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En el primer partido con el “Bocha” Maldonado y con mucha gente en las tribunas, Alumni perdió el invicto como local. El 1-3 contra Tiro Federal lo dejó demasiado lejos del tren de la clasificación

Alumni intentó, aunque sea con esfuerzo, pero no le alcanzó para quebrar a un rival bien organizado
Alumni intentó, aunque sea con esfuerzo, pero no le alcanzó para quebrar a un rival bien organizado

 

Escribe Juan Manuel Gorno

Alumni volvió a tener una de esas noches nefastas que marcan sus malos tiempos.

En Plaza Ocampo, donde los hinchas ingresaron gratis con la ilusión de hacer una fiesta, el equipo entró vestido de luto -estrenando la vestimenta negra- y asistió prácticamente al entierro de sus sueños de clasificación.

Perdió 3-1 ante Tiro Federal, que le ganó muy bien, en un partido prácticamente decisivo para los dos equipos.

En la previa se habló demasiado del cambio. Y muchos pensaron que la partida de los Trullet podían modificar el panorama en Alumni. Sin embargo, la aparición sonriente de un dirigente en la presentación de Raúl Maldonado, casi gozando de la partida del saliente, fue efímera como la expectativa generada.

Anoche no se pudo “culpar” a Lautaro ni a Carlos. De hecho, el equipo perdió el invicto de local, que no es poco, y lo hizo siendo claramente superado por un rival que demostró cómo se juega al fútbol, en equipo y aprovechando las chances.

Alumni sabía que tenía un partido “chivo” y trató de soportar la intensidad con la que juega Tiro Federal, buscando con movilidad de sus volantes para presionar bien arriba.

Todo parecía viento en popa porque, si bien resultaba complicado llegar al arco contrario con nitidez en el juego, a los 18 minutos hubo contundencia en un tiro de esquina: el centro de Santiago Aloi fue peinado por Carlos Jaime, en el primer palo, y Marcos Godoy apareció por el segundo palo para empujarla de cabeza y establecer el 1-0.

Fue en ese momento en el que Alumni debía redoblar la apuesta, pero no lo hizo. Perdió la pelota y, cuando la tuvo, no aplacó el ritmo de juego para aprovechar la ventaja en el tanteador y demostrar la verdadera jerarquía de equipo.

En cambio, Tiro Federal no dejó de luchar y sostuvo su presión a rajatabla, siempre bien organizado, siempre bien parado.

Con Luciano Ravallo como eje desde el centro del campo (allí donde César Quiroga y Matías Bolatti no podían sobresalir), y con el ahogo constante de sus delanteros sobre la salida de Alumni, el equipo de Gerardo Acuña fue tejiendo la frazada para cubrir la cancha en los espacios necesarios y llegar al empate primero y al triunfo después.

Para ello fue fundamental la pegada de Ravallo, ya que el primer tiempo se moría sin situaciones y con apenas el gol de Godoy hasta que, a los 43 minutos, el centrocampista la metió de tiro libre, bien esquinado, con un remate preciso y fuerte al ángulo más lejano.

Alumni tardó en digerir el golpe del golazo rival. Y ni siquiera mantuvo la compostura en el arranque del segundo tiempo, cuando Tiro le dio otro cachetazo de arranque: Al minuto nomás, Nahuel Cainelli se escapó por la izquierda y envió el centro que encontró el tanto -casi de arremetida- del turco Hesar.

La efectividad del equipo de Acuña se correspondió con su mentalidad para achicar espacios y, entre otras cosas, no dejar maniobrar a los delanteros de Alumni, como así también a quienes podían desnivelar por afuera.

El conjunto del “Bocha” quiso reaccionar porque estaba herido en su orgullo y porque lo exigía el momento. Pero careció de fútbol y sólo tuvo movilidad cuando alguien recibía la pelota. Entonces poco se pudo hacer frente a una línea defensiva bien ubicada.

Apenas un arrebato individual de Aloi que terminó con remate de Fabián Martínez (atrapado por el arquero), estuvo cerca del empate.

En ese contexto, Tiro Federal esperó su momento y a los 12’ remató prácticamente el partido cuando Cainelli, otra vez, desniveló por izquierda y remató; el arquero Ronco alcanzó a desviar y, en el rebote, apareció el varillense Matías Morales para rubricar el 3-1.

Desde allí hasta el final, el silencio se transformó en reproche desde las tribunas. Alumni sólo ponía el corazón, pero no las ideas y mucho menos le daba la respuesta física.

Tampoco alcanzó con los cambios de Maldonado, a pesar que Maximiliano Ortiz, en un contragolpe veloz, quedó muy solo -habilitado por Herrera- y definió al cuerpo del arquero.

Tiro también dilapidó una chance para convertir el cuarto, pero la suerte de ambos estaba echada.

Alumni terminó mal, tal como había empezado la semana. Y el equipo de Morteros guardó los tres puntos como las hormiguitas que trabajan y trabajan en conjunto para obtener su comida diaria.

 

La figura

Luciano Ravallo. El centrocampista de Tiro Federal convirtió un golazo, de tiro libre, que coronó su noche impecable para la marca y el juego. También se lucieron los centrales y Nahuel Cainelli, quien provocó los dos últimos goles.

 

El árbitro

César Ceballo. Muy flojo, como casi siempre. Utilizó diferentes criterios para iguales situaciones y tuvo actitudes de protagonista sin sentido. Sus asistentes lo ayudaron a no dirigir peor.

 

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