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Mauricio Macri
Daniel Scioli
Daniel Scioli

No es difícil darse cuenta

El domingo se decide nuestro destino nacional y nunca como antes desde el advenimiento de la democracia, los argentinos nos encontramos en la instancia de ser artífices de nuestro propio destino con dos opciones definidas.

Hoy, somos protagonistas del futuro del país y es nuestra responsabilidad darnos cuenta de lo que se nos ofrece. El país que legaremos a nuestros hijos depende de nuestra capacidad para interpretar el pasado reciente y avizorar lo que se viene

Así de importante es esta elección en la que por primera vez dos modelos de Estado y sociedad se dirimen en las urnas. Uno de esos modelos ya gobernó y el otro lo está haciendo desde 2003 por mandato popular. El que gobernó en el pasado, a través de dictaduras o colonizando a los partidos mayoritarios, dejó consecuencias de las que nadie puede estar ajeno y menos sepultar en el olvido. La memoria es una responsabilidad que debemos ejercer por respeto a las generaciones venideras.

La incertidumbre que vivimos por estos días y el clima enrarecido de la economía es sólo una muestra de lo que sucedería si el modelo de país sepultado en 2003 regresara al poder desde los escombros de aquel derrumbe. En las últimas dos elecciones presidenciales pasadas -2007 y 2011- esto no ocurría. Pasa ahora, cuando por primera vez la derecha conservadora argentina presenta un candidato definido como tal y con los planteos propios de esa ideología. Enrarecer el clima social es una manera de confundir y de la confusión sólo se pueden extraer errores

Si no tenemos la voluntad de reflexionar, despojándonos de las abrumadoras construcciones virtuales que los medios hacen de la realidad, votaremos en contra de nosotros mismos y dentro de un tiempo habremos vuelto al desencanto, la frustración y el dolor. Y, además, la experiencia que el pueblo argentino supo asimilar con su propia angustia, ya no servirá para restañar heridas. Habremos dilapidado un tiempo en el que supimos sacar al país adelante desde el agujero negro al que lo llevó el neoliberalismo instalado fuertemente por la dictadura del ´76.

La Argentina no está como antes. No es aquel país destruido. Quedaron lejos los tiempos de la decadencia. No darse cuenta de esto es taparse los ojos con Clarín. Y con los ojos cerrados sin dudas caeremos al abismo que propone el retorno a las frustraciones aquellas. No es otra la propuesta de Mauricio Macri. Es esa y lo expresa muy claramente, a pesar del travestismo de su discurso y el caballo de Troya donde esconde a los personajes del pasado que llevarían adelante sus políticas.

El riesgo es muy alto. Y la magnitud del peligro se desprende de los propios sinceramientos del candidato de la derecha conservadora. No hay dudas de que sometería al pueblo a una megadevaluación, recortes y ajustes cuyo corolario serán desocupación y miseria. No hay dudas que volverá a endeudar el país para dejarnos en las mandíbulas de la élite financiera mundial. Lo ha dicho por las claras: “Hay que hacer lo que los buitres digan”. No hay dudas de que nos atará al carro de la dependencia y el imperialismo: “Las Malvinas no dan ganancia”, dijo. Tampoco hay dudas de que dejaremos de ser un país donde, a pesar de las dificultades, podemos vivir en paz y con expectativas de mejorar.

Volverán las relaciones carnales con Estados Unidos y ya se sabe, de esas relaciones se sale maltrecho y lleva décadas erguirse nuevamente.

El domingo, más allá de los dos candidatos, votamos por el destino que queremos para nuestra Patria. Son dos los caminos a seguir, no hay un tercero.

Hay que bajar la histeria y analizar en calma los dos destinos que nos esperan. Echando una mirada objetiva hacia el pasado, sin los condicionamientos impuestos por la manipulación mediática que tanto subestima nuestro intelecto, podremos ver con claridad meridiana lo que representan los dos proyectos de país que nos ofrecen.

No es difícil darse cuenta.

Rubén Rüedi

 

Entre dos modelos

Ante las próximas elecciones para presidente y vice, los representantes villamarienses de los partidos Solidario, Nuevo Encuentro y Comunista, decidimos:

No votar por despidos masivos en la Administración Pública, no votar por la reducción de salarios y jubilaciones, no votar para volver a las AFJP en detrimento de la ANSES, no votar por la eliminación de las paritarias, no votar por el pago a los fondos buitres como quieren ellos, no votar por el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, no votar por las reprivatizaciones, entre ellas Aerolíneas, YPF y Ferrrocarriles, no votar contra la industria nacional para dejar entrar al país sin protección algunas ingentes cantidades de productos y mercancías del exterior, no votar contra la Pequeña y Mediana Empresa, no votar contra el desarrollo científico-técnico del país, no votar por la reducción de la enseñanza pública, no votar por la entrega de Malvinas, no votar por la palabra “cambio” porque en ella nos están contrabandeando (disfrazado) lo peor del neoliberalismo, no votar por la suspensión de los juicios a los miembros y cómplices de la dictadura acusados por crímenes de lesa humanidad, no votar por el sometimiento a Wall Street y el imperialismo norteamericano, no votar por el programa de hambre, miseria y desocupación de las corporaciones y la oligarquía terrateniente y ganadera… No votar contra la Patria.

Sí votar por Daniel Scioli, Carlos Zannini y el Proyecto Nacional y Popular de inclusión social, encaminándonos hacia nuevos éxitos económicos, políticos y científicos del país.


Omar Mignola (DNI 6586813), José Luis Bernabé, Hugo Ferradans, Gustavo Turco, Olga Nieva, Sergio Salvador, Osvaldo   Martínez, Iván Mignola, Aldo Tarantino, Alicia   Etcheverry, Esteban Romero, María Ferradans, Silvia Massa, Elsa Milanesio, Jorge Chialvo, Raúl Ocanto, Gabriela Navarro, Vilma Cravero…
(siguen las firmas)

 

Antes de abatir a tu vecino

Todo aquello que me molesta en el otro, en mayor o menor medida, lo tengo yo también. Esto es lo que se llama “ley de la analogía”.

Si hago la prueba cuestionándome a mí mismo y observándome con sinceridad, descubriré más de una cosa interesante de mí que desconocía, por ejemplo, que aquello que critico en mi prójimo también lo soy yo.

Este es el mejor ejercicio para dejar de querer a toda costa buscar la paja en el ojo del prójimo, para preferir buscar la viga en el mío. Jesús solía hablar en parábolas para que las personas pudiéramos comprenderle. Con la parábola de la viga nos mostró cual es el camino para descubrir que tenemos cosas parecidas o iguales a las que criticamos en los demás.

¿Cómo es posible que veamos en el otro con tanta nitidez su pequeña parte y no seamos capaces de ver que somos mucho peor? ¿Por qué nos altera tanto la actitud o el comportamiento de los demás? Por que en nosotros está lo mismo en mayor o menor medida, una gran oportunidad para aprender sobre lo que tenemos que reconocer.

La parábola continua: “Saca la viga de tu ojo y luego ayuda a tu hermano a sacar la paja del suyo”; esto lo hacemos al revés, abatimos a nuestro vecino, pareja o compañero con argumentos que nos impiden vernos a nosotros mismos, creyendo que le estamos ayudando. De eso se deducen peleas y discusiones, lo que, en definitiva, es el comienzo de una guerra.

Maximiliano Corradi

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