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“El sistema de salud municipal no funcionaría sin los becarios”p2-f1

En marzo de 2002, mediante decreto 486/02, el entonces presidente de la Nación, decretó la emergencia sanitaria que, entre otras cuestiones planteó la necesidad de fortalecer la Atención Primaria de la Salud. Basándose expresamente en esa medida, en 2004, el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación dictó la resolución 915/04 dando por aprobado el Programa Médicos Comunitarios “con el objeto de mejorar la calidad de la atención de los más necesitados, jerarquizando el primer nivel de atención» con el propósito de “contribuir a fortalecer la estrategia de atención primaria de la salud como política de Estado en el marco del Plan Federal de Salud”.

Villa María se incorporó en el año 2009 a este programa señalando estar de acuerdo con los objetivos planteados en relación a fortalecer la formación del personal en Atención Primaria y en Salud Social y Comunitaria, ampliar la cobertura y la calidad de la atención en los CAPS, reforzar las actividades de prevención y promoción de la salud y el trabajo con la comunidad. Una de las estrategias para cumplir con esos objetivos del programa fue el otorgamiento de becas de perfeccionamiento en salud social y comunitaria de dos años de duración. Esto se llevó adelante con la colaboración de varias universidades nacionales. Todo apuntó a capacitar personal y de esa manera reforzar el trabajo, con la comunidad, en la atención primaria de salud.

Si bien los esfuerzos de los trabajadores y trabajadoras municipales fueron en este sentido, no siempre la política diseñada desde el municipio de Villa María planteó lo mismo pues la actividad de los agentes de salud se dio en un marco de precariedad que siempre afectó todo tipo de intervención en el terreno.

Una cuestión que debemos decir, sin dudar, es que el sistema de salud municipal no funcionaría sin los becarios de este programa. Esto no es sólo por la gran capacitación del personal sino porque la cantidad de agentes municipales que revisten como becarios es de tal magnitud que sin ellos se paralizaría la atención en los barrios. En relación con la capacitación, dentro de un modelo de atención, lograda por este conjunto de trabajadores es muy importante y debe ser entendida como un capital del municipio.

Amén de que cada compañero que viene trabajando para el municipio es empleado municipal aunque la administración no lo reconozca así, por lo cual tiene derechos adquiridos. Es más, debe quedar claro que son derechos fundamentales de su condición de ser humano, y que en realidad se les están vulnerando.

Por estos días se conoció la comunicación que la Unidad de Gestión del Programa Médicos Comunitarios (PMC) realizó a la provincia acerca de que el 30 vencía la extensión de convenio firmado en marzo con el Ministerio provincial y la imposibilidad de asegurar la continuidad laboral. Ante esta realidad que no necesariamente afectaría a Villa María, queremos reconocer la actitud del intendente municipal que en reunión con agentes de salud, con la presencia del secretario del área, aseguró la continuidad laboral de los becarios.

Esto, insistimos, no sólo va en sentido de reconocer que son trabajadores municipales (bajo relación precaria) sino que vemos allí una valoración del capital que significa para la ciudad la capacitación específica que en estos años ha logrado el personal.

Claro que desde nuestro gremio llamamos a que las autoridades hagan un esfuerzo y entiendan lo terrible que es la situación de los precarizados y avancen en el pase a planta permanente de todo el personal municipal.

Jesús Chirino

Secretario general de la Unión de Trabajadores y Empleados Municipales (UTEM)

 

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