“Empezar a ver la crianza de un perro desde un lado educativo”

Fernando y Sasha, más que amigos. Los dos se educan y crecen

Fernando Márquez estuvo de casualidad en la Villa, o quizás causalidad. Iba a Yacanto, rompió su camioneta y allí durmió algunos días. Lo hospedaron en la Iglesia de los Trinitarios dos noches, hizo demostraciones con su perra en la Peatonal y dejó sus conocimientos para entender la crianza de un perro desde la educación, a la espera de políticas de Estado

Fernando y Sasha, más que amigos. Los dos se educan y crecen
Fernando y Sasha, más que amigos. Los dos se educan y crecen

Fernando es instructor canino y de supervivencia y pasó por Villa María por esas cuestiones de la vida. Camino a Yacanto (donde se compró un terreno para cambiar de aire junto a su familia que lo espera en Buenos Aires) rompió su camioneta y estuvo una semana haciendo demostraciones con su perra Sasha.

Plantea la crianza del perro como un animal que trabaja, en el buen sentido de la palabra. “El perro naturalmente responde a una estructura de comportamiento que puede utilizarse en beneficio de las dos especies. Lo difícil es trabajar con humanos, no con perros. El animal obedece, responde al estímulo, respeta su rol, está atento, alerta… el humano, todo lo contrario”.

-¿Cómo se trabaja con un perro que es alterado, inquieto, desobediente?

-Son señales de que no hay equilibrio. El desequilibrio en el animal proporciona accidentes y a veces muerte. Si tenés un perro encerrado, sin sociabilizar, lejos de poder interactuar, el perro se desequilibra. Si sucede en una raza pequeña, las consecuencias serán pequeñas; pero si ese accidente se da una raza poderosa, las consecuencias tendrán esa magnitud. Se acabó esto de tener una mascota lejos de sus pares, de tener un animal encarcelado, intentando descifrar cosas en su comportamiento, desde un punto de vista humano. Ese desequilibrio, desde el punto de vista humano, no lo podemos ver”.

-¿Qué cosas pueden tenerse en cuenta para mejorar la educación canina en casa?

-Estamos en presencia de un animal que conserva su herencia de lobo, que trabaja para lograr su objetivo, que cuando busca una tapita o una pelota no está jugando, sino que atrapa el movimiento, y que cuando lo captura y lo muerde o desgarra, hace lo mismo que sus antepasados con una presa. Ahora es cuestión de replantearnos muchas cosas a la hora de educar a un perro. ¿Es culpable el humano de ese desequilibrio animal que puede producir accidentes? No, porque no sabe, porque cree que hablando, gritando o pegándole como quizás hace con sus hijos, lo está educando bien, y no es así. Siempre que se utilice la violencia con el animal te va a ir mal. Porque las especies no usan el golpe como medio de comunicación, no hay dolor para educar, es sólo autorrespeto. El humano cuando amamanta a su hijo por allí dice: “Me mordió el pezón y me arrancó el pedazo. Me sacrifico por mi hijo”. Eso es el humano: es egoísta y también solidario. La naturaleza no tiene esos principios, sino que se basa en el autorrespeto.

-¿Entonces, qué hacemos?

-¿Cómo lo solucionamos? con una legislación, con una forma de control que regule la aptitud de las personas. Básicamente, que justifique que esa persona está en condiciones de tener un perro: si tiene espacio, si tiene el dinero suficiente para poder darle de comer, si lo saca a pasear. ¿Cómo podemos empezar a cambiar la situación? Con jardín de infantes, con espacios recreativos y de aprendizaje, con jornadas colectivas. Hoy la educación canina es privada. Si querés adiestrar a un perro tenés que pagar, porque nadie se a va a hacer cargo de malos comportamientos caninos. Por eso la propuesta, es que se apliquen políticas de Estado, comprometidas con esta problemática

-Los problemas de educación de perros son más comunes de lo que parece…

-Seguramente conocés a alguien que tiene un perro que domina, que es el centro de la escena, que no se baja de la cama, que cuando lo llevan al veterinario no lo pueden ni tocar, que le tienen que poner un bozal, que incluso algunos llegar a doparlo… No, no puede ser. ¿Qué vamos a hacer? ¿vamos a seguir sacrificando animales porque la crianza se nos va de las manos, o vamos abandonarlos a 200 kilómetros? Hay que empezar a ocuparse, con responsabilidad, seriedad y profesionalismo.

-¿Cómo se llega a que las políticas de Estado tengan en cuenta esta problemática?

-A través de los medios, como en este caso. A través de un llamado del municipio con participación de la perrera. Los perros juntan gente. Las protectoras en cada uno de los encuentros que anuncian, convocan. Si esa propuesta tiene un sentido real y educativo tendríamos resultados a corto plazo mejorando la calidad de vida de los animales y aprendiendo nosotros sobre el valor de la educación.

Yo puedo seguir levantando perros de la calle para salvarlos, pero si no cambio la pata del borrego, que es la educación, seguiremos con el mismo problema. Los perros convocan y es ese el punto de partida de la educación canina.

Su Facebook es “Fernando Perro Alfa Márquez”, y está cargado de información y de videos educativos que él mismo hace, con consejos, sugerencias y demostraciones con su perra compañera Sasha (foto), que estuvo en la Redacción de EL DIARIO.

“Estoy muy agradecido de la gente de Villa María. Aquí me abrigaron. El padre Juan de la Iglesia Trinitarios me bancó dos noches, dormí en la camioneta, una señora me lavó la ropa… me brindaron mucha hospitalidad”, dijo en el cierre.

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