Muestra de fotos de contenido social, experimentales y costumbristas

“Yenifer”, retratada por Georgina Guallán en el comedor “Pequeño Sansón”, de barrio Las Acacias

Hasta el 24 de diciembre se podrá visitar la variada exposición que aglutina, bajo diversas temáticas y estilos, la producción de los talleres de Fotografía Documental y Creativa  a lo largo del año

“Yenifer”, retratada por Georgina Guallán en el comedor “Pequeño Sansón”, de barrio Las Acacias
“Yenifer”, retratada por Georgina Guallán en el comedor “Pequeño Sansón”, de barrio Las Acacias

El paseante distraído que por estos días ingrese al Centro Cultural Leonardo Favio, se encontrará con un hall repleto de fotos sin enmarcar.

Láminas en colores y en blanco y negro; sociales o publicitarias; en pequeño y en gran formato. Se trata de lo más selecto de una treintena de alumnos que asisten a los talleres de Fotografía Creativa, Documental y Creativa Avanzada de la Escuela F5.

 

Sangre en el pecho

Pero si el paseante se decide a visitar la muestra y comienza su recorrido de derecha a izquierda (como por otro lado lo indica la circularidad del espacio), se encontrará con tres conjuntos de imágenes que, de algún modo, sintetizan el espíritu de la muestra. El primero, a cargo de Virginia Vasallo, es una serie de retratos dedicados a un conocido recordman villamariense (Axel Rosales,) célebre por la cantidad de piercings en su rostro. Las fotos tienden a resaltar la capacidad de automutilación del muchacho, al que vemos metiéndose tijeritas en las fosas nasales o rayándose el pecho con un destornillador hasta sangrar.

 

Maximiliano Mignola se encargó de fotografiar el Anfiteatro reflejado en el río
Maximiliano Mignola se encargó de fotografiar el Anfiteatro reflejado en el río

Personas de luz

Al lado y casi como la contracara, las fotos de Mariela Debiaggi muestran a madres de chicos discapacitados con un cartel escrito con sus deseos para el futuro de esos nenes: “Quiero que seas feliz”, “Quiero que te vaya bien en la vida”, “Quiero que seas siempre la misma persona llena de luz”.

La tercera muestra pertenece a Georgina Guallán y está íntegramente consagrada a la labor del comedor “Pequeño Sansón”, en el barrio Las Acacias de nuestra ciudad. Vale la pena destacar algunos fabulosos primeros planos de los chicos que reciben diariamente una copa de leche y que parecieran mirar llenos de agradecimiento a la cámara. O sea que al lado de fotografías de un alto contenido narcisista (la de quien sólo vive para mirarse en el espejo de la repulsión ajena), están las otras, las que resaltan la actividad solidaria y humana de quienes se olvidaron de sí porque vieron la necesidad en la cara del otro. Fotos de alto contenido social, snob y costumbristas; acaso ese podría ser el título de la primera parte de la muestra, amén de la innegable calidad fotográfica de las tres autoras.

 

Algunas joyitas

Hay varias joyas más que van desde el documentalismo a la publicidad; como los bochófilos de pueblo retratados por Iván Bellotti, la poesía de las casas derruidas que captó la cámara de Eugenia Aztiz (acaso un sordo reclamo al descuido de nuestro patrimonio), la sensualidad en blanco y negro de dos manos entre los muslos (de Florencia Tavella), la producción cuasi-propagandística de una chica-azafata en el Aeroclub de Marcos Juárez (por Mauro Cejas) o el aura retro de una chica tirada en el pasto como viejas propagandas de Coca-Cola (de Fernando Caula). Mención aparte merece, por su producción lindante con la tarjeta postal perfecta, el Anfiteatro reflejado en el manso río de Maximiliano Mignola.

Violentas y serenas. Humanas y animales. Rurales y urbanas. Conmovedoras, experimentales y repulsivas. De todos estos “blancos y negros” está hecho el “Almacén de Imágenes 2015”. Es que al fin y al cabo, el contraste es uno de los recursos más importantes que tiene la fotografía. Uno de esos ítems que conlleva la admiración o el rechazo pero que siempre termina generando un diálogo enriquecedor.

 

Iván Wielikosielek

Especial

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