La resaca del campeón

Servetti, autor del único tanto, se lleva el balón ante la marca de Bianchi y la mirada del árbitro. El “Albo” festejó en la casa del campeón

Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio no tuvo un estreno feliz y arrancó perdiendo la defensa del título conseguido en el Apertura. Fue 1 a 0 como local ante Sportivo Playosa

 

Servetti, autor del único tanto, se lleva el balón ante la marca de Bianchi y la mirada del árbitro. El “Albo” festejó en la casa del campeón
Servetti, autor del único tanto, se lleva el balón ante la marca de Bianchi y la mirada del árbitro. El “Albo” festejó en la casa del campeón

No pudo estrenar de la mejor manera su corona de campeón Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio ya que ayer, en el arranque del Torneo Clausura de la Liga Villamariense, perdió 1 a 0 como local ante Sportivo Playosa.

En un encuentro escaso de emociones y en el que se metió más de lo que se jugó, el elenco dirigido por Germán Vicario se topó con un conjunto “Albo” que, sin hacer un gran partido, fue paciente, aprovechó una de las pocas situaciones que tuvo para golpear y luego se replegó en los metros finales para asegurarse los tres puntos que pudo conservar gracias a que el “Diablo” falló reiteradamente en la puntada final durante los últimos pasajes del duelo.

Producto de las ansias del debut que ambos demostraron durante gran parte de los 90’, los primeros instantes del partido fueron una clara muestra de muchas de las cosas que no hay que hacer si se intenta practicar un buen fútbol. Pases mal entregados y jugadores que por momentos corrían más de lo que pensaban generaron un trámite colmado de imprecisiones durante la etapa inicial, lo que trajo como principal consecuencia que los protagonistas generaran pocas y tenues situaciones de riesgo.

En ese contexto de pobreza futbolística, el dueño de casa sólo logró aproximarse, cerca del primer cuarto de hora, con un disparo de Matías Bendazzi que terminó en córner y a través de un remate de media distancia que, impulsado por Ezequiel Olmedo, fue controlado por Fabricio Garetto en dos tiempos.

Mientras tanto, los dirigidos por el “Chopo” Morales se aproximaron al arco custodiado por Federico Pedernera recién a los 33’ cuando Claudio Ledesma envió un centro desde la derecha, en la media luna Daniel Vaglio la bajó de pecho y remató de zurda una pelota que se fue a un costado del poste izquierdo.

Luego del chato primer tiempo, los deseos de Yrigoyen de mostrar algo de lo que lo llevó a ser campeón y las ganas de Sportivo Playosa de arruinarle la fiesta al mejor del Torneo Apertura hicieron presumir que en el complemento el nivel de juego mejoraría, pero eso nunca sucedió. El segundo tiempo siguió siendo un cúmulo de imprecisiones y con poca acción cerca de las porterías.

El partido hacía bostezar al público presente en “la caldera del Diablo” y era uno de esos encuentros en los que se presumía que, de haber un gol llegaría producto de algún error. Así fue que a los 11’ el defensor Enzo Díaz tocó la pelota con la mano dentro de su propia área y el árbitro, que seguía de cerca la acción, no dudó en cobrar penal para Sportivo Playosa. Jorge Servetti puso el 1 a 0 con un fuerte derechazo al medio del arco, ante un Pedernera que se había jugado hacia su derecha.

El “Albo” fue paciente, esperó su momento de la tarde y facturó, dedicándose desde allí hasta el final del partido a resguardar esa ventaja con uñas y dientes.

Por su parte, necesitado de revertir la desventaja, el local inclinó la cancha hacia el arco de Garetto pero, algunas veces por escasez de puntería o falta de serenidad a la hora de definir y en otras por no tener suerte en su desesperada búsqueda por conseguir al menos un empate, no pudo lograr ese cometido.

En medio de los intentos desesperados de Yrigoyen, de contragolpe Daniel Vaglio pudo anotar el segundo tanto playosense, pero cara a cara con el arquero el delantero definió desviado.

Faltando un minuto para cumplirse el tiempo reglamentario, en el local se fue expulsado Francisco Cuello, quien ingresó en lugar de Díaz, por un claro manotazo sobre el rostro de Servetti cuando el habilidoso jugador intentaba ensayar un nuevo contraataque partiendo en velocidad desde mitad de cancha.

Así ganó Sportivo Playosa, con más sacrificio que buen fútbol pero con la entrega necesaria como para poner en jaque nada más y nada menos que al último campeón del fútbol local, que lejos estuvo de mostrar las cosas que lo llevaron a alcanzar ese título.

 

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