Juzgan a un hombre acusado de haber querido matar a su esposa

Se trata de Nolberto “Oso” Medina, un jornalero que le asestó varias puñaladas a Graciela Sánchez. La víctima dijo que como ella se negaba a seguir la relación, él quiso asesinarla. El imputado declaró que la descubrió en una infidelidad

Nolberto Enrique Medina, el  jornalero olivense que está acusado de haber querido asesinar a su esposa a puñaladas durante una violenta pelea originada por cuestiones de género. El se justificó diciendo que la descubrió en una infidelidad
Nolberto Enrique Medina, el jornalero olivense que está acusado de haber querido asesinar a su esposa a puñaladas durante una violenta pelea originada por cuestiones de género. El se justificó diciendo que la descubrió en una infidelidad

Un jornalero rural oriundo de Oliva empezó a ser juzgado ayer en los Tribunales de Villa María en un proceso oral y público con jurados populares, acusado de haber intentado asesinar a su esposa a puñaladas, luego de mantener una violenta discusión por cuestiones relacionadas con la pareja.

Nolberto Enrique Medina, de 55 años y apodado “Oso”, comparece imputado como presunto autor de “homicidio doblemente calificado (por el vínculo y por cuestión de género), en grado de tentativa”, en perjuicio de Graciela del Carmen Sánchez.

El sangriento episodio se produjo minutos después de las 9 de la noche del jueves 17 de octubre de 2013, cuando Medina llegó a la vivienda ubicada en San Lorenzo 628 de aquella ciudad del Departamento Tercero Arriba.

Según la requisitoria fiscal de elevación a juicio, el acusado le reclamó definiciones para la reanudación del vínculo, a lo que la mujer le respondió “ya te dije que no voy a volver más con vos”.

“¿Ah, no?, mirá lo que hago”, le replicó Medina. Y siempre de acuerdo a la pieza acusatoria, se dirigió a la cocina, tomó una cuchilla tipo carnicero de 30 centímetros de largo y volvió sobre sus pasos.

Luego de amenazar a Sánchez, le aplicó un golpe de puño en la oreja derecha que la hizo trastabillar y caer al suelo.

El agresor regresó a la cocina y se hizo de un cuchillo dentado, de 22 centímetros, y tras cartón se abalanzó sobre su esposa -que todavía yacía en el piso- y comenzó a aplicarle puntapiés y puntazos con las dos armas blancas que empuñaba.

En medio del feroz ataque, Medina le gritó “vas a morir como un perro, puta de mierda”, y continuó asestándole puñaladas que le ocasionaron nueve cortes en distintas partes del cuerpo y una importante pérdida de sangre.

La acusación agrega que, en esas circunstancias y ante los gritos de auxilio de Sánchez, una vecina, identificada como Susana Figueroa, entró a la vivienda y le recriminó a Medina lo que estaba haciendo, al tiempo que le aplicó un golpe en la espalda con un escobillón.

El agresor arrojó los cuchillos y salió raudamente del lugar. Minutos después se hizo presente en la Comisaría de Distrito Oliva, donde se entregó diciendo que acababa de matar a su esposa.

 

Dio “su” versión

A poco de iniciada la audiencia de debate y tras declarar sobre condiciones personales, Medina se refirió al sangriento suceso diciendo que los hechos no habían sido como los relató su esposa, sino que él la descubrió en una infidelidad.

Señaló que cuando arribó a la casa encontró a Sánchez vistiendo un camisón transparente y que debajo no llevaba prendas íntimas. Dijo también que en un principio ella no quería que él ingresara y que una vez adentro, al preguntarle “qué hacés vestida así”, la mujer le respondió con evasivas.

Según Medina, fue allí cuando escuchó ruidos extraños y luego vio que “alguien” salía del inmueble por la parte trasera, por lo que inmediatamente sospechó que su esposa le estaba siendo infiel.

Admitió que luego se produjo el ataque con los cuchillos, pero se justificó diciendo que se encontraba en “estado de shock” y que “no había tenido intención de matarla”.

 

Jueces y jurados

Once ciudadanos comunes integran el jurado popular que decidirá, junto a los miembros del tribunal, sobre la inocencia o culpabilidad del “Oso” Medina en relación al sanguinario episodio que se le endilga
Once ciudadanos comunes integran el jurado popular que decidirá, junto a los miembros del tribunal, sobre la inocencia o culpabilidad del “Oso” Medina en relación al sanguinario episodio que se le endilga

El tribunal de la Cámara del Crimen está integrado por los jueces René Gandarillas (presidente), Silvia Saslavsky de Camandone y Edith Lezama de Pereyra, con la asistencia de la secretaria Gabriela Sanz.

Junto a ellos, intervienen como jurados populares titulares las ciudadanas Ruth María Becerra, Elda Maris Rinaudo, Karina Natali Cavallo y Gisela Sequeira (remplaza a Alejandra Gómez, quien debió excusarse por problemas de salud), mientras que Gabriela Analía Perossi participa como suplente.

En tanto, el jurado masculino está compuesto por Ricardo Roberto Ledesma, Jorge Antonio Novoa, Alejandro Canutto y Pablo Sesarego como titulares, al tiempo que Alejandro Damián Córdoba y Federico Formía se desempeñan como suplentes.

Acuerdo de partes

Previo al comienzo de la audiencia, el fiscal Francisco Márquez y el abogado defensor, el olivense Mauro Giovanini, acordaron incorporar por su lectura toda la prueba testimonial, documental e instrumental obrante en el expediente y coincidieron en requerir el comparendo del médico policial Gustavo Daniel Bono.

Ante ello, el presidente del tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta hoy a las 8.30 para receptarle declaración testimonial al facultativo y posteriormente escuchar los alegatos de las partes.

De no producirse algún incidente jurídico que demore el proceso, todo indica que en las primeras horas de la tarde se conocerá el veredicto al que arriben jueces y jurados.

Si Medina es declarado culpable del hecho tal como viene descripto en la acusación, recibirá una pena de por lo menos 10 años de prisión, es decir el “piso” que prevé la legislación argentina para la “tentativa de homicidio” cuando se trata de la esposa.

Por su parte, la Defensa buscará que se lo condene como autor de “lesiones leves”, por entender que las heridas sufridas no pusieron en peligro la vida de Sánchez.

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