Especialista dice que «hay que tomar en serio» a quien dice que se va a suicidar

Goldenberg pertenece a la Asociación Mundial de Psicoanálisis y es analista miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Ejerce en Córdoba y en Villa María

Señaló que la función de quien orienta y resguarda está hoy en declive y destacó que quien toma la decisión de quitarse la vida es porque no encuentra de dónde aferrarse

Goldenberg pertenece a la Asociación Mundial de Psicoanálisis y es analista miembro de la Escuela de la  Orientación Lacaniana. Ejerce en Córdoba y en Villa María
Goldenberg pertenece a la Asociación Mundial de Psicoanálisis y es analista miembro de la Escuela de la
Orientación Lacaniana. Ejerce en Córdoba y en Villa María

“Hay que tomar muy en serio lo que cada sujeto dice”, señaló la psicoanalista Marta Goldenberg al ser entrevistada por EL DIARIO sobre suicidio.

“El psicoanálisis nunca va a tomar el tema como una epidemia, como una cosa global. Siempre se va a dedicar al acontecimiento en forma singular”, aclaró ante la consulta de este matutino, añadiendo que “no podría dar recetas universales” en torno a la cuestión.

Explicó que “una persona que llega a lo que llamamos un pasaje al acto, que es el suicidio, habla de un sujeto que no tiene de dónde agarrarse, de dónde aferrarse”.

“Hay distintos actos que hace un sujeto que habla, distinto a los animales que bien se cuidan, que inexplicablemente van contra sí mismos. Desde Freud se habla del malestar de la cultura, es decir que hay en la cultura un malestar. Lacan, que es otro psicoanalista que leyó mucho a Freud, habló de que la cultura misma produce malestar, es decir la civilización, el avance de la ciencia pese a los logros que generó”, graficó.

“El suicidio es un acto logrado, porque no hay un llamado al otro, no hay un otro presente como para pedir ayuda, sino que hay una identificación del sujeto. La persona que habla se identifica a un objeto, y no es un objeto de valor, sino que es un desecho, es una mierda. Entonces no hay ideales, no hay objetivos de vida, nada que lo enlace a la vida. Y se identifica a esa cosa que cae, y él cae en el acto de matarse como lo peor”.

¿No ve al otro porque el otro no existe o porque no lo percibe?
– En la época en que Freud escribió El malestar había un otro que el psicoanálisis lo llama como el nombre del padre, eso que orienta, que protege, resguarda. Esa función, que puede ser ejercida por una institución, por el colegio, los profesores, el tío, está hoy en declive. Entonces, muchas veces los adolescentes por la crisis, las exigencias, por este imperativo de “más”, se dan cuenta de que el otro no existe, entonces no hay un otro a quien dirigirse. Hoy hay un desierto en ese sentido y hay una voz que dice que hay que gozar más. Muchas veces el adolescente no tiene recursos para poder decir hasta aquí, ante un otro que está ausente.

¿Qué signos tendrían que tenerse en cuenta para advertir que alguien puede querer suicidarse?
– El que ha tomado la decisión, que es muy íntima, tornará muy difícil echarla atrás. Muchas veces hay un semblante de que acá no pasó nada, que estamos bien. Lacan la llama como decisión insondable del ser, que es muy difícil de tenerla. Si la persona está en tratamiento, y el profesional tiene una escucha avezada, hay signos que se evidencian, como un deterioro en el aspecto físico, un dejarse estar y fundamentalmente una falta de sentimiento de vida. Uno puede apelar a los familiares, al círculo de lazos que tiene esta persona, que muchas veces no son muchos, porque hay algo de aislamiento, que no es soledad sino peor.

¿Le podría dar una recomendación al Estado para prevenir estos casos?
– No se pueden prevenir. Tal vez, las campañas pueden ser escuchadas puntualmente como un manotón de ahogado. Los hospitales públicos tienen su Departamento de Psicología donde hay profesionales formados en análisis y supervisión de los casos. Hay que direccionar la oferta para grupos desarraigados, separados de lo que llamamos sistema. Puede haber algo de la contingencia, del azar, que cause el encuentro de un profesional que los escuche. No se nace para la muerte. Hay algo que llamamos la “pulsión de muerte” que hay en todo ser hablante y contra eso el analista está presente para ir en la dirección opuesta de esta pulsión. No se entiende que haya sujetos que buscan el dolor, buscan mutilarse, drogarse más de la cuenta.

¿Hay que tomar en serio a quien advierte que se quiere matar?
– Hay que tomar muy en serio lo que cada sujeto dice y hay que ponerlo a trabajar. Puede ser un llamado de atención, que el sujeto esté dispuesto a hacerlo pasar por el otro, si bien dijimos que el otro no existe. Hay que tomarlo muy en serio e invitarlo a hablar.

 

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