No le sirvió a ninguno

Los hermanos Bergese se enfrentaron ayer en clásico. Gustavo lo hizo con la casaca de 9 de Julio y Javier con la camiseta de Atlético Ticino

Atlético Ticino y 9 de Julio de Pasco empataron 1 a 1 en un aburrido clásico. Los ticinenses siguen sin ganar, mientras que los Patriotas dejaron pasar una buena chance de ser punteros

Los hermanos Bergese se enfrentaron ayer en clásico. Gustavo lo hizo con la casaca de 9 de Julio y Javier con la camiseta de Atlético Ticino
Los hermanos Bergese se enfrentaron ayer en clásico. Gustavo lo hizo con la casaca de 9 de Julio y Javier con la camiseta de Atlético Ticino

Escribe: Federico Gazzoli

El clásico de la Zona Sur era uno de los platos fuertes que ofrecía la programación de la tercera fecha del Torneo Clausura, pero Atlético Ticino y 9 de Julio de Pasco igualaron 1 a 1 en un aburrido encuentro. De esa manera no pudieron sumar de a tres para cumplir con distintos objetivos. Los dirigidos por Claudio Crespo necesitaban su primer triunfo del certamen para escapar del penúltimo lugar de la tabla, mientras que los de Pablo Suárez desperdiciaron la inmejorable chance de subirse a la punta tras la derrota de Rivadavia de Arroyo Cabral y el empate de San Lorenzo de Las Perdices.

El primer tiempo fue todo lo que a nadie le gusta ver en un partido de fútbol: pocas situaciones de riesgo, imprecisiones permanentes por parte de la mayoría de los 22 protagonistas y las constantes protestas hacia el árbitro hicieron que el clásico generara un bostezo general del público, que asistió a la cancha en un bajo número, durante gran parte de la etapa inicial.

El Patriota insinuó algo cerca del primer cuarto de hora con un tibio remate de Joaquín Hernández que Diego Fantino atajó sin mediar inconvenientes, mientras que el dueño de casa tuvo la suya sobre la media hora en una jugada a balón parado. Desde la izquierda, Gonzalo Bértola ejecutó un tiro libre en forma de centro para que cerca del punto penal Leandro Freyrtes conectara de cabeza una pelota que Matías Tisera despejó mediante una gran estirada.

Así, con pocas cosas interesantes, culminaron los primeros 45’.

Todo sucedió en 12 minutos

Urgidos por el triunfo, Rojiblancos y Patriotas salieron a disputar la etapa complementaria con otra mentalidad. Sin ser demasiados vistosos en sus juegos, al menos comenzaron a pensar un poco más en el arco del frente y así los primeros pasajes de la parte final fueron un poco más atractivos que el resto del cotejo.

El primero en conseguir la alegría fue el combinado de Ticino cuando, a los 6’, Alan Westveer perdió la pelota en una salida desde el fondo y se la regaló a Bértola. El habilidoso mediocampista habilitó a Leandro Zalazar, quien entrando al área y ante la salida de Tisera definió cruzado con su pie derecho para marcar el 1 a 0 a favor del Atlético Ticino.

Pero poco duró esa alegría en el local ya que a los 18’ los de Pasco alcanzaron la igualdad. En un tiro libre desde tres cuartos de cancha, cuando todos esperaban centro al área, Ricardo López sorprendió rematando directamente al arco, por abajo y contra el palo izquierdo de Fantino. Parecía que el uno tenía la situación bajo control, pero la pelota se le escurrió entre las manos y le permitió a 9 de Julio llegar al empate.

Tan solo en 12 minutos se vieron las cosas más importantes del clásico del sur. De allí hasta el final los dos intentaron ir en busca de la victoria, pero lo hicieron con más ganas que claridad y así se terminaron repartiendo un punto para cada uno, que dejó a ambos con ganas de algo más para apañar sus necesidades.

La figura: Ricardo López: Además de la genialidad que le dio el empate a su equipo, el experimentado volante central fue el jugador más preciso de la tarde. Siempre recibió la pelota bien ubicado e inmediatamente la jugó para el compañero mejor ubicado. También recuperó muchos balones.

El árbitro: Eduardo Marzolli: Regular actuación. Siempre siguió de cerca el juego, pero eso no le sirvió de mucho ya que muchas infracciones las cobró a pedido de los protagonistas. No mostró demasiada autoridad ante las continuas protestas que recibió, las cuales debería haber penado con amarillas.

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