Investigan si estaba viva una joven mujer que velaban a cajón cerrado

Los asistentes a la capilla ardiente dijeron que escucharon ruidos y que vieron movimientos en el ataúd. Hubo un gran revuelo en la sala. El féretro fue abierto por los propietarios de la funeraria ante el desesperado pedido de los familiares

Sede de la funeraria Hijos de Juan Alladio, ubicada en Tucumán 380 de Bell Ville (captura de Google Maps)
Sede de la funeraria Hijos de Juan Alladio, ubicada en Tucumán 380 de Bell Ville (captura de Google Maps)

La sospecha de que una mujer de 39 años fue velada a cajón cerrado estando viva conmocionó a la opinión pública bellvillense y tuvo una amplia difusión nacional.

El extraño suceso se produjo el lunes y todavía tiene en vilo a la ciudad del sudeste cordobés, mientras el cadáver fue trasladado a la capital provincial, más precisamente a la sede de la Policía Judicial, donde se realizó la autopsia.

Todo comenzó en horas de la mañana del lunes, cuando en el Hospital Regional Bell Ville se informó el deceso de la mujer por una enfermedad.

Causas naturales

“Falleció por causas naturales. Al mediodía su familia empezó a velarla a cajón cerrado y, en el transcurso de la jornada, dijeron que empezaron a sentir ruidos y movimientos en el ataúd”, señaló el comisario inspector Marcelo Marín, quien se encuentra temporalmente a cargo de la Unidad Departamental Unión.

La capilla ardiente se llevaba a cabo en la empresa fúnebre Hijos de Juan Alladio, ubicada en Tucumán 380 de aquella ciudad.

“A las 22 entró un llamado a la Policía para que acudiera de inmediato a la sala velatoria”, agregó Marín.

Cuando los uniformados llegaron se encontraron con un gran revuelo: el féretro había sido abierto por los dueños de la funeraria ante el desesperado pedido de los asistentes y se constató que “el cuerpo se había movido y no estaba como al principio”, destacó el jefe policial.

También concurrió al lugar un médico particular, quien constató que la mujer no tenía signos vitales.

Poco después, la patrulla trasladó a un familiar de la fallecida a la unidad judicial, donde se radicó la denuncia por “muerte de etiología dudosa”.

Intervención judicial

El fiscal de Instrucción Oscar Arturo Aliaga, quien tomó intervención en el caso, ordenó el secuestro del ataúd y de otros elementos de prueba, como las mortajas. Asimismo, dispuso el traslado del cadáver a la Morgue de la Policía Judicial, en la ciudad de Córdoba, para una autopsia que se realizó en la víspera y cuyos resultados preliminares no se dieron a conocer.

Aliaga ordenó también que el Hospital Regional José Antonio Ceballos entregue los certificados de autopsia y los informes clínicos de la mujer.

Una versión difundida por la FM de la Medialuna, de la vecina localidad de Justiniano Posse, indica que la mujer podría haber muerto por asfixia dentro del cajón, pero las autoridades se mostraron cautas hasta tanto estén los resultados definitivos de la autopsia.

Médico forense

Por su parte, el médico forense David Dib señaló que “es muy raro que un cuerpo se mueva adentro de un cajón o genere ruido”.

“Estamos a la espera de la orden de la Fiscalía para hacer la autopsia (la segunda) que entiendo será con peritos de parte y el forense de la zona donde corresponde el cuerpo”, añadió el facultativo.

Dib indicó además que, en algunos casos, los familiares que han perdido a un ser querido suelen escuchar ruidos o creen verlos respirar. De todos modos, aclaró que no es “habitual que se realicen este tipo de autopsias”.­­

Hay quienes atribuyeron los ruidos al comportamiento de la parte metálica del cajón, que con los cambios de temperatura puede crujir.

La empresa de sepelios dijo que en la sala velatoria el aire produce un ruido fuera de lo común, y señaló que esto pueden haber oído los familiares.

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