) Yo ya estoy condenado. (…) Lo que tengo en claro es que he estado viviendo en cuasi una dictadura. Lo que vi que hizo conmigo el Estado no tiene nombre (…).

-¿Dice que en lo suyo intervino el anterior Gobierno?

-Si yo te digo que la ex-SIDE me seguía a mí y a la familia, que intervenía sus teléfonos, el de mis amigos, el de toda mi agenda, que los paraban a mis hijos en la calle. ¿Vos creés que soy merecedor de eso?

-No. Pero estimo que la Justicia tendrá sus métodos para investigar a los que estan procesados por algún delito.

-Sí, claro. Que me investigue la AFIP, la Procelac, el Banco Central. Pero pinchar mis teléfonos de forma ilegal, perseguir a mis hijos. Imaginate que frenen a tu hija en la calle y la persigan. La tuve que mandar a una aldea italiana sin saber el idioma. A vivir en una casa con cuatro rusas. No tenés idea lo que es.

Rodrigo establece una extraña alianza: el kirchnerismo y los medios de Córdoba. El primero habría montado toda la operatoria. Los segundos, la suficiente difusión mediática. Es sabido que uno y otro (el FPV y los medios concentrados locales) fueron enemigos declarados y vivieron una guerra abierta. En su causa habría habido alianza.

El hombre de CBI confiesa que dentro de Bouwer se ha transformado en una especie de consultor de otros presos. “Intento ayudarlos para que puedan ver cómo reencausarse cuando vuelvan a la sociedad. Todos los días una o dos personas se me acercan en busca de algún tipo de ayuda o para comprender su situación. No es que sepa mucho, tengo experiencia de vida”. Eso, más el estudio de Abogacía en la UES21, ocupan su tiempo junto a la denuncia contra medios y la Justicia: “La investigación radica en una campana que es la única que les dice y ustedes, los periodistas, no corroboran. Ustedes son formadores de opinión. Esto tiene muchos aprendizajes. Acá adentro hay un montón de casos de gente que pasa tres años sin ir a juicio. Tengo una teoría: si no vas a juicio rápido, significa que no tienen las pruebas. La prensa hace que la Justicia se apresure en determinadas ocasiones, a veces los entiendo. Llegan a sus casas y sus esposas y sus amigos les preguntan. Los terminan presionando para que resuelvan, a veces aciertan, otras se equivocan”.

 

La venta de una casa

De los 37 imputados en la causa, tres son los detenidos. Rodrigo está preso porque la Justicia entiende que fraguó la venta de una casa a un sobrino, con participación de la madre de Rodrigo como escribana. Niega todo. “El 22 de diciembre presenté en Tribunales que la propiedad está a mi nombre. Cuando hice esa casa, mi madre me ayudó con dinero. Yo, periódicamente, para no tener problemas con mis hermanas, le iba firmando un boleto -porque la casa estaba a nombre de Los Carolinos, con el boleto a mi nombre- cediéndosele a ella, entre 2012 y 2014. Y como estuvo, en esos años, bastante enferma, se lo ponía a nombre de su nieto. Lo utilizaba como medio de garantía de una deuda que tenía. Está todo presentado. La casa está a mi nombre. Sólo tres meses no estuvo a mi nombre”.

-Usted sabía que corría el riesgo de perderla.

-Tengo embargado todo, son $1.700 millones. Me da igual. La magnitud del caso hace que muchas veces la prensa presione para que haya determinados resultados. Esa presión hace que los jueces tomen medidas apresuradas. Después, cuando se dan cuenta que no es correcto, es difícil volverse para atrás.

 

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