La “Placita” es un Fortín

Alumni goleó 3-0 a Atenas, liquidando todo en el primer tiempo, y demostró que como local es inexpugnable, ganando el tercero al hilo. Fue una supremacía clara, que ilusiona al hincha villamariense

“Falucho” Herrera puso su cuota goleadora para definir el partido en el primer tiempo
“Falucho” Herrera puso su cuota goleadora para definir el partido en el primer tiempo

Escribe Juan Manuel Gorno

Se puede desmenuzar partido a partido la producción de Alumni, viendo ciertos desarreglos a tener en cuenta, pero lo que anoche quedó claro, sin discusiones, es que nadie parece torcerle el brazo en Plaza Ocampo.

El mítico escenario villamariense, que tantas veces fue maldecido (si habrá tirado agua bendita el recordado Daniel Esper…), esta vez se convirtió en un “Fortín”, donde el equipo local goleó anoche 3-0, ante Atenas, aunque bien podría haber ampliado la distancia en el marcador que nadie hubiese chistado. De hecho, la friolera de los tres goles se registró en la primera etapa y eso le permitió tener un segundo tiempo “de más”, sólo para algún que otro lujo ante un rival totalmente alicaído, que debía utilizar dos manos para contar la cantidad de bajas en su anhelada formación titular.

Las realidades de cada uno se establecieron desde un principio porque lo del conjunto de Lautaro Trullet fue abrumador sin pausas.

En sólo 4 minutos, los delanteros Marcos Godoy -con tiro cruzado- y Carlos Herrera -con remate que sacó el arquero- pusieron en evidencia la supremacía, que no se modificó.

Atenas intentó aguantar atrás, sin pelota, pero careció de salida porque Alumni lo apretó con movilidad y le respondió con juego, soltando gente para ir al ataque y con variantes en ofensiva.

A los 9’, Herrera nuevamente tuvo una chance tras un tiro libre en el cual recibió en la puerta del área y sacó un disparo violento que se estrelló en el palo.

Pero “Falucho”, que no dejó de buscar, se aferró a su condición de goleador y entendió que no hay dos sin tres. Por eso a los 19 minutos, con Marcos Godoy actuando por afuera para meter el centro, el 7 bravo de Alumni estuvo donde tenía que estar, empujó la pelota a la red y marcó el 1-0.

Antes del partido, el capitán Nahuel Caler recibió de la dirigencia una camiseta con la 150, número que marca la cantidad de partidos nacionales del defensor. Un lujo
Antes del partido, el capitán Nahuel Caler recibió de la dirigencia una camiseta con la 150, número que marca la cantidad de partidos nacionales del defensor. Un lujo

La fiesta fortinera comenzó a palpitarse temprano, aunque hubo un llamado de atención que no dejó relajar al equipo de Trullet, cuando Atenas, en la única jugada de ataque en el primer tiempo, inquitó con Fernando Morán atacando por derecha para enviar el centro. Y allí Nicolás Gatto cabeceó tan mal que pareció otro.

De ahí en adelante, Alumni no dio concesiones y se ocupó de atacar al “Albo” por todos lados.

A las maniobras personales de Ricardo Acosta, apuntalado por las subidas de Hugo Yocca y las apariciones de Godoy, se le sumaron los avances punzantes de Santiago Aloi desde el otro andarivel, mientras los dos volantes centrales hacían alarde de su juego cerebral.

El “toque y pase” era constante por el piso, pero curiosamente, el segundo gol llegó por arriba: Un tiro libre de Santiago Aloi fue propicio para la pelea en las alturas de Carlos Jaime. Y el defensor, en su segundo partido como titular, metió el frentazo para el 2-0, a los 39 minutos.

El tercero bien pudo ser de Godoy, pero el ex-Talleres no estuvo afinado. Tiró un remate cerca del segundo palo que pasó cerquita y, tres minutos más tarde, metió un tiro en el travesaño.

Herrera, en cambio, pudo rubricar la goleada antes del pitazo final de la primera etapa, cuando Acosta se escapó por derecha y tocó al área chica para la definición de embestida por parte de “Falucho”.

Con el 3-0 se podría remarcar que el complemento estuvo de más. Y no sólo por el buen funcionamiento del equipo villamariense, sino también porque Atenas era una sombra puesta casi como un sello, indeleble.

Un equipo desangelado, sin ideas, sin propuestas, estaba muy lejos de cambiar la historia ante un Alumni encendido, que cuando no tenía la pelota, dormía tranquilo en una defensa sin fisuras, donde Jaime demostraba por qué se ganó la titularidad.

En ese panorama, siempre estuvo más cerca el local del cuarto que Atenas del descuento.

Un tiro de Aloi, apenas desviado, un toque de emboquillada de Herrera -se la sacaron en la línea- y otro cabezazo de Jaime que desvió el arquero, fueron las situaciones más nítidas de Alumni en el segundo tiempo. Pero todo quedó allí. Y Trullet aprovechó para darle juego también a valores en el banco que necesitan moverse como Joel Vargas (volvía de una suspensión) y Matías Bolatti.

Por momentos hubo “ole/ole” y los aplausos fueron honestos desde la tribuna. Pero lo importante es que la victoria contagió. Y aquellos que estuvieron en la “Placita” podrán llevar, en el boca a boca, la experiencia de haber visto a un equipo que todavía no flaqueó de local. Y que tiene potencial para ilusionarse.

El árbitro
Diego Andreucci En un partido que no se complicó, el bellvillense cometió un par de errores. Uno fue el penal claro que no le cobró a Aloi, a favor de Alumni, en el segundo tiempo.

La figura
Carlos Herrera Si bien todo Alumni fue un “relojito”, “Falucho” metió dos goles, reventó un tiro en el palo y le sacaron otro sobre la línea. Fue imparable. Otro punto alto fue Carlos Jaime.

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