Murió un policía y la tropa debate

Estaba retirado, padecía problemas cardíacos y se veía obligado a trabajar porque “como a todos nosotros, le recortaron la jubilación”. “Todos somos Marcelo”, replicaron

El fallecimiento del suboficial retirado Marcelo Arancibia provocó dolor y mucho más que eso entre sus camaradas
El fallecimiento del suboficial retirado Marcelo Arancibia provocó dolor y mucho más que eso entre sus camaradas

La letra del parte de prensa que emitió ayer la Departamental General San Martín de la Policía de Córdoba era fría; casi tan fría como la noche que se llevó la vida del suboficial principal retirado Marcelo Fabián Arancibia: un grado de mínima.

“Siendo las 6.30 horas se toma conocimiento por medio del personal de seguridad privada, el señor Giovani, Juan Carlos, de 57 años, con domicilio en calle General Roca 560 de Villa Nueva, de la firma comercial Autoservicio Mayorista Don Emilio, que se hace presente en el lugar mencionado, sito en avenida Presidente Perón 1662, para tomar servicio, y al ingresar por el portón principal observa el automóvil marca Chevrolet Corsa, dominio HMW 693, de color blanco, estacionado en la playa, más precisamente paralelo a la puerta de ingreso del local.

Al acercarse, observa la puerta del conductor abierta y que al costado de dicho rodado se encontraba tirada en el piso una persona de sexo masculino que, al ser identificada, resulta ser el personal policial retirado de nombre Marcelo Fabián Arancibia, de 49 años, que estaba de servicio adicional desde las 23.

Se hace presente la Unidad 4 de Bomberos Voluntarios, el médico policial doctor Bocardo, MP 32730/1, superior de turno. En el lugar no se observan signos de violencia. Se labran actuaciones sumariales y se ordena la autopsia del fallecido”.

Hasta aquí, el frío informe. Y a partir de ahí, la calentura de los compañeros de arma de Marcelo plasmada en las redes sociales y mensajes de WhatsApp, varios de ellos a la Redacción de EL DIARIO, escritos desde los más variados puntos de la provincia:

-“Lamentable noticia. Justamente esto ocurre porque los camaradas, ya jubilados, deben buscar la forma de llevar dinero para su familia al peor de los costos, que es el de dejar la vida laburando”.

-“Teníamos el 85% móvil, nos lo bajaron al 76%, a pesar de que aportamos el 18% de nuestro sueldo durante toda la vida activa”.

-“Por eso debemos evitar la armonización de la Caja (de Jubilaciones) con la Nación, porque nos va a dejar con el 50% del salario de los activos, y si ahora hacemos adicionales o salimos a trabajar porque no nos alcanza, imagínense, con muchos años en la espalda nos veremos obligados a trabajar, mendigar o padecer la miseria y el olvido”.

-“¡Que ninguna muerte de un laburante quede impune!”.

-“Mi apoyo y el del grupo a toda la familia de Marcelo. ¡Todos somos Marcelo!”.

-“Sí, todos somos Marcelo”.

-“Ese chico tenía que estar disfrutando con su familia, no ahí”.

-“Que descanse en paz el camarada. Y reflexionemos sobre esta desgracia que pasa al retirarnos. Tenemos enfermedades de la edad o del trabajo que realizamos y seguimos con adicionales, que nos mejora el bolsillo pero nos deteriora la salud”.

-“Fíjense en La Voz del Interior de hoy (por ayer), en página 15. El gobernador espera dar otro paso y cerrar el acuerdo por déficit de la Caja”.

-“Estamos en el horno. O sea, que nos cambian por dinero…”.

-“La Caja de Jubilaciones es nuestra y nadie tiene derecho a vender lo que no le pertenece. Hace más de 20 años que está intervenida. Tenemos que tomar conciencia de que somos dueños de nuestros bienes y nadie nos puede quitar el derecho sobre ellos. La Caja es de los activos y pasivos. El Estado es un árbitro para, en caso de ser necesario, participar a fin de llevar situaciones de conflicto a la normalidad, o sea, un moderador. Nada más”.

Marcelo Arancibia tenía 49 años, había sufrido problemas cardíacos años atrás y estaba realizando un adicional, ganando algún dinero extra para llevar a su casa cuidando las instalaciones de un supermercado mayorista. Lo hacía desde su automóvil en una noche en la cual la temperatura bajó hasta un grado y la sensación térmica vaya uno a saber; no importa. ¿Salió de su auto porque se descompuso y quiso pedir ayuda? Tal vez.

Era padre, era esposo, fue un hijo que, al perder a su madre, escribió en Facebook que ella había sido su novia de toda la vida… y “cuánto te extraño, mi vieja querida”.

A medida que sus compañeros de acá iban compartiendo pensamientos, los de más allá iban sumando las denuncias. Mucha bronca. El Gobierno o el Estado, y más lejos la gente. Una vida trunca. El velatorio es en la Empresa Paviotti.

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